Capítulo
4
Quise
hablar, pero estaba muda, solo sonrisas salían de mis labios, volaba en la
embriaguez del alcohol y su perfume, de repente ella pregunto: que es lo que
más te gusta observar desde tu casa? No lo podía creer, ella lo sabía, qué
vergüenza! Quise huir, pero sus manos descansaron sobre mis muslos y una dulce
voz me decía no te vayas!

