Capítulo 2
Abrió los ojos de par en par. Le tomó unos
segundos recordar donde estaba. Los volvió a cerrar. >>Qué decías mamá
Ahviezda… qué decías!<< Intentaba recordar. La luz de la luna se colaba
por pequeñas rendijas hacia el interior del árbol donde estaba. >>Busca a
la luna, niña.<< Abrió los ojos y se sentó. Se frotó los ojos con ambas
manos. Su pelo rojo caía ondulando por su espalda desnuda. Dobló las piernas y
las abrazó apoyando el mentón en sus rodillas. Su vista se perdía. >>Qué
busque a la luna, mamá Ahviezda… qué quieres decir? Si no es la luna que está
afuera… Cuál es mi luna… Cuál… << Suspiró largamente. Cómo se suponía que
iba a encontrar a la luna? Y donde iba a empezar a buscar? Llevaba 3 meses viajando
y aun no sabía ni cazar liebres. >>Mesiác.<< Su nombre se le vino a
la mente como una caricia. Ella había sido lo mejor que le había pasado en
estos meses. Una pausa en su vida. Un remanso en el tormentoso correr de esos
desastrosos meses que la habían llevado a tomar unas pocas cosas y desaparecer.
Una pequeña esperanza en su decepcionada cabeza. Un milagro.

