Recuerdo la primera vez que te vi, era el inicio de la universidad, el propedéutico, ese curso en donde conoces a todos y a nadie, ahí estabas tú, fuera, en una mesa, me acerqué, a la vez que otras futuras compañeras de carrera lo hacían, y al hacerlo me miraste y dijiste un simple hola! y fue ahí que supe que me había enamorado.
El curso terminó – fueron sólo dos semanas – a cada persona le asignaron su respectivo grupo y no quedamos juntas, así pasó el primer semestre, fue y vino a gran velocidad, antes de darme cuenta ya estaba en segundo, nuevos compañeros y nuevos maestros y entonces te vi de nuevo, tan linda, quizá un poco más delgada, pero igualmente hermosa.

