Sé que lo he repetido un millón de veces y aún no lo piensas sincero. He rogado por tu amor tanto, consiguiendo amagos y esbozos de una alegría marchita. He esperado ferviente por tu indulgencia.
Sin embargo, toda lucha es corta y la mía no será la excepción, mis peleas tienden a ser efímeras, siempre dejando las batallas cuando sé que es imposible ganar, evitando la fatiga y el desgaste que provocan. Intente prologar ésta, pero no hay muestras tuyas que me digan si todavía existen unos cuantos despojos de nuestro amor.
.jpg)