Me llamo María, tengo 33 años, estoy relajada en un sillón, mi día ha sido duro y el cansancio me venció, al llegar a mi casa lo primero que hice fue dirigirme al cuarto de baño y darme un baño de inmersión dejando que mi cuerpo se relajara y el agua caliente arrastrara todo el cansancio acumulado durante el día, aflojé cada músculo de mi cuerpo y así me encontró Juani, la señora que atendía mi casa y que además cuidaba de mi, en el buen sentido de la palabra, avisándome que tenía mi merienda ya preparada.
