No sé que me diste, cómo
pudiste en tan poco tiempo meterte tan dentro de mí, tanto que ahora al
intentar sacarte, me quedo vacía.
Mujer prohibida, peligrosa, que
él en mismo instante en que me miró, me enamoró. Me descolocó y me hizo dejar
mi vida, para meterme de lleno en la suya.
Como dos adolescentes
enamoradas vivimos unos días, donde cualquier pequeño detalle, confidencia o
acto nos enamoraba aún más.
A escondidas de todo, incluso
de nosotras mismas, nos dimos un amor intenso, pasional, loco que nos embriagó
de felicidad, pero que al mismo tiempo se encargó de colocar en su lugar.
Porque nos quisimos, demasiado
quizás, con un amor que no nos pertenecía, no era nuestro.
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