Sentada en aquel balcón, veía caer las hojas de los árboles. Bordaba unas iniciales en un pequeño pañuelo blanco y sabía que aquel otoño de 1878 sería el último que mis ojos verían. Las lágrimas, una tras otra, salían disimuladas desde mis ojos recorriendo mis mejillas y muriendo en el aire que se las llevaba hacia el mar.
Nunca olvidaré el olor a naranja y jazmín que en aquel patio Sevillano se respiraba, es lo último que recuerdo antes de que mis piernas ya no tuvieran fuerza para andar por mi enfermedad. Y sin embargo en mis últimos momentos no tengo palabras para la vida que he traído al mundo y que se que se irá sin conocer a su madre… sólo tengo palabras para ti, para tus ojos que un día se perdieron en el mar azul , y me pregunto si sabrás, cuando me vaya, que me he ido.
Nunca olvidaré el olor a naranja y jazmín que en aquel patio Sevillano se respiraba, es lo último que recuerdo antes de que mis piernas ya no tuvieran fuerza para andar por mi enfermedad. Y sin embargo en mis últimos momentos no tengo palabras para la vida que he traído al mundo y que se que se irá sin conocer a su madre… sólo tengo palabras para ti, para tus ojos que un día se perdieron en el mar azul , y me pregunto si sabrás, cuando me vaya, que me he ido.
