Sentada frente a una
taza de café, su mente volaba. El mundo no era lo que ella soñaba, estaba
decepcionada de lo que le rodeaba. Idealista, soñadora, inocente e incauta.
Poco a poco la vida
le iba demostrando que no se podía ser así, pero era difícil salir de ese estado,
cambiar, pues le acompañó desde que empezó a tener sus propias ideas y a ser
mujer. MUJER, se reía cuando decía eso, MUJER, hermosa palabra, cuando
imaginaba todo lo que conllevaba: ternura, afecto, belleza, delicadeza,
entrega, carácter, desinterés…
Soñar con todo lo que
era el ser femenino; estaba enamorada de su género, amaba cada rincón del ser
de la mujer.
