Cuando ella duerme tan cerca de mí, no puedo conciliar el sueño. Dentro de mi pecho, una sensación totalmente abrumadora lucha por escapar. No sé qué hacer, no estoy acostumbrada, y el temor a no dar tanto como recibo, o a no valorarlo como es debido, es lo que me mantiene despierta, aunque no siempre es únicamente esto.
