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He cometido una locura que ha consumido mi alma;
es una escalofriante tortura que me alborota la calma.
No he podido evitar la tentación de a sus prohibidos labios besar;
y dejarme llevar por la sutil canción que su corazón comenzó a entonar.
En su boca encontré el veneno que me arrastró a la fría sepultura;
sumergida en un deseo ajeno que parecía una aventura.