El sol quemaba mi cara, calentaba mi cuerpo, pero allí seguía en el mismo banco donde la esperaba siempre. Lo único diferente es que ella no iba a volver, y yo lo sabía, y tanto que lo sabía era lo único cierto y real que pasaba por mi cabeza.
La perdí, aunque suene a lo de siempre, pues si es verdad es como siempre, la perdí, pero aunque quiera no mentirme y ser sincera conmigo, no se el porque la perdí.
La perdí, aunque suene a lo de siempre, pues si es verdad es como siempre, la perdí, pero aunque quiera no mentirme y ser sincera conmigo, no se el porque la perdí.
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