Dormía
plácidamente cuando un timbre de forma eufórica la despertó abruptamente. Por
el impulso del susto y mayormente por pensar que dormía en su cama, toco el
piso antes de darse cuenta. Su vista borrosa se aclaró en cuestión de milésimas
de segundo pero antes que pudiese formular una sola idea del porque estaba en
el piso, el timbre volvió a mostrarle que había alguien del otro lado de la
puerta obviamente impaciente.
Se
incorporó perezosamente y observó su vestimenta recordando que se había quedado
dormida sobre el sofá la noche anterior, tal y cómo estaba vestida.
En
un reflejo casi mecánico pasó repetidas veces sus manos sobre su cabello y posteriormente
hizo lo mismo con su indumentaria, mientras se encaminaba hacia la entrada
principal. El abrir la puerta, fue una especie de portal para que un huracán
apareciese y se adentrase a su casa.
Habitualmente
por las mañana tenía sueño y le costaba pensar con claridad pero el ver a Kall
en casa la hizo feliz. Sin pensarlo mucho se abalanzó sobre ella y le dio el
abrazo que necesitaba y quizás Kall también.
-¿Debía
buscarte? Oh lo lamento… Me dormí – cernió más el contacto porque se podía ver
en el rostro de su amiga que estaba molesta – Por favor no te enojes ¿sí?
-No
te preocupes – intentó no sonar cortante pero estaba realmente ofuscada –No es
por ti, tranquilízate – terminó el abrazo y se dirigió a su cuarto – Tomaré una
ducha, ¿prepararías el desayuno? – debía calmarse o trataría mal a Cris.
-Está
bien – no le extraño que Kall huyera tan rápido, cada vez que no deseaba
lastimar a alguien que simplemente no tenía nada que ver. Era esperar y
esperar, a menos que claro, Kall quisiera expresarlo en voz alta. Inició la
preparación de los alimentos, afortunadamente tenia lo necesario para elaborar
el favorito de Kall. Contenta, terminó de hacerlo y al momento que lo llevaba a
la mesa se dio cuenta que Kall ya estaba bañada y vestida esperándola
pacientemente.
Tenía
la mirada del mismo color que la recordaba pero era esa aura que se percibía o
quizás el fuego que podía emanar y quemar todo a su alrededor. Kall podía ser
tranquila, pero si encendías el fuego de su hoguera entonces podría quemar por
eso se debía ser cuidadoso y tener la cantidad suficiente de agua para sofocarlo
o atenerse a las consecuencias de que todo podría calcinarse... Muchas veces
habían discutido y había percibido de primera, como su amiga podía ser hábil a
la hora de lastimar. Lo hacía de forma inconsciente, pero pasado el enfurecimiento,
ella admitía que no lo había hecho con intensión de agredir, simplemente de
defenderse.
Ahora
tenía esa mirada de orgullo, de tener la razón y que nadie podía contradecirla.
Imaginó lo que pudo haber causado esa conmoción para que su apacible amiga
estuviera exaltada de esa forma y una sonrisa se le escapó de sus labios.
Quería reír para sus adentros pero Kall seguramente la descubriría y sería peor…
-Y
entonces… - Intentó ser sutil - ¿Cómo fue el viaje?- terminó la frase al
momento que servía la taza frente a ella.
-Conoces
mi fobia a volar ¿verdad?- la observó directamente a los ojos.
-Sí,
por supuesto…
-¿Dirías
que la uso para coquetear? – y pudo sentir como el calor se apoderaba de sus
mejillas.
-¿Cómo?-
tendría que haberse perdido una parte de la conversación, esa pregunta era
completamente fuera de contexto y por demás tonta…
-Lo
que escuchaste – afirmó en un tono más grave y llevó sus manos a la taza, la rodeó
y bebió un sorbo. El líquido caliente tranquilizó su ira interna y pensó en el
famoso dicho ‘’fuego contra fuego’’ y quizás tenía algo verdadero.
-Kall…
¿coqueteaste otra vez con una azafata?- el tono burlón hacía lo obvio aún más
evidente pero la mirada fulminante de la rubia dejó en claro que no estaba para
sus bromas matutinas – Lo siento… lo siento – Dijo con sus manos en alto en son
de paz.
Su
mano derecha hizo contacto con su cabellera mojado e intentó tranquilizarse.
Cris no tenía la culpa de su enfado y era fácil de adivinar como siempre que
quería conversar un rato con ella. Suspiró eliminando toda la tensión posible,
tomó otro sorbo e intentó pensar con claridad.
-Naomi
pensó que una azafata intentó coquetear conmigo… - Admitió mientras veía lo
oscuro de su interior reflejado en su propia taza de café.
-¿Y?
– no entendía el punto de la pelea.
-Piensa
que utilizo mi fobia a volar para devolver el coqueteo – Y bebió un poco más…
-¿Discutieron…?
¿Por eso estás así? – era una pelea de lo más absurda ¿Por qué tanto alboroto?
-No
lo entiendes ¿verdad? – Buscó en los ojos de su amiga y descubrió que era
completamente ignorante – Ella no confía
en mi Cris…
-Oh…
- Sabía que este tema era delicado y toda la furia, la ira, la molestia que se
había reunido alrededor de Kall se desvaneció y quedó aquel sentimiento que
ambas conocían a la perfección – Ella debe pensar-
-No
me interesa lo que piense – Tajó más brusca de lo que pensaba – Simplemente… - Suspiró
- Está bien. Me iré a la cama un rato – Observó por última vez a Cris y le
sonrió – Gracias por el desayuno…
-Pero
si ni lo probaste – Dijo más para sí misma una vez que Kall se hubo marchado. Sintió
un poco de pena por Naomi. Sin darse cuenta había tocado una fibra vital y al
parecer la había pasado bastante mal. Pero ella estaba del lado de su amiga, ya
había sufrido lo suficiente ¿Por qué seguir incitando al dolor? ¿Y la
desconfianza, para qué? ¿Qué sentido tenía? Pensó en la única forma que tenía
de poder llegar a ella y aunque estaba bastante adolorida del cuello y espalda por
su estadía en el sillón, debía hacerlo.
La
soledad de su monoambiente la recibió como siempre, dejó su bolso en el piso y
camino hacia el frigorífico. Tomó un poco de agua y se dirigió a la máquina
contestadora.
-Naomi
¿Podría decirme que está sucediendo contigo? ¿Acaso ahora eres una Dealer? Han
transcurrido varios días sin tener noticias tuyas, ¿Por qué no has llamado? ¿Acaso
ya no me extrañas? – Intentó imaginarse en un mundo alterno donde no extrañara
a Alex y descubrió que sería imposible. También recordó que nunca le había
dicho a Alex de su viaje de negocios, era lógico que estuviera preocupada – Ok!
llama por favor ¿Sí? Te quiero – La contestadora indicaba que había más de un
mensaje de voz y podía adivinar con facilidad de quien era el resto de ellos…
La
mayoría tenían a una Alex preocupada y creando escenarios completamente delirantes,
como ser la espectacular jefa de una familia mafiosa neoyorquina hasta la
bizarra idea de haber sido la víctima de una abducción alienígena. Amaba tanto a
su amiga y a su loca imaginación que nunca había perdido y se sentía como
cuando eran ‘’Jóvenes y Bellas’’ expresaría ella.
-Naomi-
la voz grave pero dulce cortó todo tipo de sonrisa - ¿Cómo estás? –Miró al
contestador y se acordó que tampoco había avisado a esta persona que estaría
fuera de la ciudad – Espero que la gran manzana te trate con amor, nos vemos
pronto. Te quiero – y el sonido de ‘’no tiene más mensajes’’ inundó la habitación.
Llevo
la mano hasta la máquina y presiono el botón que borraría los mensajes. Como si
la simple acción pudiera deshacer todo lo demás. Sonrió con falsas expectativas
y se encamino al gran ventanal que le mostraba la ciudad. Se sentó en el piso,
como siempre lo había hecho desde que llegó y por vez primera… Deseo no haber
sido tan impulsiva.
Siempre
sostenía que cada uno es como es y punto. Estaba orgullosa de su forma de ser
pero ¿A qué precio? ¿Debían aceptarle así de esta manera? ¿Cómo si lo único que
hiciera fuera lastimar? Con sus característicos arrebatos, imprudencias, locura
y su impulsivo actuar… ¿Todas ellas eran correctas? Siempre había vivido la
vida pensando que era de lo más correcto ser así, que si la amaban, debían
hacerlo con el envoltorio completo y aún más locura cernida sobre ella, pero
hoy… hoy había descubierto que su forma de ser lastimaba a Kall.
Pudo
percibirlo en esa mirada clara que se mantenía fuerte y débil a la vez, como si
una batalla de dolor y confianza se debatiese en su interior. Las palabras
fueron tan claras y precisas que el hecho de recordarlas le erizaba la piel. No
era desconfianza… Era algo más dominante… Era miedo…
Un
miedo que se negaba admitir y lastimaba sentirlo. Se había burlado tantas veces
y hoy se encontraba en la misma posición que todos esos ‘’tontos enamorados’’.
Las
luces bañaban la ciudad de una forma tan hermosa y no poder compartir esta
visión, la hizo abrazarse aún más a sus piernas. Decidió que no podía permanecer
más tiempo ahí, no sin evocarla y recordar que por culpa de su imprudencia al
despedirse ni siquiera se besaron. Quizás todo se aclararía si saliera y se
pensara bien lo sucedido.
-No
sé si quiero hacer esto ahora Cris – Miró la entrada y realmente se sentía sin
energías.
-Oh
vamos, ¿temes que te gane? – quizás utilizando el tono correcto pudiera animarla.
-Oh
por favor – Sabía de antemano lo que su amiga pretendía hacer y aunque el
desgano era evidente tampoco era que se lo haría tan fácil – No tienes lo
necesario…
-Entonces
demuéstralo – y jalando nuevamente del brazo logró hacerla entrar. Por suerte
siempre dejaban una muda de ropa ahí.
La
noche comenzaba a ponerse, era más fresca de lo habitual o quizás era que estaba
acostumbrada al calor de otro cuerpo…uno en particular. Colocó sus manos en los
bolsillos de la chaqueta y siguió su camino. No acostumbraba a mirar por los escaparates
pero hubo uno en particular que llamó poderosamente su atención.
El
amplio vidrio podría confundirse fácilmente con un televisor porque parecía un
comercial en el cual se publicitan las máquinas para ejercitarse. Donde todos esforzándose,
realizando rutinas físicas, luciendo tan… atléticos.
Pero
no fue aquello lo que atrajo su atención, fue una de las figuras que estaba
repartiendo golpes contra otra que lo único que hacía era defenderse en
kickboxing. Golpe. Golpe. Golpe. Cada uno impactaba más y más fuerte en su
contrincante que no parecía tener intención de contra atacar. Sus piernas avanzaban,
sus brazos aceleraban y su cuerpo se movía con tal agilidad que hipnotizaba a
cualquiera. Inclusive alrededor del ring dispuesto se encontraban varios
hombres y algunas mujeres observando.
Comprendía
por qué los varones estaban mirando tan plácidamente y se debía a que ambas
tanto la rubia como la morena estaban en excelente forma. La morena que recibía
golpes lo hacía con elegancia y sutileza, su abdomen no demostraba marcas de
abdominales pero era plano y con esas pequeñas perlas de humedad como resultado
de la transpiración llamaba poderosamente la atención de los espectadores pero
la rubia…
La
mujer que atacaba tan energéticamente era completamente diferente. Sus
perfectos muslos se contraían una y otra vez cuando pateaba o los brazos se
definían con cada golpe y su abdomen blanco plano se agitaba ante la
respiración entre cortada.
Podía
notarse que el combate iba en serio hasta el grado de desear lastimar al contrincante
pero lo que sorprendía era que nadie hacía nada para detener la violencia con
la cual se estaba llevando a cabo el asalto. Notó el cambio de velocidad en el
combate. A la rubia le empezaba a cobrar un increíble desgaste de energía. Ya
no arremetía con la misma rapidez, ni con la misma fuerza, ni con la misma rudeza…
entonces lo comprendió. Se estaba descargando…
Intentó
descifrar quien era esa mujer que obligaba a sus ojos a seguirla, que la
hipnotizaba poderosamente cada vez más y más… No podía retirar su mirada de
ella, pero el casco de protección que portaba impidió cualquier intento de
descubrimiento. Y aunque había disminuido el ritmo, la velocidad era bastante buena
todavía.
Conforme
avanzaron los minutos la morena abandono su forma de escudo y comenzó a
observar los pasos de la mujer blanca. Se animó a golpearla y de inmediato fue
recompensada con un puñetazo izquierdo por su lado descubierto. Los pocos que
quedaban alrededor, vitorearon en festejo pero al parecer la morena volvió a la
marcha rápidamente propinándole una ráfaga de patadas. La rubia pudo
esquivarlas hábilmente, pero si ella creía que la blanca estaba a un nivel
superior entonces se equivocó.
Los
minutos que la había observado le dejo en claro que ambas estaban casi al mismo
nivel. Una golpeaba y la otra lo devolvía… Era golpe por golpe y patada por
patada. Y por primera vez comprendió la importancia de aquellos cascos protectores
en el kickboxing porque si hubieran estado desprovistos de estos, ambas pudieran
salir muy lastimadas a consecuencia de un mal golpe y…
Ya
había estado bastante tiempo parada en la acera como una acosadora viendo a
través del vidrio del gimnasio, pero antes de poder despegarse algo le llamo la
atención. Quizás era el movimiento en que el vientre blanco se movía de forma
tan perecida a…
Su
mano derecha bloqueó el golpe que iba directo a la cabeza y con su otra mano
bloqueo el ataque doble de patada que Cris le propinaba. Le estaba costando
increíblemente respirar y sabía la causa…
Una
semana de vacaciones, excesos en la alimentación y cero ejercicios excepto el
gratificante sexo… le estaba jugando en su contra. La adrenalina que había
sentido al principio por expulsar todo fuera, la estaba abandonando y la
rapidez que Cris imprimía, la estaba desorientando.
Su
terapia era siempre la misma. Incondicionalidad en todo sentido. Desde descubrió
a Cris en cierta ocasión golpeando salvajemente la pared mientras lloraba, hizo
que profundizara sobre el tema. Ambas tenían siempre la misma descarga de
penas, furia, energía, o simplemente alegría a la hora de hacer kickboxing.
El
comienzo había sido puramente para ayudarla de la misma manera que Cris la había
ayudado.
Cris
había recibido estoicamente cada ira, desazón, puntapié, golpe, aflicción y dolor…
En cada rincón de su alma. Simplemente lo había aceptado protegiéndose y
respondiendo siempre con todas sus fuerzas pero controlándose para no infringir
daño alguno, con el único fin de ayudar a su desahogo emocional.
Podía
parecer absurdo pero en plena concentración no daba tregua para que su
adversario la golpeara ni dejara marcas en ella de alguna seria contusión… La
trasportaba haciéndola olvidar hasta de su mundo. Terminada la práctica de la
pelea, era capaz de discernir cuál sería el siguiente paso... ¿Qué hacer? ¿Cómo
actuar? ¿Cómo seguir? Aquellas decisiones que debía tomar o le inquietaban...
De
manera fluida, sólida, rápida, sin dejar momentos libres para pensar en estupideces…
Volvió a esquivar un golpe directo a su mandíbula izquierda y pudo responder
propinándole una patada en el costado derecho. Percibió su sonrisa a través del
casco y aunque no la vio del todo intuyo que estaba feliz de poder pelear con
todas sus fuerzas. E inició la verdadera batalla, donde ella estaba en el
éxtasis de la victoria y Cris buscaba romper su record.
Entonces
se hizo tan claro como si se posara sobre su corazón. Siempre las observaban,
porque a diferencia de las otras peleadoras de kickboxing ellas no retrocedían ni
se tomaban un respiro, ellas simplemente seguían hacia adelante hasta que
alguna de las dos no pudiera continuar, ni respirar más y aceptara su derrota
mientras la otra se alzara como ganadora absoluta. Pero había algo más extraño
aquí. Era como si fuese la esencia de…
-¿Naomi?
– Detuvo en seco la posición ofensiva y giró su cabeza hacia el gran ventanal. Observo
que la ventana del gimnasio era un espejo por lo qué solo encontró su reflejo…
Pero pudo casi percibir unas manos apoyadas en él…
-¡Cuidado!
– había apoyado las manos sin notarlo y ahora golpeaba furiosamente el vidrio
¡¿Cómo es que Kall se había detenido en
plena pelea?!
-Mierda
– Intentó advertir antes de poder cambiar el rumbo o detenerse… Esto iba a
dolerle a Kall…
-Déjame
entrar – intento pasar por encima de un obviamente practicante del físico
culturismo y obviamente no pudo - ¡Déjame! – intento pasar nuevamente pero los
brazos musculosos la retenían muy fácilmente.
-Lo
lamento pero luego de que te pongas a golpear frenéticamente nuestro vidrio, es
lógico que no te permita el acceso – la coloco en la salida como una muñequita
de porcelana – menos si estas exaltada – la miro de arriba abajo- ni siquiera
eres miembro – cerro la puerta en su cara.
-¡Mierda!
– golpeó de nuevo la puerta con furia y se dio cuenta que estaba exaltada. ¡No
era para menos luego de aquel golpe! ¿Acaso Cristina quería matarla? Se asomó
nuevamente al gran ventanal pero ya no estaba en el ring, eso significaba que
ya se la habían llevado a otra parte. Decidida a entrar, se dirigió nuevamente
a la puerta donde el mismo gorila iba a negarle la entrada pero timbró su móvil
reclamando su atención.
-Hola
– respondió no prestando mucha atención hasta que la voz del otro lado la
paralizó - ¿Estás aquí? – Preguntó sin mucha alegría – lo sé, iré a buscarte – Contempló
con desilusión la puerta. Aspiró la mayor cantidad de aire posible y exhaló con
tristeza. Por mucho que quisiese ayudar a Kall en estos momentos, debía buscar
a su padre en el aeropuerto. Por lo menos estaba segura de que Cristina
cuidaría de ella.
Había
mucho ruido, demasiado para su gusto. Una voz se levantó entre todas ordenando
que despejaran la habitación y la dejaran descansar…
Se
preguntó vagamente a quien debían dejar descansar, segundos después eliminó su
curiosidad, cuando una voz suave, dulce y familiar se dirigía a ella. Su
interlocutora hablaba cosas triviales y sin mucha importancia.
El
dolor que tenía en la sien izquierda de su cabeza, era muy fuerte como para
abrir los ojos. Quería permanecer acostada como lo estaba ahora. Descansando
lejos del bullicio, con Cris a su lado diciéndole
cosas dulces y tranquilizadoras…
-Hey
parece que es la primera vez que te gano por knock-out ¿Cierto? – Pudo percibir
la sonrisa aun con los ojos cerrados – Aunque debes saber que no me siento
orgullosa – cualquier atisbo de mueca que había percibido en su mejor amiga, se
había perdido – Mírame – Sabía que era retorico – Juré siempre protegerte y hoy
te he lastimado, con toda mi fuerza – ¿Qué? ¿Cris se culpaba por eso? ¡Era más
que obvio que había sido su misma culpa! Ella se había bajado la guardia en
pleno combate, para observar hacia la ventana ¿Por qué Cris se culpaba por ello?
¡Había sido claramente una imprudencia de su parte!
Una
imprudencia que le había costado un gran golpe. Su mejor amiga seguía
pidiéndole disculpas y ya no variaba sus súplicas, de nada valía que abriera los
ojos. Cuando Cris se enfrascaba en algo, se auto flagelaba, se hacía cargo
culpas ajena… No había forma de hacerle cambiar de parecer y ver la realidad.
Para Cris si ella tenía la culpa, la tenía y punto final… No había vuelta
atrás…
Seguía
escuchando las suplicas de perdón hasta que algo llamó su atención… Se humedeció
su mano derecha ¿Lágrimas? ¿Qué sucedía? ¿Por qué estaba llorando? Justo antes
de intentar abrir los ojos, de decirle que solo estaba descansando, que ella no
debía preocuparse, que fuera un simple golpe. Que podrían celebrar su primera
victoria por knockout, escuchó sus palabras que la dejaron fría.
-No
puedo protegerte de mí – Apretó más fuerte la mano de Kall y dejó escapar otro
sollozo – Si no puedo hacer eso… ¿Cómo podría protegerte de ella?
¿Ella?...
¿A quién se refería? ¿Se refería a Naomi? No… Kall sabía que por la forma
despectiva en la cual lo dijo que no era otra persona más que…
¿Protegerla
de ella? No tenía sentido. Si eso era ya agua pasada. Ambas habían continuado
con su vida y el hecho de haberse mudado a Nueva York había cortado con aquel
pasado y todo tipo de conexión. Entonces… ¿Por qué quería protegerla de ella… Si
hacía tiempo estaba fuera de su vida?
Fue
en ese momento cuando se dio cuenta. Fue como si una moneda entrase a una
máquina de café y sientes el sonido perfecto en el cual toca fondo. Ella había
vuelto.
PD:
No tengo excusas, lo sé. Me he ausentado bastante y si lo he hecho ha sido pura
y exclusivamente porque la imaginación se me había atrofiado. Espero sepan
disculparme y si dejan de leerme, lo comprenderé y no guardare rencores.
Saludos
a la persona más importante y especial de mi vida, la amo con toda mi alma.
Y
como siempre, gracias a Lunna, sin ella, seguramente daría asco jajajaa
Buen
fin de semana!
Eugeene
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por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del
autor.

gracias por brindarnos un capitulo mas euge y luna creo que todas lo esperábamos con ancias locas.
ResponderEliminaresta genial
Nada de disculpas Eugeene,lo importante es comprobar que tu imaginación sigue en forma y nos deja seguir disfrutando de tu historia.
ResponderEliminarRita
A su casa no más vuelve señorita. Bienvenida.
ResponderEliminarSofi
Mujer que su inspiración no se valla por que la extrañaba horrores la historia claro haha ten un buen fin de semana espero tener la oportunidad seguirte leyendo
ResponderEliminarEugeene por tu historia esperaria lo que fuera necesario, gracias por entregarnos esta hermosa historia y tambien muchas gracias a Lunna, saludos desde Chile y un abrazo para ambas
ResponderEliminarKyka
muchas gracias por seguir con la historia, espero que les des un respiro a Kall y Naomi. Un abrazo desde Murcia!!
ResponderEliminaroigan cuando continua la historia?=?????
ResponderEliminarchris México!!!
me la ley toda en dos días, esta genial esta historia..... ojala sigas con los capítulos... :)
ResponderEliminarNo entiendo porqué no sigues publicando mas capítulo s...pienso q lo mínimo q merecemos es una explicación.
ResponderEliminarLo mismo digo, pero la mayoría de las autoras brillan por su ausencia... Son pocas las que dejan mensajes diciendo porque no mandan sus historias. Pero otras ni eso. Simplemente desaparecen... Lo lamento. tendría que quitar todas las historias sin final de la página, ya de hecho he quitado varias... Pero siempre queda la esperanza que aunque pasen los meses regresen las autoras y manden los finales.
EliminarMe volví a leer todos tus capítulos, escribes tan bello mi amor, espero pronto puedas publicar nuevamente, Te amo infinitamente, siempre tuya. Jem
ResponderEliminarDile por favor que muchas esperamos que continué la historia. Me encanta y me gustaría leer el final :)
EliminarVicki.
porfa dile que continue, la historia es muy bonita. apesar de los años aun sigo entrando a la pagina para ver si ha publicado la continuacion :(
EliminarLa volvi a leer y releeeeerrrrrr me encanta!!!!!!!! pero x favor continuen con los capitulos!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarSera q Jjaxxel vos como tambien sos escritora no podrias terminar las historias sin finales??? realmente es una falta de respeto para las lectoras,,entiendo q se les vaya la inspiracion pero al menos algooooo!!!!!!!!