Capítulo 1
Cada
tarde, justo a las cinco, me detenía en el balcón de mi casa para observarla
mientras aparcaba su carro, ya lo tenía por costumbre, eso y verla subir las
escaleras hacia el segundo nivel donde vivía, sin jamás hablarle.
Ya conocía
todas sus manías, era alguien sumamente organizada, tanto que en ocasiones me
asustaba, primero abría su puerta con la mano izquierda, sus ventanas a medio
abrir, se quitaba la chaqueta que por uniforme traía puesta, colocaba las cosas
que traía en su lugar, se soltaba el cabello como quien busca liberarse de todo
un día de estrés con solo una actitud, se sentaba en su sofá y tomaba un libro
de la estantería del lado, esta semana leía Eva luna, lo descifre por los
colores de la portada, ya lo había leído antes, justo 45 minutos de lectura
antes de pararse y dirigirse hacia su habitación, lugar que motivaba mis
fantasías, ella en toda su rutina y yo en la mía que era seguir la suya por
casi dos horas al día, (quizás sea una enferma, pensaba en ocasiones, soy una
acosadora pasiva, luego yo misma me alentaba al decirme que solo admiraba la
belleza femenina) esa belleza que entraba a su habitación mientras con la vista
desde mi apartamento al frente la seguía, se quitaba la ropa, como quien
intenta seducir, botón tras botón todo era un movimiento erótico y sutil, luego
quitaba sus medias pantis como quien sabe que alguien en algún lugar la mira y
la admira, y así seguía sus pasos hasta que semi -desnuda entraba al baño, el
único lugar que desconocía, que jamás había visto y que siempre estaba
completamente cerrado, pero nada alimentaba mas mi imaginación que verla
caminar deslizándose suavemente por el pasillo que hacia allá la dirigía, con
esa toalla que anhelaba quitarle un día, sobre la que reposaba su melena negra
rizada.
Ya
en mi mente la tenia dibujada y sus costumbres grabadas, al menos las que
conocía, las que a diario veía de 5 a 7 p.m, era sin duda un sueño, soñar
despierta era lo que más vivía, era lo mejor de la vida y pronto me decidiría a
hablarle, aunque realmente fuera de su cuerpo en mi imaginación y la buena
observación no la conocía, ¿me entraba la duda, me atrevería? Acaso será ella
igual que yo,¿ tendrá curiosidad al menos? Y si no lo es, ¿qué pasa si no lo
es? Mejor no le digo nada y me quedo con su recuerdo en la mirada. Así pasaban
los días, yo en mi fantasiosa y dulce agonía, tanto desearla que ya mi piel la
respiraba, tanto observarla que mis dedos sin tocarla la dibujaban, oh que
ganas de al menos oler su piel de cerca, todo mi ser se estremecía solo de
imaginar qué pasaría si un día…
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
La Teta Feliz Historias y Relatos ® Anneliz - Derechos Reservados
©
Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser
reproducida, ni en todo ni en parte, registrada o transmitida por un
sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún
medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico,
por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del
autor.

buen inicio, me encanta
ResponderEliminarMira vos a la vecinita observadora jajajaja
ResponderEliminarcuantos capitulos tiene?
ResponderEliminarpara poder buscarlos y leerlos todos