Aquí estaba yo, a las cuatro de la madrugada, descalza, semidesnuda, frente a la ventana viendo a la calle, con el teléfono en la mano y tratando de encontrar como explicarlo… cuando mi esposo salió del dormitorio, en ese momento me di cuenta que la persona que estaba al otro lado de la línea hace un segundo no podía ser sólo una amiga. ¡Qué me estaba volviendo loca!, pero sentía por ella algo irresistible.
Cuando Alex, preguntó quién era, qué paso, sólo pude decir que nadie había contestado cuando atendí
Cuando Alex, preguntó quién era, qué paso, sólo pude decir que nadie había contestado cuando atendí
