Ya ha pasado un tiempo desde nuestra última charla… ya no
espero encontrarte en el bar de la universidad aguardándome sólo para tomar el
primer café de la mañana, ya no me sobresalto con cada mensaje de texto
añorando que tu nombre aparezca en la pantalla, ya mi corazón no salta del
pecho cuando alguien pronuncia tu nombre, ya mi mente le gana la batalla al
corazón y evade tu recuerdo cuando veo una pareja caminar de la mano como
solíamos hacerlo, ya puedo sortear pensarte durante al menos dos horas y
esconder rápido tu ausencia cuando te haces presencia en mi imaginación; es
cierto que aun no puedo evitar que tu nombre sea lo último que acude a mí al
dormirme y lo primero al despertar, quizás porque mi mente ya agotada por los combates
diarios cede este último al corazón permitiéndole reminiscencias del tiempo
feliz… No, aun no gané la guerra, aun no se adentró en mi el olvido de tu
perfume ni del sonido de tu voz; pero
poco a poco la sensación de aguijones punzando mi alma ceden a la calma aprendida
de no extrañar lo que no volverá, lento mis muros se rearman y mis defensas
vuelven a ganar posiciones custodiando
mi maltrecho corazón…
