Cuando
te conocí no sabía qué era lo que estaba pasando. Tuve miedo y hui. Al volver
lo único que quería era que me disculparas por la persona que era en ese
entonces, quería que vieras que había cambiado y lo había hecho para que
pudiera pasar algo entre tú y yo.
No
sé si te acuerdas de la segunda vez que nos vimos. Al despedirnos estábamos en
la entrada del metro y tú querías que yo me acercara a ti. Yo tenía miedo en
ese momento, me daba miedo que me vieran las personas que conocía y que se
enteraran de lo que era. Cuando te fuiste y yo caminaba hacía mi transporte, me
sentí muy avergonzada del miedo que tuvo de besarte. En ese momento me dije que
no tendría miedo otra vez, porque no tenía de qué avergonzarme, tú me hacías feliz
y eso era lo que me importaba. La tercera vez que nos vimos seguía teniendo ese
miedo pero cuando me besaste lo dejé atrás, pensando que yo te debía eso, te
debía el que pudieras ver cuánto te quería, no importaba donde estuviéramos y
con quien estuviéramos. Mi interés siempre radico en que tú vieras que yo no
tenía miedo de amarte porque pensé que eso era lo importante. Siempre me
imaginé que nuestros problemas serían porque yo no podía satisfacer tus gustos
o porque somos competitivas o por celos o por el tiempo o por cualquier cosa de
ese tipo. Nunca me imaginé que iban a ser por demostrar amor.
Creo
que no me lo explicaste muy bien porque yo pensaba que tú eras más abierta a lo
que somos y que no tenías miedo de demostrar el amor que podías sentir. Pensé
que sólo era con tu familia con quien no podías hacerlo.
Yo
no te quiero culpar de nada, y si espero algo, es que luches por mí. Es que
dejes de tener miedo a los ojos de desconocidos y que te interese más besarme
que lo que puedan decir. Esas miradas, mi amor, puede que nunca las vuelvas a
ver. Y esto no lo digo sólo porque soy tan egoísta que quiero que cambies un
pequeño cacho de ti por mí. Si no, porque si no es conmigo, amor, será con
alguien más. No puedes vivir ocultándote toda la vida. No puedes vivir
esperando que todas ellas acepten que no las aceptes. Uno no sale del “closet”
para que la vuelvan a meter por querer que la amen. Cuando sales del “closet”
sales porque ya te hartaste de mentirte a ti misma, sobre todo, y de mentirles
a los demás.
Tú
sabes que yo te amo, lo que no sabes es cuánto te amo. Para mi eres muy
importante y por ello empecé a cambiar tantas cosas de mi para ser digna de ti.
Tú dirás que no era necesario que lo hiciera que yo soy perfecta como soy y que
tú me quieres así. Pero eso no es cierto, yo tuve que buscar muchas formas de
que te sintieras bien conmigo, en verdad deseaba que te sintieras orgullosa de mí.
Y no es que te esté reclamando nada, la verdad creo que me he hecho una mejor
persona al intentar ser una mejor persona para ti. Y es ahí donde empiezan
nuestros problemas, amor, yo he buscado cambiar para estar bien contigo, lo
malo es que tú dices ser de las personas que no cambian que son lo que son. Y
lo peor es que te contradices mil y una veces, dices que no cambias pero
también dices que para mejorar hay que cambiar. No te juzgo, la vida es así,
los filósofos por lo general nunca siguen su filosofía, porque saben que no es posible
lograrla. Pero entonces, amor, si dices amarme ¿por qué debo ser yo la única que
tiene que cambiar? ¿Por qué debo ser yo la única que desee complacerte en todo
lo que quieres y en todo lo que buscas? ¿Por qué debo ser yo la única tonta que
espere a que no tengas miedo de demostrarme que me amas?
Me
pregunto, ¿qué es lo que quieres de mí? ¿Qué es lo que quieres de nuestra
relación? Porque si desde un principio me hubieras dicho que lo que querías era
una relación que no tuviera mucho peso y que no tuviera compromisos, mi amor,
nunca me hubieras dicho que querías estar conmigo siempre y toda la vida.
Porque no sé si te has dado cuenta pero el hecho de que no quieras cambiar porque
tú eres así, sólo nos lleva a pensar que si ahora nuestras diferencias chocan
siempre lo van a hacer y va a llegar el día en que alguna de las dos se canse.
O tú de que yo te exija que me demuestres tu amor o yo de exigirte que lo
hagas. Tú dices que yo puedo conseguir a alguien que haga lo que tú no puedes y
me parece, querida, que tienes toda la razón pero yo, yo te quiero a ti y a
nadie más. Aunque, estoy segura, va a llegar el día que me canse y aunque te
ame con todo mi corazón, ese corazón que te dije que te daba y tú juraste tratarlo bien, me tendré que alejar de ti, porque eso sí,
no vale la pena. No vale la pena intentar demostrarte cuánto te amo y que tú ni
siquiera el intento quieras hacer.
Atte:
La persona que quiere darte la mano para caminar por el mundo.
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Bien dicho, estoy en completo acuerdo contigo.
ResponderEliminarDoris
la relación es reciproca, se debe dar dar la entrega al 100% en la relación en ambas partes, si te aman al 20 o 30 porciento no es suficiente,
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