CAPITULO 11
Tome
el auto y conduje sin saber a dónde ir, sin notarlo había llegado a el lago, me
baje del auto pase los árboles y allí
estaba en su lugar favorito, me senté en el pasto y tome la carta que mi madre
me había dado me preguntándome una y
otra vez sí debería abrirla o no, después de pensarlo tanto lo hice.
“Hola Mariana, después de tanto
esperarte me rendí, sé que necesitabas tiempo y te lo di pero al parecer fue
más del que esperaba. Intuyo que tendrás muchas preguntas después de lo que te
acaban de decir la principal será “¿Por qué tú?” fácil de responder eres una
gran mujer con muchas cualidades que le permiten a cualquiera amarte
fácilmente, podrías iluminar un estadio entero con tu sonrisa, las bases de tu
vida son muy sólidas, tienes el don de darle felicidad a los demás de manera
muy sencilla como lo hiciste conmigo durante casi dos años, y si mi hija
aprende esas y muchas más cosas maravillosas de ti será la persona que espero,
será como tú y nada me llenaría más de orgullo, porque de Santi tiene el
temperamento ya lo veras y de mi cómo pudiste haber notado ¡es mi gemela!.