Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ
Mostrando entradas con la etiqueta Amantes eternas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amantes eternas. Mostrar todas las entradas

Amantes eternas - Adaptación - 11 (Epilogo)


EPÍLOGO

Nueva Orleans,  2030.

Aleksandra inspiró el humo fragante de su cigarrillo de dientes de ajo, su aroma mezclándose con el de la muchedumbre de cuerpos humanos, licor derramado y la decadencia absoluta que era Mardi Gras.

Amantes eternas - Adaptación - 10


CAPÍTULO 10

—Ella tiene cáncer de cerebro y es inoperable. —Dirk se pasó la mano por su largo pelo pálido.
Muriendo.
Aleksandra cerró los ojos, sintiendo el dolor atravesar como una lanza su alma mientras su mente gritaba: ¡NO! No podía perderla otra vez, no esta vez.

Amantes eternas - Adaptación - 9


CAPÍTULO 09

Aleksandra se quedó con la mirada llena de incredulidad fija en Nigel.
—¿Qué quieres decir con que ella se marchó?— preguntó.
—El señor Prentiss se fue anoche con la señorita Veronique y la señorita Inna. —Frunció el ceño. —No creo que la señorita Inna se estuviera sintiendo bien mientras él la cargó fuera al coche.
Un arrebato de pánico floreció en su pecho. ¿Estaba enferma? ¿Era grave? ¿Por qué no se lo había contado?
— ¿Dónde fueron?

Amantes eternas - Adaptación - 8


CAPÍTULO 08

Durante toda la noche había soñado con Aleksandra. Uno de esos sueños era una visión de la alta mujer tocando la guitarra bajo la luna llena mientras ella bailaba con los pies desnudos en la hierba. Vestida como gitana, Alek se había visto devastadoramente apuesta mientras ella giraba para la música que la morena destilaba del instrumento.
Su falda había tenido los colores del arco iris, su blusa campesina blanca apenas escondiendo sus senos mientras las pulseras doradas tintineaban con sus movimientos evocativos.

Amantes eternas - Adaptación - 7


CAPÍTULO 07

Aleksandra se había ido, de sus sueños y de su cama al mismo tiempo.
Inna yacía todavía entre las sábanas, con el latido apenas perceptible en su cabeza causándole un dolor serpenteante en el estómago.
No, no ahora

Amantes eternas - Adaptación - 6


CAPÍTULO 06

A pesar del agua caliente, Inna tembló mientras observaba el cuerpo desnudo de Aleksandra atravesar el estanque. Ya podía sentir su vientre llenándose de deseo, sus senos doloridos, y la estrechez extraña en su pecho que amenazaba con robarle el aliento.

Amantes eternas - Adaptación - 5


CAPÍTULO 05 

Maldiciendo silenciosamente, Aleksandra se deslizó de su cama con desgana. El cielo fuera de la ventana se teñía de color con la mañana entrante, y ella tenía que marcharse a su guarida en minutos o afrontar las dolorosas consecuencias.

Amantes Eternas - Adaptación - 4


CAPÍTULO 04 

Inna llevaba puesto su regalo.
Aleksandra observó a la mujer menuda mientras charlaba con dos rubias altas, tal vez gemelas, vestidas como lujuriosas camareras, exponiendo más piel de la que cubría su ropa. Inna tenía un vaso de champaña en una mano y una sonrisa enorme en la cara, sus ojos verdes centelleando detrás de su antifaz color borgoña.

Amantes eternas - Adaptación - 3


CAPÍTULO 03 

Nada podría atenuar la conciencia de tenerla a su lado. Ahora que se habían besado, su sabor latía a través de su cuerpo despertando sensaciones que había pensado muertas hacía mucho tiempo. Era un proceso doloroso, ese nuevo despertar, y ya conocía cada momento de ella.

Amantes eternas - Adaptación - 2


CAPÍTULO 02 

Era ella, tenía que serlo.
La condesa Aleksandra Romanov se pasó una mano temblorosa por el pelo mientras se movía gradualmente hacia la privacidad de un pequeño toilette,  asegurándose de cerrar la puerta tras de sí.
Ninguna otra mujer tenía esa sonrisa o el aire de confianza que ella poseía. Cuando había inclinado su cabeza hacia un lado para escuchar a Dirk, supo que había visto esa inclinación de cabeza antes.

Amantes eternas - Adaptación - 1


CAPÍTULO 01

En algún lugar de Colorado.
¡Es tiempo de actuar!

Las mariposas se arremolinaron en el estómago de Inna Nichols mientras descendía de la limousine, siempre pendiente de su falda larga. Lo último que quería era aterrizar ignominiosamente en el suelo al momento mismo de llegar. Aferrándose a su bolso de mano, cerró la puerta. Dio un paso al costado y observó cómo el coche arrancaba con fuerza, preguntándose si no debería correr tras él, saltar adentro y volverse al aeropuerto.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...