Capítulo VI
Elizabeth
Todo era tan maravilloso, verla en mi
cuarto con las flores, sus palabras, mi cachorro, ella era mi cuento de hadas
hecho una muy sexy mujer, por fin nos mudamos creo que si yo no le hubiese dado
ese pequeño empujón aun viviríamos entre su apartamento y mi casa; pero debo
admitir que ella tenía razón no siempre era todo color de rosas, pero cada día
que pasaba nos conocíamos más y teníamos menos fricción, pero me preocupaba que
ya íbamos a cumplir un año como novias y su trabajo cada día la absorbiera más,
es lo que le gusta pero ha tenido demasiada presión, su jefe debería buscarle
un ayudante o volver acá y encargarse el mismo de su negocio. Una tarde que
volvía a nuestro hogar, nunca me cansaré de decirlo, nuestro hogar; escucho
ruidos en el cuarto y ella conversando con alguien.