Y estaba yo en cualquier mesa, sentada en cualquier silla, de cualquier restaurante; frente esta hermosa mujer que hablaba en tono pausado, pero terriblemente seductor. Y si, ahí estaba yo conociendo una nueva chica, tratando de llenar los espacios vacíos de mi desamor. Y ahí estaba yo mirando cada detalle de esa mujer que era increíblemente hermosa, imponente y sobre todo disponible a comenzar una pequeña historia de amor o compartir unos furtivos pedazos de lujuria.
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