Capítulo 4
Patricia estaba
sentada en su silla observando afuera, ¿a dónde?, no lo sabía, solo miraba
fuera con su mano apoyada en su silla y su cabeza descansando en ella. Sus
pensamientos iban más allá de los edificios que estaban fuera, mucho más
lejanos que las personas que caminan en la acera, mucho más a la distancia que
todo ese mundo robotizado que danzaba fuera de esa ventana. Cuando tenía algún
respiro del trabajo, la sorprendían sus pensamientos, sus sentimientos la
asaltaban y se perdía en las preguntas sin respuesta, en el dolor del corazón,
en las emociones disfrazadas, en la soledad del alma…a esa soledad que se había
acostumbrado, aunque no disfrutaba, esa soledad que se había auto infligido
para no sufrir. No era agradable ese sentimiento y solo dejaba que la asaltara
muy pocas veces porque tenerlo presente a diario sería una cruz difícil de
cargar. Había visto sin duda muchos rostros, disfrutado algunas miradas,
respondido hermosas sonrisas y escuchado voces melodiosas, pero no había
reconocido la pureza de un corazón que llenara su existencia y le brindara el
amor bonito. Patricia se había rendido de buscar, de esperar, simplemente tenía
miedo de perder nuevamente en la vida, de perder en el juego del amor en donde
ella era solo la jugadora de la banca…