Salí de trabajar agotada, sin más ganas que llegar a casa y pegarme una
ducha bien caliente y tomarme un café mientras veía una película sentada
en mi sofá tapada con una mantita.
Era invierno, puro invierno. Los termometros de la ciudad marcaban cerca
de los 9 ºC pero yo estaba segura que ni loca hacía esa temperatura, como
mínimo unos 4 ºC o así.
