Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ
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AaMaría - Despistada - 17 Final

Capítulo 17 (Final)
      Se amaron con ansia. Teresa queriéndo resarcirse de todo el tiempo perdido, queriendo derramar todo el amor acumulado y Candela aprendiendo a confiar, abriendo su corazón y su cuerpo al placer y la pasión, de nuevo. Ellas empezaban a escribir un nuevo capítulo en sus vidas, una historia en una página en blanco. Sus cuerpos yacían abrazados y exhaustos en la cama. Teresa dormía abrazando por detrás a Candela como queriéndola retener, evitando que volviera a escaparse y Candela sujetaba con sus brazos los brazos de Teresa, sintiéndose segura y plena.

AaMaría - Despistada - 16

Capítulo 16
      Esa noche, la sala de espera del hospital era un hervidero, María, Candela y Eva, Teresa, Ana y Manuela todas se hallaban esperando noticias de Alba, que seguía sedada. Cuando a la mañana siguiente el doctor informó al grupo de que lo más crítico había pasado todas respiraron relajadas. Les informó de que la mantendrían dormida todavía unas horas más y a lo largo de la tarde le irían retirando la sedación.

AaMaría - Despistada - 15

Capítulo 15
Doctor:Con el impacto se rompió varias costillas y una de ellas perforó su pulmón izquierdo. Hemos tomado las medidas necesarias para que el oxígeno llegue convenientemente a sus pulmones, pero de momento la mantendremos en la Unidad de Cuidados Intensivos. Tenemos que comprobar que no exista  hemorragia cerebral y nos preocupa cómo pueda evolucionar. Está muy magullada, pero dentro de la gravedad, se mantiene estable.

AaMaría - Despistada - 14

Capítulo 14.
      Las palabras de Teresa flotaban en el aire. Cada una de las dos amigas era cada vez más consciente de hasta qué punto habían sido soberbias y egoístas. María hizo un gesto a Candela para que corriera detrás de Teresa y ella se dejó caer en una silla mientras buscaba su teléfono móvil en el bolso. Entró en el Gmail que había creado como Gilda88 y vio un correo sin abrir de Amazona27 escrito solo media hora después del último que leyó, el que desencadenó el estúpido drama:
Hola Gilda88.

AaMaría - Despistada - 13

Capítulo 13
La noche hizo reflexionar a Candela. Le hizo ver que no había sido leal con Alba, que ella no era Noel y que no había sido justa al juzgarla. Se dio cuenta de que en lugar de ayudar a su amiga había contribuido a emponzoñarla . Oyó el teléfono de María y pensó que por fin Alba la llamaba y que hablarían y arreglarían las cosas. Respiró aliviada.  Escuchó sonar el teléfono una segunda vez. ¿Quién sería? Se levantó de la cama y se dirigió a la cocina donde María miraba con ojos vidriosos su teléfono, que estaba sonando una tercera vez.

AaMaría - Despistada - 12

Capítulo 12
María apareció en la puerta de casa de Candela con las maletas en las manos y su cara surcada por las lágrimas
Candela: ¡Pero María, niña!  ¿Qué te ha pasado?
María: Se ha acabado, Candela. He acabado con Alba.
Candela: Ven, pasa y deja las maletas ahí. Siéntate y cuéntame qué tienes
María: Es una traidora. No me quiere.
Candela: ¿Pero qué dices? Si Alba te adora. ¿Qué es eso de que te ha traicionado?
María le contó lo que había pasado y aunque Candela quería muchísimo a Alba y la consideraba una buena chica, el coraje que sintió cuando Noel la engañó,emponzoñó de nuevo su corazón y le nubló el entendimiento y lejos de abogar por Alba, se dedicó a hacer leña del árbol caído.

AaMaría - Despistada - 11

Capítulo 11
      A Alba le encantó encontrarse el email de Gilda88. Le pareció que había sido muy amable al escribirla y así se lo agradeció en un nuevo correo, intercambio que se convirtió en costumbre, al principio cada vez que Alba mandaba un nuevo relato o poesía y que luego sucedía sin motivo específico.
     Alba no le habló a María de Gilda88 y María no le habló a Alba de Amazona27. Y mientras posteaban,  su vida en común transcurría apasionada, bella, cálida, divertida, espontánea, feliz… cualquier letra que eligiéramos del abecedario serviría para encontrar un adjetivo para la relación perfecta que mantenían. O casi. Porque María había iniciado un juego peligroso, y aunque pudiera parecer increíble, estaba comenzando a sentir celos de su alter ego  Gilda88. No llegaba a entender por qué Alba no le había hablado de ella y comenzaba a sospechar que pudiera haber otras. Se descubría de vez en cuando entrando en la cuenta de correo de su novia para ver quién la escribía y eso la hacía sentir mezquina. A veces pensaba dejar de escribirle, pero estaba comenzando a difuminar los límites de la realidad, y añoraba a Amazona27.

AaMaría - Despistada - 10

Capítulo 10
Teresa, Manuela y Ana, las amigas de Alba, todas sabían de la afición por la literatura de su amiga. Cuando les contó que se había decidido a publicar un relato en una página de internet todas se pusieron contentísimas. Pero no consiguieron que Alba les dijera  de qué página se trataba. Era tan pudorosa; decía que se moriría de la vergüenza si ellas leían sus cosas, e internet le daba ese punto de anonimato que ella necesitaba para animarse a compartir lo que hacía. Al fin y al cabo eran personas desconocidas las que iban a juzgarla y si bien le encantaría que sus historias gustaran, si no era así, la sensación de fracaso  y rechazo sería menor que, si las defraudadas fueran las personas que ella más quería. Le preguntaron si le había dicho algo a María y respondió que no, pero que lo haría.

AaMaría - Despistada - 9

Capítulo 9
     María había encontrado a su princesa. Solo quería cuidarla, mimarla, hacerla sentir y gemir. Y todo eso lo hacía muy bien. Frecuentemente llevaba flores a Alba o la sorprendía invitándola a restaurantes especiales. Era una romántica. Alba, nunca olvidaba dejarle preparado el desayuno antes de marcharse a trabajar y  le daba firmes masajes cuando llegaba del trabajo con los pies destrozados por los tacones; quizás no se la pudiera calificar como romántica, pero desde luego era considerada y detallista. Alba era una voraz lectora y tenía especial predilección por la poesía. Quién hubiera dicho que tras ese corazón tan pragmático y docto se escondía un alma sensible y soñadora. Tenía una pequeña carpeta donde guardaba sus escritos, pero era muy celosa de su intimidad, o quizás  muy vergonzosa e insegura de sí misma. Escribía para ella, para su desahogo, para su disfrute y nunca jamás había enseñado sus textos a nadie. Una vez que María descubrió su carpeta de poesías y relatos en el cajón y la abrió para leer algo de su contenido, se puso terriblemente nerviosa y arisca. Le explicó lo que era y le pidió por favor que respetara esa parcela de su intimidad.

AaMaría - Despistada - 8

Capítulo 8
      No fue a la tercera cita, ni a la  cuarta, sino a la quinta cuando sus manos exploraron sus respectivas pieles y sus lenguas recorrieron cada recoveco y reconocieron cada fluido del cuerpo de la otra. Alba era tímida y era reservada y María sabía lo que quería y no le importaba esperar para conseguirlo. Así cita a cita, labio a labio fueron construyendo una hermosa relación que les hacía sentir dichosas. Así mientras las delicadas manos de Alba acariciaban suavemente la nuca de María, la experta lengua de María estimulaba el centro del placer de Alba y los dedos de Alba colmaban juguetones el interior de María las dos fueron construyendo un cariño inmenso, un amor correspondido, una relación sólida.

AaMaría - Despistada - 7

Capítulo 7
TERESA Y ALBA
Teresa rompió a llorar. No entendía nada de lo que estaba pasando. Cogió su móvil y marcó el número de Alba. Quería desahogarse, hablar con alguien que la quisiera y que la consolara, que le ayudara a entender qué estaba pasando. En cuanto Alba escuchó la congoja en la voz de su amiga, le aseguró que en menos de media hora estaría en su casa y allí se presentó. Cuando llegó Teresa se acurrucó entre sus brazos y lloró, lloró y lloró hasta que casi no podía abrir los ojos de la hinchazón. Alba la acogió tiernamente en sus brazos y dejó que su amiga se vaciara. Cuando cesó el llanto, la separó de su regazo.

AaMaría - Despistada - 6

Capítulo 6
ALBA Y MARÍA
Ese viernes fueron a cenar. Alba estaba nerviosa, muy nerviosa. Su casa parecía un gallinero. Todas sus amigas estaban revolucionadas, expectantes y excitadas ante la cita de su amiga. Teresa, Manuela y Ana, le hablaban todas a la vez. Todas opinaban de todo. Una decía que mejor se pusiera un vestido, otra que ni hablar, que mejor el traje-pantalón gris de rayas, una decía que se alisara el pelo, otra que se lo ondulara, una que se maquillara más, otra que no se maquillara….¡le iba a estallar la cabeza!  Todavía faltaba una hora para la cita, pero si seguía así iba a llegar tarde. Así que las fue besando una a una y las fue arrastrando hasta la puerta de casa. Las despidió amablemente y se sentó un minuto en el sofá. Tenía que tranquilizarse. Ni siquiera recordaba cuándo había sentido una sensación parecida. Mejor dicho, ni siquiera recordaba haber sentido nunca una sensación parecida. Adoraba a sus amigas, pero no necesitaba tres madres más. Respiró profundo y comenzó a prepararse. Era coqueta y le gustaba ir arreglada. Solía preferir un estilo más informal. Pero ese día no solo quería estar guapa, quería estar espectacular. Quería gustarle. Pero se veía  flaca y largirucha.

AaMaría - Despistada - 5

Capítulo 5
MARÍA
      Allí estaba en el despacho con Eva, transcribiendo la grabación de la entrevista, cuando al ir a echar mano de sus notas se dio cuenta de que no tenía la carpeta. Hizo memoria y no recordó en ningún momento habérsela llevado a casa, así que dedujo que se la había dejado en el despacho de Teresa. Cogió el teléfono y habló con ella. Le dijo que la buscaría y se la haría llegar. Así que pasaron el rato seleccionando las fotos que acompañarían en reportaje.

AaMaría - Despistada - 4

Capítulo 4
CANDELA
Su día transcurrió con normalidad. Hacia las cuatro y media vio entrar por la puerta de su despacho a Eva y María.

Candela: Pero, Eva, ¿Qué haces aquí? ¿No tenías que estar tres días de reposo?
Eva: Y he estado.  Sábado, domingo y lunes, tres días.
Candela: Pero el sábado no cuenta… Te hiciste el esguince de madrugada.
María: ¿Ves? Lo mismo le he dicho yo, pero es una cabezota. Se ha empeñado en que tenía que venir a ayudarme con el reportaje de la científica.
Candela: Por cierto, ¿qué tal te fue?
María: Tendría que decir que bien… Una mujer interesante, la verdad y guapísima…
Candela: ¿Y entonces?
María: Me tiró los tejos casi desde el minuto cero. Ya sabes que a mí no me gustan las del tipo depredador y creo que esta era una auténtica loba.

AaMaría - Despistada - 3

Capítulo 3
MARÍA
El lunes María se dirigió a realizar la entrevista. La mujer en cuestión era una  ingeniera química de 27 años, toda una promesa en su campo y la periodista agradeció tremendamente que  el reportajese centrara en el lado humano de la investigadora y no en el profesional. 

AaMaría - Despistada - 2

Capítulo 2
MARÍA
      Efectivamente, lo de Eva resultó ser un esguince. Nada grave, pero requería cierto reposo. Era domingo y estábamos de nuevo reunidas las cuatro, esta vez en la casa de nuestras amigas. Yo estaba sentada con Eva en el sofá saboreando una  copa de delicioso vino, Alejandra trajinaba en la cocina dando los últimos toques a la paella que nos iba a servir y Candela estaba terminando de poner la mesa.

AaMaría - Despistada - 1

AaMaría
María entró como un torbellino en mi vida. Nos vimos en un bar de ambiente y a los cuatro meses se había mudado a mi apartamento. Ella es periodista, yo soy químico;  ella es alegre y desorganizada, yo soy equilibrada y metódica;  ella es apasionada y romántica, yo soy vergonzosa y realista.  O eso creíamos.


Capítulo 1  
ALBA
Aquel día inauguraban un bar de ambiente en mi ciudad y mis amigas se empeñaron en ir a conocerlo. Yo era de la opinión de que ese sería precisamente el peor día para ir, puesto que estaría de bote en bote, pero como siempre,  me llamaron aguafiestas y sosa y acabaron convenciéndome para que las acompañara.

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