En un bosque lleno de zarzas y matojos, con su claro lleno de bayas y moras, muchos seres vivos se hospedaban entre sus raíces, en las madrigueras, en las ramas de los árboles, en el tronco de otros, incluso entre algún matojo de zarzas algunas familias se acomodaban felices, no todo era paz y tranquilidad, eso seria un bien mas que preciado, pero a fin de cuentas no se podían quejar, se sentían felices y bien en aquel lugar.
Rara vez se veían acosados por algún zorro, ya que conforme llegaban en vez invernar muchos emigraban a las montañas donde no les pudieran dar caza fácilmente, algunos cambiaban de color a la llegada del invierno y eran muy codiciados por su pelaje, la protección de un lugar tan aislado llegaba a ser una bendición para unos y para otros…
