Confieso.
Te extraño, te pienso, te echo en falta, te
sueño, te imagino, te busco entre la gente, entre los coches. Me perturba tener que visitar los sitios que
sueles frecuentar. El miedo y la ilusión
de verte se entremezclan dando paso a una sensación desagradable, a un pinchazo en mi espina dorsal.