CAPITULO 4
El sol entraba por la ventana… y su cuerpo aún seguía
arropado por el mío y su brazo no se había soltado de mi hombro…su rostro
seguía ahí acurrucado en mi pecho…y la sonrisa de mi rostro no tenía
comparación… lo que había pasado en esa noche no sólo fueron los fuegos
artificiales de sensaciones, pero fue el descubrir que yo a esa mujer la quería
más de lo que podía reconocer y aceptar, que lo que yo sentía por ella era
demasiado parecido a un amar, quizás en ese momento debí haberme dado cuenta,
que cuando se siente tanto en tan poco tiempo, lo más probable es que se pase
de un recibir mucho a un recibir nada, en un chasquido de mis dedos… pero en
ese momento, todo era tan sur real que nada de ese pensamiento era capaz de
entrar a mi cerebro ingenuo.

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