Han pasado 23 días desde el gran día. Nació mi primera hija, hija mía, sin ningún vínculo genético, pero es idéntico a mí, se engendró en mi corazón y latido a latido trasvasamos nuestra propia imaginería.
Su madre y yo, su otra madre, nos estamos haciendo a la nueva realidad de ser tres en un mundo en que sólo éramos dos, y todo era para las dos, los espacios, el orden, las noches y los días.
Su madre y yo, su otra madre, nos estamos haciendo a la nueva realidad de ser tres en un mundo en que sólo éramos dos, y todo era para las dos, los espacios, el orden, las noches y los días.
