Capítulo
11: Rose
¿Por
qué se me ocurrió preguntarle por Noa? Seré muy idiota… Elisa me encanta,
demasiado. Solo quiero acercarme cada vez más a ella.
Desde
que se me presento esa oportunidad de trabajo me pareció genial. El Señor Vega
me hizo ir aquel día para que conociera la que sería mi jefa, pensé que sería
una señora toda mayor y malhumorada. Llegue y la presento en la oficina, quedé
flechada por su belleza. Era una joven, ¡no una vieja! Pensé que iba a ser la
peor jefa, y me encanto más todavía al ver cuán hermosa era su personalidad.
Ni
modo, iré a verla y pedirle disculpas. Me duche, y fui directo al closet a
buscar la ropa más hermosa que me quedara. Quería y estaba dispuesta a
impresionarla… ¿Y porque no? También conquistarla. Sentía que mi presencia la
ayudaba, y ya Noa no le hacía tanto daño. ¡Listo! Me encamine hasta su casa,
quedaba a unos 6 minutos de la mía.
Estaba toda nerviosa, no sabía ni que decirle, me fascinaba y sus labios
eran tan provocadores. ¿Y si la beso? ¿Me rechazará? Deje de pensar tonterías, dejare
que todo fluya. Toque la puerta y para mi sorpresa abrió ella…
-¿Rose?-
note una leve molestia en su voz, no aguante y me abalance a sus brazos.
–Perdón,
no quise mencionarla, hice mal.- y sentí como sus brazos me apretaban más y
más.
–Tranquila,
sé que no lo hiciste adrede. Me encanta verte, pero tengo miedo… Ven.-
¿Qué?
¿Miedo? ¿A dónde vamos? Sentía como mis piernas temblaban, me encantaba Elisa
como nadie. –Ven Rex, sal de la habitación- era encantador ese perrito.
-No
te molesta que te haya traído a mi habitación ¿o sí?
-Para
nada…- intente decírselo con toda la sensualidad posible. -¿Por qué tienes
miedo?
-Ay
Rose…- vi como miraba el suelo con vergüenza, tome su mano y me senté con ella
en su cama, tome su rostro con ambas manos y le dije:
-¿Miedo
de mí?- aun no me miraba –Mírame Eli, dime.
-No
de ti, sino de todo… me gustas, y más llevar a tu lado tantos meses de trabajo.
Y de verdad Rose, me encantas, pero me da miedo. Mi corazón está roto.
-Hermosa,
mírame a los ojos… Jamás te haría daño, gracias le doy a Dios por haberme dado
la oportunidad de haber escogido esa vacante y conocerte.
-Me
gustan tus labios…
-Y a
mí los tuyos…- no quería apresurar las cosas… solo la abrace, quería que
sintiera mi sinceridad.
-Dejarías
que me recueste en la cama contigo… ¿no te molestaría?
-Ven,
no me molesta…
Estar
con ella en mis brazos se sentía la gloria. Su calor me encantaba, y sentir esa
piel tan suave y ver esa tonalidad tan perfecta. ¡Ella era PERFECTA! Vi como
poco a poco sus ojos se cerraban, era como un ángel… La veía vulnerable. ¡Muero
por mi jefa! Quede dormida con ella a mí en mis brazos.
Me
levanté al rato, y ella aun dormía a mi lado. Miro mi reloj y ya eran las
5:12pm. Tengo hambre, y decidí ir a la cocina a preparar algo. Intenté salir de
su lado pero ella me abrazaba muy fuerte, y vi como abría sus ojos y me miró,
¡que ojazos!
–
¿Ya te quieres librar de mí?- y vi cómo se hacia la herida, se veía hermosa…
-Para
nada amor, solo iba a prepararnos algo de comer- me le acerqué y la bese en la
comisura cerca de su boca. Sentí como suspiro.
–Me
encanta como eres Rose…- sentí como un cosquilleo corría por mi cuerpo cuando
escuche eso. Y escuche como Rex empezaba a chillar en la puerta, quería entrar
y se escuchaba bien tierno.
–Ábrele,
por favor- me pare y entro corriendo, y me tumbe en la cama, y se trepo encima
de mí a lamerme. –Jajaja ¡Rex ya! Jajaja- Elisa solo reía por como Rex actuaba
conmigo.
-Ven,
vamos los 3 a la cocina- nos levantamos y sentí como me abrazo por la espalda y
me beso en la mejilla…
-Gracias
por estar aquí conmigo…- de nuevo sentí un cosquilleo, pero esta vez corrió por
mi entrepierna. Ella me debilita…
Fuimos
a la cocina y procedimos a hacer unos sándwiches sencillos… Todo andaba bien
entre miradas, risas y coqueteo. Estábamos solas, Kim estaba de paseo con su
familia y era perfecto. Escuchábamos como sonaba la puerta, alguien estaba
tocando. Elisa me dijo que fuera yo a abrir, y ni modo, fui yo. ¡Qué bien! ¿Qué
hace Noa aquí?
-¿Quién
eres?
-Rose…
y tu Noa ¿cierto?
-Sí,
¿Dónde está Elisa?- de pronto escucho a Elisa desde lejos preguntando quien
era…
-Rose,
mi amor ¿Quién es?.... ¡¿Noa?!
-¿Mi
amor? ¿Por qué le dices mi amor ella?
-¿Te
importa Noa? ¿Qué haces aquí después de tanto?
Las
escuchaba hablar y no sabía dónde meter mi cara…
-Eli,
si deseas puedo irme y dejarlas…
-No
amor, ¡tú te quedas!- sentí tanta seguridad en su voz que no pude evitar
sonreír.
-Y
bien Noa… ¿Qué paso?
-Solo
quise saber cómo estaba todo y hablar, pero veo que todo está bien. ¿Y Rex?
-Sí,
todo está bien…- decía mientras sujetaba mi mano sin importarle que ella
estuviera delante de ella. –Y Rex también… más hermoso que nunca.
-Qué
bueno, mejor me voy. Éxito en todo Eli…-
Y la
vimos irse, Elisa cerró la puerta y giro para verme… y para más sorpresa… me
abrazó. Lo hizo como nunca, y sentía como me debilitaba. Solo quería besarla,
hasta perder el aliento y no soltarla jamás. No pude evitar refugiarme en su
cuello, olía delicioso y se sentía exquisitamente bien. Sin soltarnos ella me llevo
hasta el sofá, pero esta fue diferente ella dejo que yo me quedara tumbada
encima de ella… sintiendo toda su ternura. Ella me abrazaba tan dulce…
-Rose…
-Dime…
-Me
hace tan bien tenerte cerca
-Ay
Eli… no me digas esas cosas, me debilitas…
-En
cambio tú me haces más fuerte amor…
-Eres
mi jefa Eli…
-¿Y?
Y tú eres la mujer que me ha devuelto a la realidad y con su sola presencia me
ha sanado…
-Eli…-
solo quería besarla y hacerla totalmente mía. El cosquilleo era más fuerte…
-Dime…
-Llevamos
tanto trabajando juntas, y jamás pensé que estaría así en tus brazos- me abrazo
más fuerte, y así estuvimos un rato… hasta quedarnos dormidas.
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waooo logro superarlaaa¡¡¡¿
ResponderEliminarMe encanta esta historia,pero siempre se me hace muy corta
ResponderEliminarsaludos :)