¿Han escuchado la tan afamada frase “40 y 20”?
Pues en mi caso son veinte míos y 30 de ella.
He tratado de acercarme más pero sigo sin conseguir nada con ella, es casi imposible leer sus expresiones, sus comentarios.
Cada sábado es mi religión ir al hospital y verla aunque no hable con ella. Es fácil esconderse detrás de una pared y solo ver su rostro, verla sonreír, verla desenvolverse con las demás personas.
