Despierto por los rayos de sol que se cuelan por la ventana,
odio que pase eso, busco con mi mano el control que hace que se cierren
automáticamente y no lo encuentro,-¡maldición!-reprimo para mis adentros,
olvidaba que estoy en un hotel; varias imágenes de lo que pasó anoche me hacen
recordarlo, salí de esa fiesta de beneficencia con una señorita, no recuerdo el
nombre, ni su apellido, solamente recuerdo su cabello, castaño, como siempre.
