Cada día al despertar me cuesta más salir de la cama donde la noche nos enredó y entrelazó con la fuerza de la pasión de nuestros cuerpos. Pero el día despierta y nos llama y la luz nos recuerda que tenemos que marchar.
Triste y desconsolada me voy, dejándote dormida plácidamente y aunque me separe de ti, que aunque sean unas horas me causan dolor, ver la sonrisa entre tus labios y verte perdida entre tus sueños me causa la satisfacción de saber que yo he sido la causante de hacerte feliz. Incluso ya por encima de mi felicidad, lo que más me llena es hacerte feliz. Dejarte contenta, satisfecha y que al despertar vuelvas a enamorarte más de mi, cosa que yo hago cada día de mi vida desde que te conocí.
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