Capítulo. 43
“El Naufragio”
Daniela
podía sentir los fuertes latidos de su corazón, cómo si este quisiera escapar
por su boca y sus manos transpiraban copiosamente en una clara señal del
nerviosismos que estaba experimentando y, que la rebasaba por completo, por la espera
de alguna respuesta o la mínima señal de parte de Victoria cómo argumento a la
confesión de sus sentimientos después de haberle montado semejante revelación.
Lo cual no era cualquier cosa dada la situación entre ambas y el hecho de que
Victoria estuviera en una relación… ¿Qué era lo que más la sorprendía? Su
atrevimiento, su desfachatez o la valentía para declarársele… Por algunos
segundos la observó detenerse, darse vuelta y correr hacia ella asentándole tremendo
beso… Pero aquello no fue más que una mala pasada de su febril imaginación y sus
deseos exacerbados por la mujer que le robaba la calma… Porque la realidad era
otra y Victoria solo había permanecido quieta por un instante cómo efecto
secundario de la inesperada declaración de amor… Segundos después reaccionó
emitiendo un sonoro suspiro para reanudar su marcha… Por su parte Daniela sintió
un golpe de realidad, desilusionándose un poco por la reacción de Victoria que
a pesar del malestar que le causaba a su estómago y a su corazón, estaba
consciente que aquello no era suficiente para darse por vencida, tenía claro
que era un proceso y debía darle el tiempo y el espacio que Victoria necesitara
para procesarlo, porque dentro de ella estaba muy segura que el sentimiento era
correspondido por lo que debía ser paciente y esperar que la otra se diera
cuenta que sentía lo mismo…
Más tarde en el hospital donde
Cristina convalecía… Susana entró a la habitación de ésta, apenas dio unos
pasos al interior… Lo primero que sus ojos observaron fue la figura de Lucía
recostada sobre el sofá, se encaminó hacia ella sutilmente ya que no quería sobresaltarla.
Gracias a los faros que
iluminaban la calle permitieron que la tenue luz se colara por la ventana del
cuarto dejándole ver su apacible y hermoso rostro mientras dormía, sintió unas tremendas
ganas de besarla, pero se contuvo, limitándose únicamente a cubrirla con la
manta que llevaba entre sus manos, sin poder evitarlo acarició suavemente su
mejilla provocando que ésta abriera sus bellos ojos color miel y la observara
aun somnolienta…
-No quise despertarte-se
disculpo
-¿Qué haces aquí?-Preguntó levantando
un poco su cuerpo
-No quise dejarte sola,
además te he traído una muda de ropa, porque imaginé que no irías a tu casa- se
sentó en el pequeño espacio que ésta dejo a su lado -¿Cómo está?- preguntó
mirando hacia la cama donde se encontraba Cristina durmiendo…
-Muy cansada, pero bien, gracias
por venir Susana- La miro agradecida
-Sabes que no tienes que
agradecerme nada, Yo siempre quiero estar contigo- Lucía bajó la mirada en
silencio como dudando si decir algo o callar…
-¿Qué pasa?-preguntó al
notarlo
-Creo que no debería pasar
tanto tiempo conmigo… Es mejor para ti si tomas distancia
-¿Mejor? No pienses por mi
Lucía… Lo que sea mejor para mí… Eso lo decido yo… Y sé muy bien lo que quiero-
Dijo mirándola a los ojos y en esa mirada se lo dijo todo… Todo lo que ella
deseaba
-Susana yo no quiero hacerte
daño… Yo no sé si algún día pueda corresponder a tu amor
-Para mí ese “no se” salido
de tus labios me sabe a esperanza y me es suficiente para seguir intentándolo
-Pero…
-Shh- La silenció
acariciando sus labios -Anda acomódate- Dijo corriéndose hasta el descansabrazos
del sofá -Ven anda- Palmeó sus piernas- Yo velaré tus sueños, que te conozco lo
dormilona que eres-sonrío juguetona
-Respondiendo con una
sonrisa sincera Lucia hizo caso y se recostó de nuevo posando su cabeza sobre
las piernas de Susana
-Gracias-le susurró antes de
cerrando los ojos
Susana se quitó los audífonos
que tenía alrededor de su cuello y se los colocó, Lucía sintió cuando se los
acomodó pero no abrió sus ojos se limitó a escuchar las primeras estrofas…
Quisiera, cantarte, una canción que te enamore de mi
Te diga qué siento, te diga quién soy
Y cuánto te haré feliz
Que fueran las caricias, que yo quisiera darte
Que fueran las palabras, que no me animo a decirte
Que más o menos sonarían así
Escuchaba con atención cada
frase de la canción y sentía como sí algo en su estómago revoloteara y sin poder
evitarlo abrió los ojos para mirarla de nuevo, encontrándose con aquella niña
que movía sus labios al susurro de la letra de la canción…
No existe nada que me dé
Ni la mitad de todo lo que tú me das
Cuando descubres mi mirada
No cambiaria ni loco tu sonrisa,
Por todo el mundo
Por nada de nada
Que ya eres todo, todo lo que quiero yo
Y todo lo que pido a Dios
Te esperaría aquí con paciencia
No cambiaría un minuto tu presencia,
Por todo el mundo
Por nada de nada
Se sintió de pronto tan vulnerable cómo una niña pequeña, con enormes ganas
de llorar, y de gritar todo lo que estaba sintiendo y no podía explicar, solo
deseaba besarla...
Quisiera cantarte, una canción que fuera sólo de ti
Que con las palabras, de los demás, no se pueda confundir
Quisiera que te hiciera, volar alto en el cielo
Para que desde allí vieras qué pequeño se hace el mundo
Si solo estamos juntos, tú y yo
Quien no pudo evitar que una lágrima rebelde saliera de sus ojos fue
Susana, la cual hizo una pequeña pausa a su interpretación para tragar saliva
aliviando el nudo que pretendía formarse en su garganta y en el intento por
detener que alguna otra lágrima escapara de sus húmedos ojos, optó por
cerrarlos apretándolos fuertemente para estrangularlas y no dejarlas salir…
No existe nada que me dé
Ni la mitad de todo lo que tú me das
Cuando descubro mi mirada
No cambiaría ni loco tu sonrisa,
Por todo el mundo
Por nada de nada
Lucía detuvo esas lágrimas
con una de sus manos dejando una caricia en su rostro… Susana al sentir la
suave caricia de su mano abrió sus ojos y volvió su mirada hacía ella…
Que ya eres todo, todo lo que quiero yo
Y todo lo que pido a Dios
Te esperaría aquí con paciencia
No cambiaría un minuto tu presencia,
Por todo el mundo
Por nada de nada
Sus miradas se encontraron… Sus ojos hablaban un idioma que ni ellas
conocían… Eran quizás sus corazones más que cualquier otra parte de su cuerpo y
su razón, que se fundían en un diálogo sin palabras… Solo de emociones y de
sentir… Su poca conciencia hizo que sus labios hicieran lo mismo fundiéndose en
suave y cálido beso…
No cambiaría ni loco tu sonrisa,
Por todo el mundo
Por nada de nada
Que ya eres todo, todo lo que quiero yo
Y todo lo que pido a Dios
Te esperaría aquí con paciencia
No cambiaría un minuto tu presencia,
Por todo el mundo
Por nada de nada
-Mientras todo ese amor se
desbordaba ya sin control… En un sitio alejado del mediterráneo en la zona
oceánica un Ketch de 40 pies de eslora, surcaba el océano navegando a vela por
el fuerte impulso del viento que marcaba en dirección Norte de acuerdo a la
rosas de los viento del girocompás situado frente al timón pero la intensidad
del viento que era una brisa moderada. En 3 en la escala de Beaufort (12 – 19
km/hr), comenzó arreciar rápidamente alcanzando el 4 B. (20-28 km/hr)… La
intensidad parecía ir en aumento cuando la investigadora Kenia se encontraba
descansando de su guardia en uno de los camarones de la embarcación, dormía
plácidamente ajena a lo que se estaba desarrollando en el océano con el
habitual vaivén de la nave y la sensación de escora y de velocidad durante su
travesía situación a la que estaba por demás habituada por la amplia
experiencia que tenía en navegación.
Aunque se encontrara
durmiendo siempre estaba una parte de sus sentidos en alerta, tal era su
conocimiento de la nave que reconocía cada crujido, cada movimiento de la
embarcación cómo si ésta fuera una fina pieza de relojería Suiza… Sin necesidad
de estar en la cubierta podía sentir el alma del barco.
Sin pensárselo mucho de un
salto se puso de píe tratando de mantener el equilibro porque el movimiento del
Ketch se hacía cada vez más enérgico, era cómo si el viento y demás elementos
de la naturaleza se hubieran confabularan esa noche para traerles un poco de
“diversión” ya sin mucho que hacer en su compartimento decidió salir y
encaminarse al derrotero de la embarcación, estando en la cabina de mando
observó al capitán dando la orden a los marineros para “cortar” vela y reducir
la velocidad y el bamboleo del velero, así también hizo las indicaciones
pertinentes al timonel y su acompañante. Después de las instrucciones giradas
percibió que el barco disminuyó su velocidad… La vela que se le dio fue proporcional
a la fuerza del viento, poniendo en condiciones el buque para que continuara su
navegación. Al ver la calma reinante, la investigadora regresa a su camarote y para
continuar su descanso y volver a dormir, con el deseo que el mal tiempo no
estropear su sueño ni el trabajo de investigación que estaban realizando...
No había transcurrido una
hora cuando percibió el fuerte oleaje reventar con furia sobre estribor y
babor, indicándole que el mal tiempo volvía a la cargada y todo empeoraría,
estaba segura que el viento reinante era un Beaufort 7. Viento fuerte con
grandes olas. Sin pesársela mucho dejó nuevamente el camarote con la idea de
que esa noche no regresaría a descansar, le había quedado claro que sería una
noche larga con bastante jaleo y alguna que otra sorpresa que les depararía el
viento, la lluvia y el fuerte oleaje del mar… Estando en él derrota revisa la
bitácora de navegación y se encuentra con algo más que el cambio de guardia… Y
era el hecho de que él velero navegaba intrépidamente sorteando el fuerte
oleaje, los rápidos movimiento de la embarcación, indican que la situación se
está complicando… Pero sin salirse de control… Con situación de alerta. Pero el
clima parecía tenerles reservadas otra sorpresa, una de ellas era que el viento
estaba con ganas de arreciar demostrar aún más su poderío y fuerza y la nave
era nada a los caprichos de los elementos y en efecto, después de pasada la media
hora el viento aumentó considerablemente con ráfagas sostenidas hasta de hasta
de 75 km/hr, sin ser un Beaufort 9. Pero si muy cercano a este todo eso imponía.
El océano de noche era
tremendamente impactante donde sólo se podía sentir la inmensidad de éste… Era
frío y oscuro cómo una llanura solitaria… Te hacía sentir tan pequeño y
vulnerable… Donde en realidad no se era nada, tan sólo una minúscula molécula
de humanidad y parte no tan esencial del universo, sino un complemento de éste
donde el ego y la banalidad dejan de existir y te hace sentir el temor más
profundo a los elementos... Te vuelves el capricho o el juguete de la madre
naturaleza… Kenia todo eso lo había experimentado muchas veces… Pero no por
ello dejaba de impactarle y sentir el respeto de la furia de Neptuno o
Poseidón… Todo lo que se estaba fraguando en el ambiente no era nada que no
hubiera experimentado antes. Pero con la furia de los elementos nunca se sabía
era tan caprichosa y soberbia como una mujer hermosa…
Lo que crecía en furia era
el imponente mar ayudado por los vientos dominantes del noroeste en combinación
del Mistral (NO) y la Tramontana (N) que soplan a lo largo del año y en
especial esa noche, que transportaban masas de aire frío, que empezaron a
zarandeada un rompiente inundando la popa de la embarcación. El anemómetro marcaban
un viento aparente entre 74.08 y 83.34 km/hr, pero no era lo más imponente si
no que las olas que iban ganando tamaño y fuerza, sobre todo porque era
prácticamente de noche y siempre imponía más. Eran olas poderosas que
reventaban en la cubierta del barco dejándote vestigios de espuma y el
escurrimiento de agua con sal. Algunas hacían el efecto sonoro de una bofetada
Kenia estaba amedrentada
pero sabía que había que mantener la calma siguió las indicaciones del capitán y
con linterna en mano se mantuvo resguardada poco después la tormenta amainó
dando paso a la absoluta calma cómo si nunca hubiera pasado nada… Dando un
espacio a la relajación después de la tensión que habían experimento durante la
horas de angustia y temor de zozobrar en el inmenso océano a mitad de la nada….
La tripulación aprovechó para calmar los ánimos y, acercarse a la borda donde
horas antes era impensable, era sorprendente como el mar estaba tan enfurecido y
ahora se apreciaba tan suave dócil como la paz que queda después de haber hecho
el amor con furia y pasión… Eso se decía a si misma cuando alumbraba con su
linterna la oscura superficie marina fue que apenas alcanzaba a percibir un
objeto flotando a la deriva, abrió los ojos lo más grande que pudo y puso ver
con mayor claridad lo que parecía un cuerpo flotando
-Ha caído alguien!!- grito
desesperada
El capitán fue de inmediato
y hacía donde ella se encontraba y observó con dificultad donde señalaba
comprobando que era verdad alguien flotaba en el mar parecía portar un chaleco
pero eso no les tranquilizó en lo más mínimo ya que parecía un cuerpo inerte.
Posiblemente ya sin vida…
Hicieron una maniobra de
rescate consiguiendo subir el cuerpo a bordo Kenia tenía conocimiento de
primeros auxilio por lo cual apenas estuvo el cuerpo a bordo se apresuró
auxiliarlo por un momento se sorprendió al ver que se trataba de una mujer pero
sin detenerse se percató que no respiraba por lo que hizo manipulación frente -
mentón haciendo hiperextensión para abrir la vías respiratorias con dos
insuflaciones, midiendo los dos dedos de separación del apéndice xifoides, para
comenzar con las compresiones hasta hacer treinta, luego soltó presión para
dejar que el corazón se llenara de sangre…
-Vamos chica respira anda no
me puedes hacer esto- Dijo con tono de súplica pero al ver que no reaccionaba volvió
a dar dos insuflaciones más para continuar con el masaje cardiaco externo…
-1001...1002…1003…1004…1005…
–Contaba hasta llegar a 1030
pero la mujer parecía no reaccionaba por lo que el capitán la tomó del hombro
indicándole que se detuviera, que ya no había nada que hacer…
-Pero ella hizo caso omiso
de la indicación y continuó desesperada rogando que aquella mujer respirara…
-Ya Kenia!! –La detuvo el capitán
con más ímpetu-¡Está muerta! no hay nada que hacer! –La cogió fuertemente
abrazándola contra su corpulenta musculatura para detenerla…
-Dios es que es tan joven- Dijo
sin poder evitar que una lágrima saliera de su ojos…
-¡Capitán!-grito el joven
ayudante llamando la atención de ambos…
De regreso en el hospital el
beso que en un principio fue cálido y tierno se fue tornando intenso e inquietante
con más fuerza y deseo, las manos tomaron vida tocándose sus cuerpo con
desespero ambas sabían que no era el momento mucho menos el lugar ya que a unos
pasos de ellas Cristina dormía pero no podían detenerse no querían dejar de
besarse el cuerpo de Lucía prácticamente estaba sobre el de Susana, quien se
acoplaba para poder sentirla más pegada a ella haciendo más excitante el
momento causando pequeños gemidos ahogados, reprimiéndose para no ser
escuchadas y así despertar a Cristina…
Pero ella estaba sumida en el
más profundo de los sueño… Se encontraba sola, con la brisa del mar golpeando
su rostro en la oscuridad de la más solitaria y profunda de la noche, solo
acompañada por trillones de estrellas que enmarcaban la cúpula celeste,
escuchaba el sonido del mar una distancia que le atraía y, sin poder detener
sus paso, se encaminó tomando dirección hacía la orilla, antes de llegar distinguía
la silueta de una mujer que a pesar de la distancia y que no podía ver su
rostro… Y que solo la luz de la hermosa Luna de otoño y las estrellas le
dejaban ver, en su inconciencia pudo reconocerla… Con emoción y desespero agilizó
sus pasos hasta casi correr hacía “ella”, gritaba su nombre pero pareciera que
no la escuchaba y por más que corría no llegaba a ella… Sólo la veía alejarse
hasta adentrarse al mar, casi perdía el aire pero no dejaba de correr, de
llamarla, cuando llegó a la orilla y sintió que el mar mojaba sus pies la vio
girarse ¡Si era ella!! Era Ana!!
Grito su nombre pero esta le
regaló la mejor de sus sonrisas mientras más se sumergía en lo profundo del
mar, con desespero se introdujo al mar en un fallido intento de alcanzarla, las
fuertes olas la golpeaban haciendo más difícil la travesía, veía cómo iba
desapareciendo… En último esfuerzo se sumergió para nadar y llegar más rápido hacía
ella, pero cuando emergió de las aguas para tomar aire sus ojos nublados por el
agua salada no la dejaron ver, se pasó las manos por la cara con desesperación pero
Ana ya no estaba ya no podía verla, comenzó a gritar con desespero a llamarle
mientras lloraba desgarradamente…
-Cris… cariño despierta, es
una pesadilla- La sacudió un poco Lucía que al escucharla quejarse se acercó
con toda prisa hasta su cama. Abrió los ojos y al ver a Lucía se abrazó a ella
como una niña pequeña- Era Ana… ella se…
-Intentaba hablar pero su
profundo llanto le impedían que se explicara
-Ya… Tranquila fue solo una
pesadilla cariño- La consolaba Lucía mirando preocupada a Susana que se
encontraba del otro lado de la cama.
Mientras tanto en capitanía
de puerto de la localidad se levantaba el reporte de una embarcación a la
deriva en mar abierto, sin ningún tripulante a bordo. La embarcación reportaba
era el Velero Bavaria Cruiser 33. En este mismo reporte se informaba también de
algunas pertenencias encontradas abordo en las que se hacía referencia a la
documentación e identificación de la posible propietaria la C. Ana Cáceres…
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Me encanta esta historia, pero no me gusta esperar tanto tiempo para leerla por fa que ya no tardes tanto en publicar un nuevo capitulo, y espero que ya pase las malas rachas de las chicas......
ResponderEliminarGracias....
Karen. México..
esperare la continuación muy buen relato
ResponderEliminarTanta espera por este nuevo capitulo ha valido la pena, en verdad eres grande Mayra, espero que perdones todas las noches que invadí tu pv para pedirte un nuevo capitulo, impulso que me llevo no saber cuando se publicaría, bueno solo decirte que en verdad me gusta la manera como escribes, y nuevamente a esperar se dijo otro capitulo, graciasssssssssssssss ^^
ResponderEliminarQuerida Mayra,nos haces sufrir demasiado!!
ResponderEliminarEspero que no tardes mucho en continuar con la historia.
Rita
Lo bueno hay que esperarlo y lo vale pero que le paso a Ana casi me mueroooo por dios tengo una ansiedad tremenda por saber como sera el otro cap.
ResponderEliminarSaludos!
Valio la pena esta espera......que pedazo de capitulo...como todos...Eres increible escribiendo...por fis no tardes tanto siiiiiii???
ResponderEliminarAahh y no le paso nada a Ana cierto??
gracias..
-atte. Nany desde México- SALUDOS A TODOSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!1
Nnoooooo!!!!!! xq lo dejas en lo mejor ahí no no... que nervios donde sta Ana??? no no no me lo digas es que yo wuau me haz dejado emocionada y con un nudo en el corazón... ahi que exagerada sueno jaja, me encanto el pedazo de la canción de Marco fue un momento muy especial hasta lo leí con la canción y todo... jajaja simple me encanto y con ansias de leer el próximo capitulo wuau... besos Mayra wuau O.o..!!
ResponderEliminarLar
Me encanta esta historia, que historia tan tremenda, que suspenso nosen que nos deja....
ResponderEliminarMuy buen capitulo ta quisiera leer el otro, x fa no te demores. gracias
Pao.
No porfavor no me digas que Ana muere:c
ResponderEliminarPorfaa ya no las castiges màs
Nico-Perú
Noooo!! no vayas a matar a ana! :C
ResponderEliminarOYE GUAPA, MIRA QUE NOS TIENES CON NECESIDAD DEL SIGUIENTE CAPÍTULO... NO SEAS INGRATA, POR FAVOR.
ResponderEliminarLILIAN (NI TAN ANÓNIMO)