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Desperté
de un salto, pensé que sería muy tarde, mire el reloj y eran las 9 de la
mañana, era demasiado tarde para ir a la escuela, Daniela no se veía por ningún
lado, busque mi ropa, me vestí y baje a la cocina.
Creí que
tal vez ella se levantó temprano y se fue a la escuela, pero al llegar a la
cocina la encontré preparando el desayuno.
-Hola, ya
despertaste- me saludo mientras yo bajaba las escaleras y me acercaba a ella.
-No
fuiste a la escuela.
-Llamé
para avisar que estaba enferma.
-¿Lo
estás?
-No, pero
no tenía ganas de ir. Además verte dormir tan tranquila era mejor que ir a dar
clases.
-¿Desde
qué hora despertaste?- me acerque a donde estaba ella preparando algo en un
sartén.

