Nos casábamos Estela y yo, estábamos en plena preparación del evento, era cansado, hacía dos días que no parábamos, que sí el local para celebrar, que sí la ropa, que sí las invitaciones, dos días y dos noches, porque estas las aprovechábamos, para tener algo de intimidad que estos locos días nos habían robado.
Estaba reventada. Estela estaba preciosa estos días tan atareados le daban un brillo diferente, irradiaba hermosura.
.jpg)