A la luz de unas velas me juraste tu amor... y me lo quitaste con el primer rayo de sol.
Te entregaste en cuerpo y alma, y me diste un pedacito de cielo con el cual soñar.
Lindo sueño, que aunque sólo duró unos horas me hizo vibrar.
Y me sumergí en ti. Tu cuerpo, tu alma, rozaron mi pecho, mientras tu pelo se enredaba con sumo cuidado en mi piel.
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