Era una
tarde preciosa, el cielo se cubría de tonalidades para despedir el día, su
mirada se perdía en el azul intenso del mar, de sus ojos miel salían
tímidamente unas lagrimas que buscaban su camino de bajada a través de las
mejillas, en sus manos tenía una cajita pequeña, con un
contenido adentro, un contenido que desgarraba su alma, pero era todo lo que le
quedaba de aquel que fue su amor.
