Capítulo 16
Noche de Tinieblas
*Freiya Tsukawa*
Los movimientos fueron rápidos, Zeth había caído en la red, demasiado confiado de su burdo sistema de seguridad, estaba al frente de la computadora, destrozando las pocas comunicaciones tras el apagón, a kilómetros de distancia los únicos mandos funcionales estaban bajo mi poder, encendí los sistemas alternos de energía ante la señal de André, las cámaras diseñadas para tolerar nuestro pequeño shock electrostático estaban en funcionamiento. Ahora podía verlo y oírlo todo, o casi todo solo se puso cámaras donde los camareros circularon y el único lugar al que o tuvieron acceso fueron las habitaciones superiores, sonreí al ver a todos los objetivos. Zeth escapo dentro de la casa creyéndose más seguro, encontró a Asura en el suelo y la ayudo a levantarse, fueron al despacho, allí sus guarda espaldas pretenden cubrir su retirada… Mire la pantalla el pánico llenaba al grupo de gente, pero guardaban silencio asustados por las armas.
-Lobo rojo… Propaga el gas somnífero… que todos se pongan sus mascaras… tiempo estimado 30 segundos- Informé a través de la red de comunicaciones el procedimiento a seguir, así no acontecerá ningún incidente con los invitados a la boda, cuya seguridad no debe ser puesta en riesgo.
-Confirmación de mascaras… afirmativo- Musito André a través de nuestra frecuencia privada, todos estaban conectados a ella, aunque yo podía controlar los canales y las comunicaciones.
-Bombas… Somnífero- Di la orden.
Pude ver en las cámaras como fueron arrojados tarros de humo somnífero sobre el acuartelamiento donde habíamos retenido a todos los invitados, se asustaron y muchos gritaron pero poco a poco fueron sometidos por el sueño, los pocos invitados que no estaban presentes fueron llegando uno a uno, capturados por nuestros hombres armados y estos fueron inyectados directamente para asegurarles un sueño profundo. Por la hora y la cantidad de somnífero teníamos tiempo suficiente.
Con los segundos se escucharon los disparos que cercaban a Zeth en su propio despacho, los traidores fingían bien pero me preocupaba el riesgo que debiera correr Asura en el teatro. Una bala perdida y… borre en el acto tan negros pensamientos ante la aprensión que inundo mi pecho, era el momento de razonar y olvidarme de mis propios sentimientos.
Sin embargo por largo rato busque entre las cámaras disponibles a esa persona que no estaba entre la marabunta que dormía plácidamente, había hecho que los chicos revisaran entre la multitud, pero nada. Me frustraba la idea de que hubiera podido escapar. Sin embargo pronto la vi movilizarse a la sala principal, sonreí. -Así que estabas en tu habitación Zyden… comprensible-
Active de nuevo los comunicadores. -… Aleth Zyden se encuentra en la mansión, primer piso, sala principal, la tengo en cámara… envía a uno de los chicos-
André dio las órdenes con un par de ademanes, quizás alguna clase de jerga entre los de su clase. Pronto un hombre particularmente joven bien armado se comunico en red conmigo.
-A sus ordenes halcón verde, aquí lobezno azul- Sonreí, nada de nombres, las grabaciones podrían caer en malas manos y todos estaban enmascarados para evitar ser grabados aun por nuestras propias cámaras, todos se camuflaron en medio del apagón, como una coreografía muy bien planeada.
-Ve a la mansión… hay una joven en el primer piso en la sala principal, quiero que la traigas, viva o muerta no me interesa… pero tráela-
Dividí la pantalla en las dos escenas, Zeth resguardaba a Asura en su abrazo mientras ella se apegaba a él temerosa, demasiado buena actriz para ser directora. Por otro lado Zyden en el cuarto principal observaba con demasiado sigilo cada movimiento, para mi molestia Lobezno azul camino por el lugar con el mayor cinismo demasiado confiado y Aleth pudo esconderse tras uno de los sofás sin que él se percatara.
-Lobezno azul… no te confíes… ve por ella, esta tras el sofá blanco justo frente a ti- Casi le gruñí por su estupidez.
Lo que vino después me dejo totalmente desconcertada, incluso muda, con demasiada velocidad Aleth extrajo algo de su cintura se levanto y antes de que el chico reaccionara ella disparo desarmándolo en el acto. -¡¿Dónde rayos aprendió eso?! ¡¿De dónde saco un arma?!- La mire y su actitud siempre dócil me parecía un vago sueño, la persona que veía en cámara se mostró totalmente diferente.
Aleth se acerco sin miedo al chico que se quejaba en el suelo con la mano seriamente lastimada, le puso el arma en la frente.
-Dime quiénes son y que hacen aquí… si te pones leal con tu gente terminaras con un lindo agujero adornándote la cabeza- No pude quitar los ojos de la pantalla, escuche su voz sugerente, pero fiera, no la de una niña, su voz era de mujer, de una fría y calculadora, eso me erizó la piel. Así que este es tu verdadero rostro, no distas mucho de tu padre Aleth Zyden.
-Yo… yo no sé nada… me pagaron por venir aquí-
-Dime, ¿Dónde prefieres que te dispare?… para asegurarme que dices la verdad, un brazo, una pierna o ¿Quizás en medio de…?-
-Lobezno Azul… entrégale tu comunicador a la chica- El muchacho obedeció tembloroso, no entiendo porque André envió al más inexperto, aunque veo la he subestimado de nuevo.
-Aleth… criatura, como has cambiado… seguro que esta faceta tuya no la conoce Asura- Su expresión sorprendida me lleno de beneplácito.
-¿Tsukawa?- Ahí iban a la basura meses de planeación… sin embargo me asegurare de destruir el audio, más aun por lo que voy a decir.
-Zyden… Zyden… deja al muchacho tranquilo…- Dije con voz juguetona, para evitar el dejo de preocupación que me supuso el jovenzuelo.
-¿Por qué estas detrás de todo esto?- Inquirió Aleth extrañada, luego molesta.
-No me culpes a mi pequeña… fue idea de Asura- Dije con voz tranquila.
-¡Mientes!- Seguramente aquella información fue como un balde de agua fría para Aleth.
-¿No lo sabías? Asura planeo todo esto, hizo cada cosa en pos de su venganza contra Zeth y todo lo que tiene que ver con él… eso te incluye a ti… tú deberías haber muerto ya-
-Vete…- La escuche decir a Lobezno azul, el muchacho se fue gateando. -Ya verás cómo no te la dejo tan fácil- Tiro el dispositivo al suelo, tomo algo del suelo y corrió hacia el despacho donde estaba su padre, maldije que conociera tan bien a Zeth.
Teclee frenéticamente en la computadora. -Zyden se dirige al despacho desde la sala principal… Mátenla antes de que llegue, si no todo será revelado-
En el acto André indico las órdenes de nuevo con aquellos ademanes desconocidos para mí, me sentí furiosa ante la ignorancia del momento y la forma tan absurda en que le había dado las armas para devolvernos el golpe. Tan solo había una esperanza, que ese amor del que tanto alardeo esa niña no le permita revelar la verdad sobre esto. Vi como los monitores mostraban la sombra blanca corriendo por los pasillos, las balas se escuchaban pero ninguna parecía darle, no sabía siquiera si le están disparando a ella, sin embargo, si se acerca por el frente serán los propios esbirros de su padre quienes la maten, si va por detrás no podrá escapar de André. Como planea ir al despacho, o no será ese su objetivo.
Volvió sobre las escaleras de segundo piso, maldije por lo bajo los puntos ciegos de las habitaciones, increíblemente Aleth entro en la única habitación a la que tengo acceso de cámara, el cuarto de su padre. ¿Qué harás en un lugar como ese?
Me quede muda al observar que removía el closet, dando paso a un ascensor privado, enfoque lo mejor posible la cámara pero el panel no contaba con números, ella menciono algo…. un código de VOZ… ¡maldito Zeth! ¿Qué has pensado en todo? Justo cuando cerraron las puertas del ascensor entraron los Lobeznos, demasiado tarde.
-Lobo rojo, tenemos clave alfa, las ratas tienen vía de escape desde la madriguera-
-Usa el plan B-
En mi desespero había olvidado esa parte. Justo un instante después de aquellos pensamientos una patada rompió parte de la madera que recubría una pintura muy famosa en el despacho de Zeth, así que esa es la puerta. Los guardaespaldas se dieron vuelta apuntando a la entrada, mientras que otros conservaban su posición.
-Alto- Dijo Zeth demasiado seguro de esa entrada. -Es mi hija-
*Asura Tredyan*
Todo sucedió muy rápido, Zeth vino tras de mí me ayudo a incorporarme y corrimos a un sitio en el que según él estaríamos a salvo. Corrí de su mano, rasgue parte del vestido para tales fines, arroje el velo al suelo y pronto los guardaespaldas de Zeth nos acompañaron, cuando llegamos a su despacho, pasamos cerca de 15 minutos a la espera, de alguna forma el confiaba en que algo ocurriría, los sonidos de disparos intercambiados iban y venían.
-Todo estará bien amor mío- Me repetía cada tanto, mientras yo guardaba silencio. Él sabe algo que ignoro, cada tanto se oyen más cercanos los disparos, seguramente han caído ya los múltiples guardas de la misión, se que Freiya nos mira y esa es su ventaja, pero yo solo puedo rogar que ella esté bien y haya escapado con su amiga, me siento observada y guardada pero eso tan solo me inquieta. Repentinamente escuchamos el crujir detrás de un cuadro, el sonido previno a los guardaespaldas que apuntaron en el acto, yo mire expectante, temerosa de que ellos entraran por ahí.
-Alto, es mi hija- Dijo orgulloso por un instante.
Se detuvo mi corazón al escuchar tal afirmación. En efecto pronto Aleth rompió el lienzo entrando en la sala. A alguno le tembló el pulso y la idea de disparar casi pudo ganar en su deseo de auto protegerse. Temí esos segundos, pero una vez los hombres la reconocieron se calmaron y volvieron a sus sitios.
-Llegas tarde… Aleth- Murmuró Zeth.
-Debí haberte dejado morir aquí, pero sabes que solo he venido por ella y me he tardado un poco en la sala principal… digamos que alguien quiso tenderme una emboscada- Me quede sin aliento ante sus palabras y sus ojos verdes fieros, su voz se notaba demasiado áspera, grave. Una parte de mi sintió una punzada de temor, Freiya tú no te atreverías a ir contra mi voluntad ¿Verdad?
-Precisamente por eso la traje conmigo… - Mire a Zeth sorprendida. ¿Así que finalmente fui un cebo? En el fondo eso no me impresiono, aun tengo contento el corazón de saber que Aleth se preocupa por mí. Sin embargo lo que vino no lo esperaba…
-Hija sé que te gusta… sé qué harías cualquier cosa por ella, sé como la miraste el día de la cena, como te has ensañado en nuestra boda… ¿Qué no te basta con tus amiguitas?… -
Aleth tenso la mandíbula. -Bueno… después de todo tú fuiste quien me enseño a apreciar la belleza de las mujeres mayores y a disfrutar de sus placeres- Me quede helada.
Zeth gruño. -¡Estas insinuando que te has acostado con mi Esposa!- Lo vi tomar un arma bajo su escritorio, no fui la única, ahí estaba Aleth apuntándole con un arma y Zeth a ella con la suya.
-No es así…- Dije sin pensarlo dos veces, imaginándola en riesgo. -Ella es mi alumna… solo eso, por favor no se hagan daño- Los mire con suplica.
Aleth me miro con desprecio. -Cierto… ¿Por qué la mujer que se ha casado contigo preferiría a una mocosa? Teniendo a semejante hombre consigo… yo hablaba de las tantas con las que me obligaste ir a la cama, si la mayoría tenían la edad de tu esposa no es cosa que deba angustiarte, aun recuerdas fueron las que tu no pudiste seducir... ¿eso te hace temer acaso?-
Sus palabras me hicieron tal daño, que no me atreví a verla a los ojos, tampoco quise imaginar su sufrimiento. Pero mi mente me atormentó con innumerables imaginaciones.
-Basta... dejen de pelear... no es momento para eso- Afirmé molesta.
-Asura tiene razón... después de todo es tu boleto de salida...- Murmuró Aleth. Cada mirada, cada sonido a través de los disparos me hicieron dudar. Su frialdad no alcanzaba límites, movía su arma con demasiada maestría para ser la primera vez que usara una.
-Al ascensor- Dije dubitativa mirándola, era demasiado atrayente pero al mismo tiempo comprendo que no la conozco en lo absoluto, que su vida es un secreto.
Notó mi escrutinio. -Que no la sorprenda señorita Tredyan... su alumna sabe más cosas de las que usted creería- Aleth cargo su arma con total resolución. Camino hasta quedar muy cerca del ascensor. -Primero las damas- Dijo cortésmente ante un gruñido de Zeth, ¿Me estaba coqueteando descaradamente?
Un par de disparos se oyeron en el espacio, todos giramos la vista, uno de los guardaespaldas disparo a su compañero más cercano, así como su compañero hizo lo mismo con el otro, antes de que hubiera reaccionado el tercero, tenía una bala incrustada en el torso y caía al suelo. Zeth se quedo en su sitio apuntando firmemente a uno de los traidores, Aleth había repetido la maniobra en sintonía con su padre y ahora estaban parejos.
-Alastor... Yiroku...- Murmuró Zeth los nombres de aquellos que habían sido comprados por Freiya, hasta ese momento lo supe y lamente las muertes de los otros dos hombres, mientras el tercero agonizaba. Debí tragarme mis palabras y pensamientos.
-Superaron tus apuestas... jefe- Sonrío Alastor, un hombre castaño de mirada negra y sombría.
-Demasiado arriesgar el cuello por ti en situaciones como estas- Agrego el otro, Yiroku, de cabello largo y castaño claro, quizás un Casanova.
-Es cierto, siempre les pagaste poco...- Murmuró Aleth.
-Tú cállate o a quien le dispare primero será a ti- Gruñó Zeth colérico con Aleth.
-No si antes te disparo yo entre ceja y ceja... padre- Respondió a su vez ella.
-¡Es el peor momento para discutir!- Grite casi histérica.
Un segundo y fue suficiente ante su descuido, un disparo y el hombro herido de Alastor le hizo gemir dolorosamente, Zeth hizo lo propio con Yiroku, sin embargo no tuvo tanta suerte y apenas logro rozarlo, este respondió con una ráfaga que fue a parar en la pierna de Zeth quien cayó al suelo, entre lamentos, allí quedo revolcándose de dolor en el suelo.
Aleth se dio la vuelta y disparo, esta vez la bala arrojo a Yiroku al suelo, por el punto rojo en su pecho llegue a la conclusión de que lo había matado. Ella llego a la misma conclusión, pues sus ojos desorbitados miraron con incredulidad el arma en su mano.
-Vete...- Dije yo en un susurro mirándola, ella me miro temblorosa... sabes usar armas pero, jamás las usaste en nadie mi Aleth... estas fingiendo. Me miro, un segundo después pareció reaccionar.
-Ven conmigo... huye conmigo- Me extendió la mano.
-Solo seré un lastre...- Afirme a la imposibilidad de correr como ella.
-Otra vez lo eliges a él sobre mi... pensé que era una falacia... ¡pero no!... temes por ti estando cerca de mí, después de él yo soy a quien quieren- Me miro con rencor.
Escuche los pasos. -¡Vienen! Vete... por piedad... no soportaría si te hacen daño- Dije mi verdadero temor.
-Y tú...- Aleth noto mi pesar.
-No va a pasarme nada... vete...- Volví a suplicar. Un par de disparos más y los hombres de fuera tiraron la puerta.
-Aun con todo... te quiero Asura- Me sonrío, por un segundo, pero fue sincera y yo me quede sin pensar bien después de eso. Me dio la espalda corriendo, pero no iba hacia el ascensor la vi correr al ventanal, las puertas se abrieron tras nosotras, los sujetos levantaron las armas, yo reaccione, me arroje al suelo justo a tiempo, escuche disparos... ¡Aleth! Grito mi mente atemorizada.
Tras de mí, se escucho el sonido de los vidrios romperse. -Bajen por ella... ¡escapa!- Escuche la voz de André, suspire con cierto alivio, escapo, levante la vista con ira, ¿Así que no estás dispuesto a cumplir tu pacto? Nadie tocaría un solo cabello de ella.
-Águila dorada ve por ella y llévate algunos contigo, está visto que esa niña es peligrosa- Ordeno André.
Mire un poco mis posibilidades, sentí un odio inconmensurable ante la idea de perseguidores tras mi Aleth, había un arma a solo centímetros de mí, me arrastre en la conmoción y la tome con la mano izquierda. Pero antes de apuntar una bala de lastimo el brazo.
-Aquí aun hay víboras señor- Murmuró aquel que me había disparado. Contuve alguna lágrima que se ahogo en mi gesto de dolor.
Note la insignia, lobo rojo... André. Piso con sus botas militares la mano que no pudo sostener el arma tras el disparo. Yo evite gritar por poco.
-Quédate quieta florecilla- Mencionó André burlón.
-¡Déjala!- Grito Zeth desde su posición.
A mí la única chica de la escuadra me ato las manos y las piernas, me ayudo a acomodarme en la el sofá, ella me vendo con gentileza las heridas, era la única al parecer que si recordaba lo que yo estaba sacrificando en esta empresa. A Zeth en cambio lo arrojaron sobre la mesa del despacho y lo vendaron de forma bastante sádica, no querían que se desangrara... aun, su voz y sus lamentos serían la tonada más larga a medida que la madrugada llegaba en aquella noche de Tinieblas.
Después de aquello no hubo paz en mi corazón, mis pensamientos no se alejaron de mi Aleth quien escapaba de varios hombres bien armados. Pero te juro Freiya que si algo le pasa... tú serás la primera que pague por todo. Ya tengo una cuenta de cobro por mi brazo y mi mano, ruega que no se alargue.
-0-0-0-
No dispares a menos que estés segura…
Si alguien levanta su arma contra ti… dispara sin preguntar.
Llegara el momento en que no lo pensaras… solo lo harás…
(Taíto Akatsuro)
Ojalá no tuviera que hacerlo…
*Aleth Zyden*
Sentir el zumbido de las balas pasar muy cerca, escapar es todo lo que puedo hacer… chocar contra las ramas en medio de la oscuridad, los golpes ya no duelen, apenas lo hacen las heridas, duelen más los pensamientos, ella es la artífice de mi desgracia…
¿No lo sabías? Asura planeo todo esto, hizo cada cosa en pos de su venganza contra Zeth y todo lo que tiene que ver con él… eso te incluye a ti… tú deberías haber muerto ya. (Freiya Tsukawa)… Desearía haber tenido el valor de matarte yo a ti Freiya.
Correr, esta es la carrera de mi vida, el momento de sobrevivir. Siento la sombra de su figura sobre mi cuello, vi en sus ojos la muerte que viene por mí… es una pesadilla, pero no estoy dormida.
¿Has tenido pesadillas de nuevo pequeña?… Mami está aquí para despertarte… (Esmeralda Zyden)… Yo aun puedo recordar esa sonrisa, entonces no tenía miedo.
Me oculto tras un árbol siento la desesperación de cada recuerdo, de la situación… quizás voy a morir, los disparos golpean contra la madera, me encojo, saltan las astillas, miro mi arma, respiro, me doy vuelta, recuerdo el sitio del que vienen los disparos, mi grito en medio de la oscuridad, desvío mi arma con la mira en las ramas que se mueven y presiono el gatillo, los disparos presionan el arma contra mi muñeca pero es ya una sensación conocida, las balas se pierden en la oscuridad, no sé si he fallado o acertado, hasta que escucho un gemido y otra ráfaga llega a mí como respuesta. Me he puesto a cubierto por poco. Sé que debo moverme otra vez o me rodearan aunque ahora sean menos, ya no importa si los he matado… ellos no se lo cuestionaran si me tienen a tiro… o así me consuelo a mí misma.
La vida… es un obsequio maravilloso, por eso las personas no deberían arrebatarlo… (Esmeralda Zyden)… Estabas triste cuando me lo dijiste mamá… ¿Por qué estabas triste?
-Me advirtieron de tu calaña… tan solo ahora lo demuestras- Escuche una voz grave en la oscuridad, me obligue a mi misma a concentrarme, su voz era demasiado autoritaria y sofisticada para tratarse de un esbirro más. -Huye todo lo que quieras, pero de mí no vas a escapar-
-¿Porque me persigues? ¡¿Que te he hecho yo a ti?!- Grité tomando firmemente mi arma.
-Estas podrida… podrida como tu padre- Su voz se escucho esta vez mucho más cerca, debí disparar de nuevo a tientas, antes de hacerme espacio para correr otra vez, sin embargo las palabras de mi perseguidor no dejaron de impactarme.
Eres tan ruin como todo lo que me has hecho… no eres más que basura… (Yuki Kaname)… Te deje entonces, herí tus sentimientos… aun en el enojo ¿Tendrías razón?
-¡No es cierto! ¡No me compares con él!- Dije sin estar segura de mi respuesta. Perdí la calma, por un instante me descuide dispare colérica a la nada. Escuche un disparo y un ardor sobrevino después... fue sobre mi brazo izquierdo, me cubrí de nuevo en otro árbol, me lleve la mano a la herida, tuve suerte fue solo un rozón.
NO DEJES DE MOVERTE… eso podría costarte la vida… (Taíto Akatsuro) Lo intento, pero porque sigo corriendo… para que he de vivir.
Respire hondo, era momento de correr otra vez, mire el cielo, era ya de madrugada… muy pronto el alba tendría lugar y la oscuridad ya no me ocultaría de mis perseguidores, otro grupo de disparos contra el árbol que me resguardaba… cada tanda desde un flanco diferente…aun quedaban por lo menos tres, además del sujeto rubio de blanco.
-¡¿Y tú de qué calaña eres?! Si necesitas a tres más para venir por mi… ¡¿a eso llamas hombría?! ¿Cuatro contra una mujer?- Los pasos se detuvieron, me impulse desde mi árbol y corrí entre matorrales otra vez, las balas volvieron a zumbar cerca de mí, en medio del trote zigzagueante sacaba un nuevo cargador de mi chaqueta alistando mi arma para usarla, ya me habían rozado los disparos otro par de veces y me ardían las heridas lo indecible… la sensación de derrota pesaba sobre mí, con los segundos luchaba contra el pensamiento de morir irremediablemente y la idea de estar huyendo perdía fuerza, me plantee con hastío un par de veces enfrentarlos sabiendo el inevitable desenlace, pero la razón y el instinto me gritaban que siguiera corriendo, que mi forma física es mejor que la de ellos, que se les agotaran las balas cuando yo he racionado las mías.
Corre… corre… ¡vas a ser la primera! (Giselle Romanov) Si recuerdo esa voz… cuando me animabas… querida amiga.
Así corrí sin detenerme por largo rato alejándome demasiado en el bosquecillo, cuando al fin me detuve después de largos minutos sin escuchar el sonido de las balas me sentí agotada, mareada, evalué mi estado y comprendí que los cortes no había dejado de sangrar en todo momento, verme era una escena lamentable. Suspire profundo, quizás los demás desistieron de mi búsqueda, pero sé que ese sujeto rubio que me hablo en la penumbra sería demasiado testarudo para detenerse.
Me saque la chaqueta, tomé los cartuchos que tenía en ella, me los guarde en los bolsillos del pantalón lleno de tierra y manchas de sangre. Incluso me saque la camisa quedándome apenas en camisilla, mire muy bien sitios que en aquella madrugada dejaran ver el brillo de la tela blanca, ocupe la chaqueta entre un árbol y unos matorrales, ocupe la otra prenda en otro sitio similar y yo me oculte tras una roca rápidamente, atrás escuche unos pasos de trote, no me equivocaba el sujeto rubio era el único de mis perseguidores capaz de aguantar el ritmo, el único con la determinación suficiente para matarme. Guarde silencio, uno tal que nada podía oírse, pues contuve la respiración.
Siempre que te quedas callada, que apenas escucho tus respiraciones… tengo miedo, pues me acosa la idea de que en un momento se detendrá tu latido, pronto no emanarás tu delicioso aliento… así me encontrare perdida sin tu presencia, por eso ríe, por eso háblame, para no temer que sea el ultimo respiro. (Asura Tredyan) Aquel libro que leíste aquella tarde, demasiado corazón en las letras de otro… lo sentiste…
Él se mantuvo sigiloso, vio algo que llamo su atención, disparo pero las balas no rozaron la roca en la que yo estaba resguardada, tuve el presentimiento que mi idea funciono. Me levante en silencio, subí sobre la roca, lo vi dándome la espalda y acercándose al matorral donde estaba mi chaqueta. Camine lenta y silenciosamente tras él, que noto la trampa en cuanto encontró solo la chaqueta, pero mi arma ya le rozaba la espalda.
-Tira el arma- Dije sin titubear aunque en el fondo estaba hecha manojo de nervios. Él obedeció arrojando el arma a una distancia de un metro. -Quédate quieto- Dije comenzando a tantear con una mano los posibles sitios donde se guardaría un arma. Di unos pasos atrás apuntándole. -Date la vuelta y quítate la máscara, lentamente… no sea que se me escape un disparo-
Entonces pude verlo de cerca, rubio, de ojos verdes, con rasgos europeos, alto, fornido… el físico y la destreza de un mercenario, de ahí que no dejara de apuntarle. -Habla… cuál es tu nombre-
-Neithan…-
-¿Por qué estás aquí y que planean?-
-Estoy aquí para matarte Aleth… porque así se me ordeno, aunque mi objetivo original era tu padre…-
-Quién… quién me quiere ver muerta, quien quiere ver muerto a Zeth- Aunque la pregunta más evidente era ¿Quién no quiere verlo muerto?
-Freiya Tsukawa me envió por ti, eres una piedra en nuestros planes, por lo demás Asura Tredyan es la responsable del plan contra tu padre-
-Cuales planes…-
-Asesinar a tu padre, la señorita Asura obtendría todos sus bienes como esposa legítima según lo planeado, sin embargo Zeth es astuto y te ha puesto en testaferro como propietaria de todos sus bienes, absolutamente todo lo que posee esta a tu nombre, sin embargo al ser menor de edad y él tu titular, sigue usufructuando cada cosa como suya…- Entonces gruño aburrido. -No sé porque te haces la inocente… tú y tu padre se lo tienen todo bien montado, así que habría que matarte para que todo quedara en posesión de Asura-
-No sabía que él había hecho eso… y por Asura que tonto… yo le hubiera dado hasta mis respiros- Mencioné dolorida, después consternada. -¿Así que por su asqueroso dinero vienen todos tras de mí dispuestos a dispararme a la menor oportunidad?- Me sentí agraviada, pero también apesadumbrada.
Asura… este hombre me confirmaba las palabras de Freiya, todo fue tu idea. -Con un demonio… yo no lo quiero, solo quería irme en paz a estudiar a Londres con mi mejor amiga… ¡solo quería olvidarme de todo esto! Pensar que pude haberme ido si lo deseara en cuanto las balas se escucharon… pensar que me quede aquí pensando en la seguridad de Asura y resulta que todo esto es su idea…- Sentí el nudo crecer en mi garganta, sentí las lágrimas. Él me miro sin entender eso me enervo más.
-¡¿Y tu porque rayos haces todo esto?!- Le apunte colérica, dolida. -¡¿Por el maldito dinero?!- No debí decir eso, antes de que pudiera verlo él estaba demasiado cerca de mí, antes de que pudiera reaccionar me había desarmado con una patada que casi me destrozo la muñeca y envió mi arma hacia los arboles, antes de poder dejar salir un gemido de dolor un puñetazo me había tirado al suelo. Cuando levante la vista, su mirada se torno turbia y su faz mostró el rencor que guardaba su corazón.
-Porque él me arrebato todo… y es algo que no podrías entender, después de todo eres su hija, seguramente una niña de papá-
Ira, eso me procuraron sus palabras, me levante de un salto y trate de propinarle una patada que él esquivo ágilmente, yo no me rendí a pesar de sentirme aturdida por el golpe, intente darle un par de puñetazos que bloqueo, pero tal fue mi persistencia que después de varios intentos y combinaciones de técnicas, pude atravesar su defensa y propinarle un golpe que le rompió el labio, él me miro sorprendido.
-Él que no sabe nada eres tú…-Respiraba agitadamente. -Evita referirte a ese hombre como mi padre, que tú no tienes que llevar su sangre en las venas y lamentarte por ello…- Así lo mire con el mismo enojo. -Yo tengo tantas o más razones que tú para odiarlo-
-Como si fuera a comerme esa historia- Esta vez fue Neithan quien vino contra mí, pero yo había aprendido muy bien a esquivar y era sin duda más ágil que él con su musculatura.
-Y yo voy a creerme tu cuentito, si a ti lo que te importa como a todos es el dinero… y por eso has venido contra mí- Mis palabras solo lo enojaban más causando que sus golpes y patadas fueran más fuertes y difíciles de bloquear, así logro darme muy fuerte en la herida del brazo izquierdo cuando intentaba cubrirme de uno de sus golpes.
Se me escapo una lágrima de dolor, aunque no me atreví a gemir, no le daría ese placer a semejante rufián. Tuve que retroceder.
-Voy a matar a Zeth lenta y dolorosamente, de modo que sienta la asfixia que yo pase al habitar tantos años en la cárcel por sus engaños, voy a recortarle lentamente la hombría por haber osado forzar a mi hermana pequeña y haberse jactado de ello frente a mí, voy a desollar su piel para tenerla como trofeo y así vengar la muerte de Zyon Tredyan y Christian Zyden…-
Sus palabras me congelaron el pensamiento. -Tredyan…-
-El padre de Asura…- Dijo volviendo tranquilamente por su arma, la cual tomo, ya poco me importo que no hubiera escapatoria, estaba cansada, dolorida, probablemente ya me estaba desangrando.
-Y… Christian… Zy… Zyden- Dije titubeando… ese apellido es…
-Mi padre… Zeth ocasiono la muerte de mi padre, para robarse nuestra fortuna, no contento con ello quiso desposar a mi hermana, me negué, me inculpo haciendo que perdiera casi 18 años en la cárcel, así que sin mí para protegerla finalmente abuso ella… mi querida Esmeralda-
-Esmeralda Zyden- Susurre con expresión dolida, me sujetaba el brazo bañado por mi propia sangre. Él levanto su arma para apuntarme, yo caí de rodillas derrotada, el recuerdo de mi madre me golpeo fuerte en la mente y el corazón, la fuerza me abandono por largos momentos como para siquiera hablar, entendí tantas cosas, que quise gritar de ira y de dolor.
¿Porque te quedas aquí…? Papá es malo, quiero irme…
Porque debo quedarme…. perdóname.
¡Pero te pega! Gimotee enojada con ella…
Ojalá pudiera explicártelo mi querida Krysta…
(Esmeralda Zyden)
Huí de su lado, esa noche que no se borra de mi memoria, el día en que él le disparo, no entendía y no me lo explicaste madre, pues era pequeña para entender. No lo sabía, lo protegías a él… a este hombre…
-Te rindes al fin… admito que diste mucha pelea… será rápido e indoloro- Él me mira como si se cuestionara cumplir parte de su cometido, pero yo solo puedo pensar que tanto vale tu vida para ella que me abandono a mi padre y su maldad, te puso Neithan Zyden por encima de mí.
-Entonces quizás ya no dudes en matarme… porque Esmeralda Zyden era mi madre, y yo soy el producto de aquel ultraje… soy tan solo la más pesada desventura de su vida- Agache la cabeza derrotada, ya sin oponer resistencia, cansada de batirme con todos y todo… por nada.
Lo vi temblar de ira, confuso, al parecer nunca sopeso la posibilidad de que la reiteración del acceso carnal pudiera ocasionar un estado de gestación, quizás ella nunca se lo dijo, quizás le apenaba demasiado revelar la verdad sobre mí, quizás al final si fue demasiado malo que yo naciese.
-Neithan… ¡la has encontrado!- Intervino un irritante sujeto.
-Winston… pensé que habías corrido como niña cuando te rozo uno de sus disparos- Dijo Neithan mirando al recién llegado, uno de los hombres que me habían perseguido y el conductor del auto de Freiya aquella tarde.
-y que hay de ti… te tiembla el pulso para matar a esta mocosa- Dijo con una resolución sombría, sus ojos se posaron sobre mí.
Winston como recordaba su nombre levantó su arma apuntándome, cuando vi sus intensiones me moví, pero no retire mi vista de él, escuche el mecanismo de gatillo con una lentitud pasmosa aunque en tiempo transcurrieron apenas unos segundos, el tiempo de un respiro, pude verlo todo con tal lucidez que supe me había llegado la hora, antes de que el tiempo se acabara mientras intentaba evadirlo susurre su nombre… Asura… fue todo en lo que pude pensar antes de cerrar los ojos.
Te amo… es algo que nunca le dije a nadie (Asura Tredyan)… Amarte… es mi dulce locura… yo tampoco lo admití nunca.
Se escucho el sonido ensordecedor del disparo, caí hacia atrás… sentí el frío de la hierba húmeda por el rocío, abrí los ojos al cielo azul de aquella mañana, pero pronto la oscuridad se poso sobre mí y todo se hizo oscuro.
Duerme… mi pequeña… mamí está aquí, para velar tus sueños (Esmeralda Zyden)… si…madre… aquella solía ser mi voz infantil.
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Que fuerte capitulo que me dejo helada , sera una tortura esperar el proximo.
ResponderEliminarSuban el otro please...
ResponderEliminaru.u' no me pueden dejar así, llorando por favor
me encanta la historia,me tienes enganchadisima, asi que Muchas gracias por compartila!!!
ResponderEliminarme muero muerta!!! que sigue???? no nos dejes esperando hasta las 11 eso es crueldad :'(
ResponderEliminarRogelia B/Perú
Estos ultimos capitulos me deja sufriendo u.u
ResponderEliminarHOLA CHICAS ME ATRAPO LA HISTORIA MUY APASIONADA , AHORA POR FAVOR QUE ENVIEN LOS PROXIMOS CAPITULOS HASTA EL FINAL , YA ES DURO IMAGINAR. MILES DE FINALES PARA LAS HISTORIAS DANZA ENTRE LOBOA. O LA CAZADORA , UN GUSTO LEERLAS MIS APRECIOS Y ESPERO NO MOLESTAR CON MI OPINION BESOS , NOE AEGENTINA
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