Busqué papel de colores, recortes de hojas en blanco. Diez mil envases de tinta, letras en cientos de idiomas. Pedí prestadas palabras, otras las quise comprar para poder describirte pero no iban a alcanzar a la hora de decirte…
Entonces se me ocurrió pedirle prestado al mar un poco de su color, para poder comenzar el collage de tu pasión.
