1.
Aquel verano
había sido demasiado caluroso para que aquella tierra pudiera sacudirse la
herrumbre que provocó el extremo clima
que arrasaba el lugar.
Isabel,
exhausta, cabalgaba por aquel lugar que conocía tan profundamente. Sudada, casi
sin aliento, esperaba que llegara el atardecer para poder refrescarse y poder
dormir.
Una de
aquellas tardes de verano había decidido adentrase en la sierra extremeña sin
pedir permiso a su padre.
