Era una tarde de invierno lluviosa, poco faltaba para
cerrar el negocio e irme a casa a descansar, cuando le dije a mi empleado Mike
que podía irse; que hoy cerraría yo. En su rostro se dibujó una sonrisa de oreja
a oreja, asintió con la cabeza, dejó el delantal negro encima de la barra y se
fue, rápido como una bala.
Al menos 15 minutos antes de cerrar, me puse a recoger
todo y calentarme algo para cenar.
No me apetecía llegar a casa y ponerme a cocinar,
estaba realmente cansada.
Sonó mi móvil, lo miré y era un whatsapp de mi amigo
Kyle.
whatsapp: "Hey nena, ¿estas libre hoy? Hazmelo
saber, sino; quedamos para almorzar mañana. vale? kiss!!"
Sonreí, Kyle era un encanto. Hacía sólo 3 años que lo
conocía, pero ya era como un hermano para mí. Me puse a responderle:




