Nunca fui buena con las palabras pero me ayudaron a superar dificultades, desafíos... como el que tengo desde que la vi, esa tez morena, esos ojos tan profundos como un abismo, pero esa dudosa indiferencia que siempre me ha tenido. Nunca supe que hacer cuando sentía su mirada en mi pecho, ¿sonreír?, ¿ignorarla?, o solo con la mirada expresarle el amor que siempre sentí hacia su maravillosa persona.
