Capítulo 17
Despertares
*Asura Tredyan*
Pasaron algunas horas, ahora todos los enemigos de Zeth estaban juntos mientras que los mercenarios pagados guardaban la retaguardia. Cada uno uso una tortura particular, desde cortes pequeños con hojas de papel que sin embargo son sumamente dolorosos, hasta fuego en algunas partes de su cuerpo. Algunos usaron carbones, otros intentaron ahogarlo en cubetas de agua, pero nada que atentara realmente contra su vida. Así entre las personas armadas, entro una figura femenina con un maletín medico. El papel seguía en vigencia, yo permanecí perturbada a lo largo de todo aquello, mi angustia crecía por Aleth, y comenzaba a compadecerme de Zeth, yo solo deseaba clavar un disparo en su cabeza y acabar con todos los vejámenes. Pero era víctima de mi propio invento.
Pasaron algunas horas, ahora todos los enemigos de Zeth estaban juntos mientras que los mercenarios pagados guardaban la retaguardia. Cada uno uso una tortura particular, desde cortes pequeños con hojas de papel que sin embargo son sumamente dolorosos, hasta fuego en algunas partes de su cuerpo. Algunos usaron carbones, otros intentaron ahogarlo en cubetas de agua, pero nada que atentara realmente contra su vida. Así entre las personas armadas, entro una figura femenina con un maletín medico. El papel seguía en vigencia, yo permanecí perturbada a lo largo de todo aquello, mi angustia crecía por Aleth, y comenzaba a compadecerme de Zeth, yo solo deseaba clavar un disparo en su cabeza y acabar con todos los vejámenes. Pero era víctima de mi propio invento.
-¿Asura estas bien?- Susurró Freiya muy bajo, demasiado cerca de mi oído, mientras revisaba el vendaje improvisado. Aun con la máscara supe de su preocupación. Evite mirarla, entraba en conflicto mi afecto por ella y el abrumador sentimiento de amor, de preocupación que me procura Aleth en este instante.
-Le pasa algo a Aleth… y tendrás que matarme aquí mismo, pues no habrá lugar en el mundo donde puedas esconderte de mí- Susurré muy bajo en su oído.
Su pulso tembló sobre la sutura en mi brazo, dolió pero no delate ningún gesto. Mire la escena de Zeth siendo golpeado otra vez, está claro que con tanto golpe ya debe estar idiota, no tiene ya posibilidades de sobrevivir.
-Asura… no digas eso por favor- Murmuró Freiya con la voz rota.
-Ya lo he dicho claramente… no cambiare de idea sobre ella, sabes lo que significa para mí… estarías matándome- Afirme fieramente.
-Mucha charla y poca acción…- Dijo André en su disfraz de Lobo rojo. Retiro a Freiya de mí con cierta brusquedad y me levanto por el cuello. -Yo aun no he reclamado mi venganza… lo que quiero cobrarme Zeth no son tus lágrimas o tu sangre… será tu orgullo el que caiga cuando posea a la mujer que amas y a la que aun no has podido tocar un solo cabello- Mis ojos se abrieron ampliamente, este tipo intentaría… ¿vengarse a través de mí?
-¡De ninguna Manera!- Dijo Freiya enojada. -El enemigo es Zeth… no permitiré que sacies con ella tus perversiones-
-Ella eligió ser víctima voluntaria- Dijo André.
-Primero muerta…- Dije sin dudar, así André me dio un golpe fuerte en la cabeza, levante la vista y la sangre fluía por mi rostro, me había roto la ceja.
-No quiero hacerlo literal pero… si gustas… haría tu voluntad- André sonrió sádicamente mientras me robaba un beso en los labios.
Zeth aun con todo se revolcaba en sus ataduras, si, André supo herir su orgullo de hombre, este vendó mi boca aun cuando forcejee para evitarlo. Freiya extrajo su arma con sigilo dispuesta a defenderme...
Antes de que pudiera ocurrir nada alguien entro abruptamente en la estancia tras patear la puerta, aquella figura, el rubio de ojos verdes, reconocí su porte aun bajo la máscara, el llamado águila dorada, no quería creerlo. Sus pasos fúnebres lo trajeron al despacho, el amanecer ya brillaba en la ventana. Estaba atada, era parte de todo el montaje, era parte de mi desventura y aun con todo no pude liberarme forcejeando, no pude correr, no pude soltarme cuando la vi en sus brazos... una mancha sangrante en su cabeza, su chaqueta antes blanca enrojecida en muchos sitios por la sangre, sus brazos inertes en el aire, llenos de cortes, de tierra. Grite como nunca aun cuando mis sollozos se ahogaron en la venda que cubría mi boca.
-Esto era lo que deseaba que vieras, la razón por la que vives aun Zeth Deityan… es el que puedas ver a tu orgullo caer, con tu única hija muerta- Dijo André, aunque una máscara ocultara su rostro supe que sonreía de forma siniestra.
Todo se enfrió, mi latido se detuvo un segundo, pero yo desee que se hubiera detenido definitivamente. No puede ser cierto me dije mientras las lágrimas escapaban por si solas, levante la vista mientras ese hombre sin saberlo había cometido la acción más aborrecible. Me mordí el labio de dolor, aun sin creer lo que veía, pero aquel hombre deposito la figura de mi Aleth justo en el sofá en el que yo me hallaba recluida.
Su figura cayó, sin oponer la mínima resistencia. Nada en ella. Tan cerca de mí y sin poder tocarla. Me maldije a mi misma y a todo lo que me rodeaba, porque ella no se movía y estaba pálida, su cuerpo maltrecho y en su pecho un manchón de sangre tan grande en la tela que nada ni nadie habrían podido sobrevivir a ello. Aquel su asesino, se acerco a mí, puso sus manos sucias de sangre en mi cara.
-Ahora… todos tienen lo que merecen… eso te incluye a ti y a mí- Neithan me soltó con desdén, liberándome de la venda y se acerco a su enemigo. Luego se dio vuelta para mirar a Zeth. -Que se siente ver que sobrevives a los hijos, alguien dijo que ese era el mayor y más fuerte dolor al alma… pero yo dudo que tú tengas alma-
-¡Mientes!- Grito Zeth desde la silla en la que había sido golpeado las últimas horas. -Esa no es Aleth… ella es mucho más fuerte que cualquiera de ustedes… ¡es mejor que todos juntos!- Me sorprendió.
-¿Ahora resulta que la querías?- Pregunto el rubio, de ropas blancas.
La risa de aquel hombre lleno la sala ante el desconcierto de todos. Cebado jactándose de algún conocimiento solo suyo paso largo rato hasta que el rubio le dio un fuerte puñetazo y eso lo silenció. -Habla… ¿la quieres?-
-Solo se puede amar a los reflejos de uno mismo… ame la crueldad de Aleth cuando rompía corazones por mi mandato, ame su fuerza y lo competitiva que fue en todo lo que hizo, ame su aspecto tan similar al mío, pero dices que ha muerto… y me decepciona, supuse que era más fuerte que equivocado estuve… por otro lado, tú en cambio, has matado al ser más preciado para tu amada Esmeralda, esa niña era tu sobrina- Volvió a reírse Zeth cinicamente.
Pero Neithan comenzó a propinarle golpe a golpe una paliza, como calmando el dolor y la ira, no le dio a Zeth el beneplácito de una expresión dolida, entendí entonces que él lo supo, pero fue demasiado tarde para entonces.
Yo me incline con las manos atadas, me deslice como pude hasta el suelo, apoyando mi cuerpo en el borde del sillón, deje caer mi cabeza en la parte desocupada del sofá, cerca de la cabeza de Aleth. -Lo siento…- Dije a su muda y yerta figura.
Olvide al resto del planeta. -Aquí estás y no te tengo…- Susurre lenta y agónicamente, mientras las lagrimas caían sin detenerse, hable como si ella pudiera oírme, era una demente esperanza. -Te quiero… te juro que es cierto- Así continue con voz temblorosa en medio del dolor. -Lamento las veces que guarde silencio… nunca supuse que un precio como este debería pagarlo en mi empeño… Dios, te doy mi vida si con ello me la devuelves- Fue todo en lo que pude pensar, la culpa avasalladora me golpeó con la fuerza de un martillo de herrero y los recuerdos dulces comenzaron a ser pequeñas formas de auto castigo en mi mente.
Así sollocé en silencio, hasta que André recordó sus nefastas intenciones para conmigo, esta vez al levantarme ya no tenía razones para detenerle, se esfumo mi orgullo, me abandono mi propio espíritu, ya nada tendría sentido sin ella.
Sus manos hurgaron en mí un deseo ausente, yo seguí hundida en el abismo de mis pensamientos culposos. Sus besos en mi cuello parecieron babosas desagradables, apenas y percibí como rasgaba mi ropa, como acariciaba mis muslos sin el menor efecto. Freiya intento evitarlo con pocos resultados dos hombres quedaron al mando de André y no le permitieron el paso, la joven que me ayudara antes permaneció quieta pero turbada por lo que sucedía, ya quienes habían saciado su cólera se marcharon tiempo atrás. Pero aquellos dos hombres retuvieron a Freiya que pataleaba colérica amenazando con un sin fin de improperios. André me empujó sobre el sofá, me sujeto por el brazo lastimado y presionó hasta hacerme daño, gemí de dolor. Todo se detuvo por un momento justo cuando él bajaba el ciper de su pantalón.
-Mi mujer no debería dejarse tocar por cualquiera- Esa voz. -Quita tus sucias manos de ella- Escuche el clic de un gatillo a punto de disparar.
Levante la vista y ahí estaba ella como un sueño, él quiso extraer su arma para disparar, justo cuando supuse que dispararía, una bala vino por detrás, André cayó, aun cuando el arma de Aleth ya le apuntaba, no había disparado.
-¿¿Freiya... sensei??- Dijo Aleth sorprendida, así yo me gire para verla.
Vimos atrás, los dos hombres de André estaban tirados en el suelo, la chica reacciono tarde y un golpe del rubio la mando a soñar. El hombre rubio se acerco a Freiya, seguramente él acabo con ellos. Freiya había salvado la vida de Aleth, sentí un gran alivio en mi corazón.
Pero Freiya no bajaba el arma aun apuntando sobre Aleth, lo entendí tarde me salvo a mí. Así que el rubio también apuntó a la cabeza de Freiya.
-Es hora de que mueras mocosa- El pulso de Freiya temblaba, pero Aleth solo la miraba muy intensamente, sin bajar su arma tampoco.
-Solo he oído que quieres acabar conmigo... enviaste a tantos tras de mí... pero no me has dicho a la cara ¿Porqué?- Dijo Aleth friamente.
-Sabes que tendrás que matarme antes que a ella... ya te dije que moriría sin ella- Dije sin temor mirando a Freiya.
-Asura...- Aleth murmuró impresionada aun sin mirarme.
-Por ella...- Me señaló. -Me la robaste sin ningún esfuerzo Zyden... mientras que yo albergue tantos años la esperanza que se esfumó contigo...- Me miro con intensidad y agregó. -Ella fue mía primero, reposo en mis brazos... ¡yo fui la primera en poseerla! Y entonces tu padre asesinó a Zyon Tredyan, a mi padre incluso... desde entonces ella cambio totalmente y ¡solo dedico tiempo a este día!- Sus ojos estaban tan llenos de lágrimas, que escurrían por debajo de la máscara.
-¿Eso es... cierto?- Preguntó Aleth a mi espalda con tono decepcionado. Yo agache la cabeza.
-Claro que sí... ¡ella me amaba antes que a ti! Pero la venganza nubló su juicio, yo elegí seguirla y olvidarme de mis sentimientos para completar esto, y revivir ese amor cuando él muriera- Señaló a Zeth inconsciente en el suelo hecho una miseria. -Pero tenías que entrar tú en el juego... arruinarlo todo... si eres una escoria... si has sido prácticamente una prostituta-
Aleth apuntó con más ira a Freiya. Su mirada delata que ella toco su fibra sensible, yo acaricie su mano pero ella la rechazó.
-¡Krysta tranquilízate!- Dijo el hombre rubio.
-Pero tío Neithan...- Dijo ella con voz dolorida. ¿Tío?
-Ella solo te está provocando, advierto que todo esto está siendo grabado por cámaras, quizás arruinó el audio para no inculpar a Asura Tredyan... pero si disparas estoy seguro que tiene planeado enviar el video a la policía...- Dijo Neithan serio, inexpresivo.
-Que listillo- Ella movió su mano sin que pudiéramos hacer ni un solo movimiento, presiono un botón sobre su ropa militarizada, supe que daba la alarma, el tiempo se agotaba, todos vendrían sobre nosotros.
-Vete... la policía está en camino, ¿sabías que las descargas de hondas explosivas no se tiran los móviles cuando están apagados?- Ella dudó con las palabras de Aleth. Cosa que aprovecho Neithan y de un golpe rápido dejo noqueada a Freiya. En cuanto Aleth me desató corrí para ver como estaba.
-Gracias por no matarla- Dije con gratitud a Neithan.
-Ella aun estaba traumatizada por asesinar a André, no estaba preparada para matar a Krysta por mucho que la odie, solo por ello la golpee antes que dispararle, por otro lado tu reacción me da a entender que hice bien... Ahora tome un arma señorita Tredyan... que ella aviso a sus compinches con la alarma... será difícil salir- Afirmo el rubio con toda autoridad.
-Estropearon el ascensor...- Dijo Aleth casi gruñendo para hacerse notar. Ocupó su arma en su cintura, recogió varias del suelo, y me arrojo una. Yo la tome por puro reflejo, de nuevo se la notaba cabreada conmigo, y yo que pensaba que nos habíamos medio reconciliado.
Neithan me miro. -Señorita Tredyan... quitase el vestido- Me quede mirándole con la duda de si me tomaba el pelo.
-Habla en serio- Dijo Aleth. Vi como Neithan me entregaba su saco, y su larga camisa. Se dio la espalda y yo me cambie lo más rápido que pude.
-Tío que hacemos con esa- Señalo Aleth a Freiya en el suelo.
-Llevarla con nosotros, como la encuentre la policía, estará perdida- Dijo él.
-¿Y eso qué?-
-Ahora no lo piensas con cabeza fría Krysta... pero ella tiene demasiada información sobre nosotros... hay que destrozar los vídeos, destruir las pruebas- Refutó Neithan.
-Ya estoy lista...- Dije. Aleth me miro y se quedo con la boca abierta. Si apenas llevaba sobre mí una camisa de hombre, su chaqueta y evidentemente la ropa interior, yo sonreí. Ella quito la vista rápidamente.
-Pues la cargas tú... si por mí la dejaría tirada aquí- Agregó acercándose a la puerta. -Está libre de momento. Voy delante-
Neithan recogió a Freiya con cuidado y la puso sobre su hombro. -Y él- Pregunte mirando a Zeth.
-Ya no vivirá... debe tener hemorragias internas en la cabeza... date ya por viuda...- Dijo él siguiendo a Aleth, mire por última vez a Zeth, al final verle así no resulto ser un alivio, la venganza no sabe tan bien como dicen.
Fui tras ellos, Aleth miraba cuan seguros eran los caminos. Así llegamos a su habitación. -Tengo que sacar a Giselle- La miré sin entender. Saco una llave frente a su cuarto. Abrió la puerta. Los tres miramos a la chica tirada en la cama sollozando.
-Giselle...- Ella se dio la vuelta sobre la cama, se levanto, corrió, abrazo muy fuerte a Aleth. Luego, se aparto, la miró. -¿Estás bien..?- Pregunto viendo toda la sangre y el manchón en su cabeza.
-Si...- Lo que vino ninguno lo esperó. Giselle le dio una señora bofetada a Aleth en la cara, una que la mando sentarse... me paso por la mente dispararle de la ira momentánea.
-A ti sí que te saludan raro las novias Krysta- Las palabras de Neithan se escucharon demasiado inoportunas.
-¡Rápido... entren!- Los empuje dentro cuando escuche pasos. Cerramos la puerta justo a tiempo, se oyeron los murmullos y las voces de varios fuera, después hubo silencio.
-¿Qué diablos es esa mancha...?- Dijo Giselle acariciando el pecho de Aleth, me tuve que tragar mis celos. -¡Y esto en tu cabeza!- Añadió histérica. Sinceramente yo tengo la misma inquietud.
-Creí que iba a morir, Winston, el supuesto chofer de esa- Señalo a Freiya. -Me disparó estando yo desarmada, me moví y la bala me rozó la cabeza... cuando me desperté... mi tío ya se había deshecho de Winston... pero me dijo que usara la camisa de Winston para...-
-Para aparentar que habías muerto- Concluí con un enojo de estratosfera, yo creí que... si de solo recordarlo estaba llorando de nuevo. -¿Cómo pudiste...? ¡Yo te pensé muerta!-
-Si te he aprendido... tú te armaste todo un teatrito de una boda... ¡pues yo también pensé muchas cosas!- Me dijo Aleth enojada.
-Una cosa no tiene que ver con la otra... ¡una muerte es algo más fuerte!- Refuté.
-Déjalo ya Tredyan...- Dijo Giselle rasgando parte de su vestido ya de por si corto. Con esa tela vendo la cabeza de Aleth en mis narices, enervándome la sangre. La miré con fastidio, claro como ella ya se había desquitado dándole una cachetada, así puede estar tan calmada.
-Siento interrumpir señoritas pero esas charlas que ocurran cuando estemos fuera de aquí y a salvo- Dijo Neithan hastiado. -En que líos de faldas te metes criatura- Sonrío el pícaramente a Aleth. De nuevo lamente lo innecesario del comentario y el sonrojo de Aleth.
Ella es mía fue lo único que pensé con enojo cuando Aleth puso en las manos de Giselle un arma rozando sus dedos. -Se que nunca has usado una de estas, es automática... así que cuando llegue el momento apunta y presiona el gatillo... será en defensa propia... sé que tienes miedo pero no dejare que te pase nada... ¿Sí?- Le dijo acariciando sus dedos en el gesto, yo desvíe la mirada a otro lado.
-Venga que no soy cobarde...- Dijo Giselle abrazando a MI Aleth.
Escuchamos un disparo de fondo. -Han rematado a Zeth... alguien se ha compadecido de él- Dijo Neithan. -A prisa, ¡salgamos!-
*Aleth Zyden*
Salimos del cuarto, Asura verificaba junto conmigo el camino, estaba para comérsela y esas poses que hacia justo delante de mí comenzaban a subirme la temperatura, tanto que Giselle me pellizco... -Concéntrate- Me susurró por lo bajo.
Tuve que hacerle caso, pasamos algunos sustos, intercambiamos algunos disparos, pero por alguna razón no fuimos capaces de matarlos, de eso se ocupo mi tío Neithan. Alegando que cuando se levantaran nos dispararían por la espalda, con las mujeres fue distinto, a todas las golpee yo, él era demasiado caballeroso para matarlas.
Llegamos a la sala principal, ya se escuchaban las sirenas fuera. Eso nos dio una luz de esperanza. Justo cuando corríamos a la salida hacia el jardín nos dispararon por detrás, nos cubrimos tras los arboles, mi tío tiro a Freiya tras la fuente donde se cubrió, vi que acariciaba su costado, el manchón rojo en su camisilla y note que estaba herido, sentí un nudo en la garganta, él tiro la máscara para respirar mejor. Yo quise ir con él, pero él negó con la cabeza leyéndome el pensamiento.
-No te muevas Aleth- Dijo Asura reteniéndome con su brazo. Giselle estaba a unos metros en otro árbol, note que una bala la rozó en una pierna. Me sentí impotente, incluso Asura tenía un brazo herido.
-Me las pagaran- Dije en un susurro, mientras sacaba mi arma para disparar, le destrocé la pierna a uno que corría hacia nosotros, se oyeron otros disparos y otro cayó, mi tío aun daba pelea. Asura siguió mi ejemplo a mi espalda y le dio a otro mercenario. Incluso Giselle disparo con alguna suerte hirió a otro en un hombro.
Los demás se atrincheraron al ver que les dábamos guerra y varios habían caído por confiados. Así una ola de disparos sobrevino contra la fuente y los arboles. A nosotros se nos agotaban las balas con menos tino que la primera vez, yo comencé a desesperarme con el dolor en los rostros de Neithan, Asura y Giselle, yo misma estaba muy lastimada, pero no sentía nada presa de la ira.
Así, cuando acabaron nuestras balas mire a Asura. -Tu estas con ellos... no te harán daño... ¿verdad?- Dije con voz rota, era el fin.
Ella me miro con dulzura. -Yo daré pelea hasta el final, hace meses que todo esto se salió de mi control y de mi deseo...-
-¿Por qué?- La mire con la incógnita en la mente.
-Porque me enamore de ti... lamento no haber sido lo suficientemente fuerte para dejarlo, pensé que si me detenía te harían daño, pero de todos modos eso ya estaba fuera de mi control- Me sonrío de forma tranquila.
-¡No quiero que te maten!- Dije sollozando.
-Y que hay de ti... sin ti yo no vivo- Añadió ella llorando también, abrazándome fuerte.
-Eso estaba cantado desde el principio de esta noche...- Agache la cabeza apoyándola en su hombro.
-Te amo...- Dijo Asura levantando la cabeza, yo miré la sombra del hombre en el suelo tras de mí. Era el momento, la cubrí con mi cuerpo, ella forcejeo un poco entre mis brazos, cerré los ojos. -y yo a ti-
Escuche los disparos, pero nada vino sobre mí, abrí los ojos asustada y vi a Asura. Ahí estaba, la acaricie en todas partes, buscándole otra herida.
-Tranquila... mira- Mire hacia atrás, el sujeto estaba tirado en el suelo. Mire a mi izquierda había un montón de patrullas y varios franco tiradores cubriéndonos. Al ver esto el resto de mercenarios entraron en la casa con la idea de escapar. Luego supe que cuando intentaron tomar rehenes y otros escapar en los autos de estacionamiento, todos fueron asesinados por la fuerza pública dado que se resistieron al arresto, otros se suicidaron.
Llevaron a mi tío a una ambulancia, que por la ropa de fiesta que llevaba concluyeron que era un invitado, a mi nadie logro separarme de Asura. A Giselle por otro lado la llevaron a una enfermería al aire que prepararon los policías. Claro que nos retiraron las armas con las que nos habíamos defendido, de todos modos estaban descargadas.
-Señorita hay que hacer que le revisen esa herida...- Me dijo el oficial, yo aun sujetaba la mano de Asura.
-No... No y no... Ya me dan fobia los médicos-
El oficial sonrío. -Venga... me ha dicho tu amiga que te portaste muy valiente cuidando de todos, una pequeña revisión no tendría porque aterrorizarte más que los mercenarios-
-Venga que yo también debo revisarme...- Sonrió mi Asura presionando más fuerte mi mano. El oficial sonrió pícaramente esta vez.
Al llegar miré de mala manera a Freiya que caminaba dando tumbos como ebria escoltada por una policía, al parecer mi tío le pego muy fuerte, pues le rompió la cabeza. Asura intenta ir a su lado y yo presiono su mano para no dejarla ir. -Me niego- Dije por lo bajo, ella me obedeció.
Nada más verme, Freiya se da vuelta para propinarle una patada a la policía, esta cae pues no esperaba su movimiento, Freiya se agacha para sacar algo de los bajos del pantalón, cuando apunta hacia mí, noto que es un arma. El sonido del gatillo, el disparo, cae hacia atrás. La abrazó por detrás para no dejarla caer... un susurro, un no, escapa de sus labios. Se desliza lentamente en mis brazos, una lágrima cae desde mi mejilla en su rostro cuando levanto su cabeza en mi mano, sus ojos carmesíes me miran siempre plagados de dulzura. Ahora estoy llorando, todo es revuelo, levanto la vista allí esta ella pasmada mirándonos, su arma cae al pasto junto con sus rodillas y sus lágrimas culpables.
Mis labios tiemblan de ira, pero no puedo insultarla porque no hay nada que pueda decir. Los oficiales la retienen con fuerza contra el pasto del jardín, pero ella no quita la vista de nosotros sin podérselo creer... ha disparado a la persona que tanto dijo amar. Una mano acaricia mi rostro, bajo la mirada junto a mi amor, estoy llorando sin detenerme, la mancha se extiende en su costado.
-No... No me dejes- Digo con la voz rota. -¿Porque no las has dejado matarme a mí? Era para mí- Digo desconsolada.
-Porque eres mi mundo...- Me dice, antes de que su mano caiga de mi rostro. Acaricio su rostro llamándola. -Asura... Asura... no te duermas... Asura por favor, ¡no bromees así!- Mi voz rota se lo ruega pero ella no me hace caso.
-Maldita sea... no te das cuenta... que no vivo sin ti ¡Despierta!- Sus ojos no me miran, no enfocan, su pupila se dilata y a cada instante siento que se me escapa su vida entre los dedos. Siento unas manos que me apartan de ella con fuerza, ya varios paramédicos están sobre ella, yo forcejeo en los brazos del oficial que antes me sonreía.
-¡Tranquila! Que te haces daño- Grita el oficial en mi oído, pero yo no dejo de batallar. Extendiendo la mano hacia ella, él me tiene aferrada por la cintura, siento como mis heridas se abren, como mi ropa humedece otra vez.
-¡Rápido! Un calmante- Grita el oficial. Uno de los paramédicos corre hacia mí con una jeringa en mano. Yo grito, pataleo y continuo así aun cuando siento que me pincha en el cuello con ayuda del oficial que me ha sometido en el suelo.
El alma se me parte, el corazón apenas late porque la biología lo exige así. Pero cada pálpito propio me recuerda que el suyo cada instante late más lento. Siento el peso de mis párpados. -No me dejes... por favor...- Digo con la mano extendida hacia ella sobre la hierba. Observo como la levantan en una camilla, como la alejan de mí, me levanta el oficial y corre tras la camilla, antes de que pueda continuar mirando, nos montan en la misma ambulancia, mis ojos se cierran mientras intento tomar su mano y apenas la rocé antes de caer dormida.
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De nuevo esa sensación en la que no te duele nada, pero sabes que estás hecha una mierda, la oscuridad en los ojos aunque es un esfuerzo soberano intentar abrirlos. Cuando al fin logro ver algo hay un techo blanco sobre mí, el olor a fármacos delata donde estoy. Intento reintegrarme pero un súbito mareo y una punzada dolorosa en la cabeza me devuelven a la cama, al tocarme noto vendas en ella, en mi costado, en mis piernas y en mis brazos, parezco la momia.
Mirando al techo de pronto su rostro aparece en mi memoria, cada suceso me golpea como la primera vez. La máquina para medir las subidas arteriales comienza a pitar lo indecible. Sabiendo cómo trabajan esos trastos por los años con mi madre, la apague antes de que algún médico viniera a mirar.
Rápidamente y sin miramientos me quité las intravenosas, me levante de la cama con cuidado, el piso estaba helado y yo me mantuve en pie por poco, tuve que practicar un poco antes de parecer bien. Me moví tranquilamente, retire la venda de mi cabeza, sabiendo que si alguien la veía me recluirían aquí con calmantes, agradecí que mi cabello cubriera el punto donde me suturaron.
Vague lenta y tranquilamente por el hospital aunque moría de incertidumbre. -Disculpe señor sabe usted dónde se encuentra la paciente Asura Tredyan- Pregunte a un enfermero con mi más amable sonrisa.
-¿Quién?-
-Una chica, rubia, portentosa de piel clara, guapísima- No se me ocurrió como describirla mejor.
-ahhh ¿La rubia... de anoche?- Después de un instante de comprensión me miro seriamente. -Eres familiar de ella ¿Verdad?-
-Err... si- Una mentirilla piadosa no me condenaría más.
-Lo lamento señorita pero ella murió nada más un par de horas después de llegar- Me miro con pesar.
Sentí como una daga atravesaba mi corazón sin compasión, gélido. -No es cierto. ¿Dónde, donde esta?- Lo agarre fuerte por las ropas.
-Mi sentido pésame, podrá ver su cama siendo desocupada en el 302- El joven intento consolarme pero yo escape corriendo hacia la habitación que me dijo.
Cuando llegue, justamente ocurría lo que el muchacho decía, su cama estaba siendo limpiada, retiraban las sabanas y quitaban el historial de la cabecera, me aferre la puerta, sintiendo que todo había acabado y con ella mi deseo de existir.
Di la media vuelta, me deje resbalar llorando entre el suelo y la pared, todo lo que me mueve, todo lo que importa ha desaparecido, yo no valgo la pena, siempre fui escoria, porque tu Asura... ¿PORQUÉ? Me hice un ovillo durante unos instantes que me parecieron eternos y agónicos, temblorosa en mi sitio sintiéndome más miserable y solitaria que nunca en mi vida, su recuerdo comenzó a destrozarme poco a poco por dentro.
-No llores Aleth...- Escucho una voz conocida que nada me reconforta.
-¡Déjame en paz Akemi!-
Ella se arrodilla frente a mí. -Aunque crees que todo lo has perdido te equivocas-
-¡Dime que me queda entonces! Sin ella no soy nada-
-¿Quién tu madre?- Me dijo con pesar.
-No... Eso lo tengo asumido... yo hablo de Asura... Tredyan- Dije sin parar de llorar.
-Pero querida, te has equivocado... esta no es su habitación- Repentinamente el peso de mi alma se relajo.
-¿Qué? Si ella murió ayer- Levante la cara mirándola con incredulidad.
-Yo misma la trate hace DOS días, llego muy mal, pero la estabilizamos, ahora está recuperándose en cuidados intensivos, pronto la trasladaremos a un habitación donde podrás visitarla... así que recupérate pronto, porque de otro modo no habrá doctor en sano juicio que te deje verla- Sonrió dándome la mano.
-¿No me mientes?- Me levante con su ayuda.
-Después de verte tan desconsolada Aleth... no podría mentirte solo para matar tu ilusión después... no otra vez... lamento lo de tu madre, a mí también me dolió perderla- Me dijo con una mueca dolorida en su rostro, ya no pude dudar.
-Siento haber sido tan brusca aquella vez... estaba destrozada- Dije recordando cómo fue todo la última vez que nos vimos.
-Lo sé, por eso no tome en cuenta tu amenaza o tus palabras... cada semana le llevo rosas blancas...- Dijo Akemi con una sonrisa tranquila.
-Gracias- Sonreí, ella me ayudo a levantarme.
-Te dejare verla en una horas... no ahora mismo porque tu niña terca te volviste a abrir el corte en el costado- Me acaricio suavemente pero respingue de dolor.
Mire y en efecto la bata estaba manchada. Suspire, con la amargura ni siquiera note que me dolía tanto.
De nuevo me pincharon con calmantes después de curar mis heridas, otra vez caí noqueada. Al despertar fue la propia Akemi quien me vigilaba, y me mantuvo al tanto de Asura. Supe que mi padre había sido sepultado el día después tras la autopsia a cofre cerrado, nadie asistió y fue lo único que agradecí de haber dormido dos días, porque en el fondo sentí tanto pesar por él, aun con todo era mi padre y su maldad lo condeno, no deseaba llorar por él pero el nudo estaba ahí.
Decidí pensar en otras cosas y lo único que prefería pensar era en que me mataban las ganas de ver a mi amada Asura. Espere pacientemente poder verla, cuando así fue entre a su habitación con rosas rojas. Ella dormía pacifica, acomode las flores la mesita cercana, tome una y con ella roce su rostro, Akemi entendió el mensaje y nos dejo a solas. Me posé a su lado, acerque lentamente mi rostro al suyo y roce mis labios con los suyos. Unos instantes después recibí respuesta en un delicado gesto, sus ojos se abrieron para mí, no evite una lágrima nostálgica que ella retiro lenta y cariñosamente.
-No llores mi amor- Me sonrío somnolienta.
-Estuve tan cerca de... perderte- Se rompió mi voz, seguí teniendo un miedo secreto aun con todo lo que me aseguro Akemi que ella estaba bien. Sentí sus dedos en mi cabello acariciándome de forma gentil, respire profundamente y su aroma me devolvió la calma.
-Eso no era probable, porque yo tengo la razón más importante para vivir- La miré con cierta confusión. -Tú... eres esa razón- Me susurró al oído, antes de sentir sus labios sobre los míos, acariciando suave y dulcemente.
*******
Todo lo que pareció ir mejor pronto se torno muy turbulento. No paso demasiado tiempo antes de que nos citaran a todos para testificar en un juicio contra Freiya Tsukawa y yo entendí lo que eso podría significar. Aquella tarde, nos presentamos Giselle Alexei Romanov, Neithan Zyden, Asura Tredyan y yo.
Mi tío estaba en silla de ruedas, porque tuvieron que enyesar su costado, la bala le rompió una costilla quedando atrapada en sus huesos, lo operaron pero tardaría bastante en quedar como nuevo. Lo de Giselle no fue a mayores pero si debieron suturarla aunque ya ha sanado por completo. Asura aunque caminaba debía hacerlo con mesura, la herida le había destrozado el diafragma y casi se desangra, tuvieron que operarla para suturar por dentro, como dicen los doctores se salvo por los pelos y también le quedo una pequeña línea en el brazo izquierdo. Sobre mí, ahora tengo un lindo mechón blanco en la cabeza, la bala de Winston me lastimo el cuero cabelludo de tal forma que perdí en esa parte la capacidad natural del cuerpo para tintar la melena o bueno eso le entendí yo al doctor, me han quedado también varias suturas en el cuerpo donde rozaron las balas al mismo estilo de Giselle y los moretones de la pelea con el tío Neithan apenas han desaparecido hace poco.
Henos aquí ante un juez jurando por todo lo que nos es sagrado decir la verdad, pero seamos sinceros, yo no diré toda la verdad. Pasan los días, al testificar defiendo todo lo que puedo a la acusada, se bien que a Asura le dolerá que su amiga pague prisión y aun con todo he aprendido que odiarla significa darle demasiada importancia. Aunque todavía me hierve la sangre al recordar todo. Varios de los invitados relatan los hechos desde su perspectiva, pero el cómo se resolvió, fue cosa mía, yo llame a la policía, yo fui a por todos, yo mate a varios de ellos.
Sin embargo no pudimos ayudar en nada cuando el video salió a la luz, curiosamente el sonido estaba destrozado y no fue gravada la parte en que estuve por segunda vez en el despacho de Zeth.
-Porque interrumpió y arruino el video señorita Tsukawa... intentaba ocultarnos algo sobre los implicados... pues en lo visible esto no lo hizo usted sola- Insinúo el Fiscal.
-Como la cabeza de la operación debía tomar todas las precauciones- Mencionó ella sin más.
-Entiende usted que eso es encubrimiento del delito y que solo agravaba su situación, si revela algunos nombres le iría mejor- Intentó ser persuasivo el fiscal.
-Estoy consciente de eso señor fiscal, pero por lo que he sabido todos los que participaron fueron asesinados en el ataque o fueron masacrados por la fuerza pública en cuanto intentaron escapar, que otros nombres podría darles que no sepan si ahora todos son difuntos- Arguyó Freiya con astucia, así que no planea delatar a Asura... creo que eso nos da una luz de esperanza.
-Revisamos su apartamento, allí guardo los móviles de cada uno de los participantes y la mayoría tenían motivaciones para el ataque... André Balbieri quien fue asesinado por su arma era un antiguo guardaespaldas de Zeth Deityan, según su puño y letra en el informe... su esposa fue ultrajada por Zeth frente a sus ojos como prueba de su lealtad, este intento oponerse y salió abaleado... si era su cómplice ¿Porqué lo asesino?-
-Porque él estaba a punto de violar a la esposa de Zeth, Asura Tredyan y eso no hacia parte del plan, tampoco permitiría tal ultraje- Solo entonces vi enojo en el rostro hasta ahora impávido de Freiya, en ese punto ganó algunos puntos de carisma conmigo, sin embargo yo tampoco dejaría que él abusara de mi Asura.
-O si... teniendo en cuenta que ella es su amiga desde la infancia y que acorde a algunas cartas usted le profeso amor a la señora Tredyan, ¿este fue su móvil? Para el crimen... ¿va a decirme que fue un crimen pasional como argumenta su abogada? No cree que planeo demasiado bien y por largo tiempo aquello para que creamos que se trató de algo así- Maldije la perspicacia del abogado, de seguir así pronto encajaran las piezas, sin embargo Asura a mi lado en la sala presiono gentilmente mi mano. -Confía en ella Aleth-
-Claro Asura... como si esa psicópata no hubiera intentado matarme y casi lo logra de no ser por ti- Dije para no mostrar que en el fondo no le deseaba tanto mal como tendría que aparentar. Pero pronto la voz colérica de Freiya atrajo mi atención.
-Y es que usted supone que ver como el amor de mi vida se casaba con un gusano como ese no era suficiente motivación... ¡para mí lo fue!- Freiya golpeo la mesa.
-Y siendo su amiga no se lo dijo, no será que quizás oculta a Asura Tredyan como su cómplice... según los informes, usted movilizo grandes sumas de dinero desde sus cuentas bancarias- Intervino el fiscal con demasiada perspicacia y yo contuve la respiración.
Freiya agacho la cabeza y yo sentí un nudo en la garganta. Entonces comenzó a relatar una historia muy diferente:
“-Usted no entiende... ese hombre destrozo mi vida, yo he amado a Asura desde mucho tiempo atrás, cuando ella comenzó a salir con él, me sentí desdichada y decidí investigarlo para asegurarme de que era un buen hombre para ella, de ser el caso lo dejaría ser. Lo que descubrí me lleno de pavor, intente decirle que él no era un buen hombre, pero ella no quiso creerme porque estaba demasiado enceguecida con él. Eso me enojo, él se hizo parecer un héroe ante ella. Ella venia ilusionada a contarme como lo había pasado con él ya que a pesar de saber mis sentimientos por ella, juramos ser amigas antes que nada. Pero yo no pude guardar esa promesa...
Sobre los movimientos, Asura Tredyan firmo un documento donde me empoderaba a mí de sus cuentas bancarias para mi libre manejo, como causal inscribió en dicho documento que esto sería con el fin de nuestra sociedad y manejo de la academia para señoritas Nadeshiko de la cual ella es directora. Ella... nunca lo sospechó y jamás me pedía cuentas, su garantía era... mi amor por ella. Además de que justifique los movimientos hasta hace poco, donde realmente los gastos comenzaron a ser considerables... por otro lado ella estaba demasiado ocupada con su boda para prestara atención a los movimientos, fue algo que jugo a mi favor.
En principio moví poco para pagar investigadores, muy pronto note que había demasiadas personas interesadas en verlo caer. Incluso su propia hija lo hubiera matado de haber podido hacerlo y ¡lo han visto en el video!
Las historias que descubrí fueron más y más escabrosas, sabía que de revelar tal información hubiera roto el corazón de Asura, él se mostraba magnifico ante sus ojos como con todas, pero yo me llenaba de más odio con cada atrocidad que descubría. Ustedes pueden ver las pruebas adjuntas a cada informe, accidentes muy convenientes, con sus más cercanos fue terrible, a la mujer que dijo amar no la dejo escapar y acabo recluida en estado vegetativo a causa de un disparo proveniente del arma de Zeth. Entendí que aun cuando la alejara de él, Zeth no la dejaría escapar... así que decidí eliminarlo, elegí el día de su boda porque no permitiría que el pusiera un dedo en ella, no otra vez.
Así contacte con todos los interesados, note que varios eran especialistas en arma, antiguos servidores suyos, incluso negociadores defraudados por las artimañas de Zeth, químicos también, algunos especialistas. Así la planeación armamentista corrió dé cuenta de André, yo solo le proporcione los medios robando en las cuentas de Asura-” Ella termino su historia con lagrimas en la cara
-Lo siento... lo siento Asura...- Añadió dramática pero creíblemente.
Todos miramos demasiado impresionados su historia, quizás se sintió demasiado culpable porque encubrió a Asura con todo ello y en efecto ella se aseguro de no dejar ningún rastro que implicara a Asura con excepción de los movimientos bancarios. Pero me involucro en ello, no solo a mí, sino también a mi tío Neithan, con el video.
Así días después cuando el juicio acabo, se procedió a dar sentencia. El juez no solo dio su veredicto sobre Freiya Tsukawa. Para mal nosotros también fuimos mezclados.
En vista de los hechos ocurridos y acorde a las pruebas aportadas en el caso. Procedo a dictar sentencia. Ante el cargo de homicidio agravado contra Zeth Deityan se encuentra a Freiya Tsukawa, culpable, con la salvedad de ser la homicida intelectual y el anexo de crimen pasional.
Ante el cargo de homicidio contra André Balbieri, con la salvedad de que lo hizo en defensa de la integridad de Asura Tredyan, se la encuentra culpable.
Ante el cargo de daños y perjuicios en masa a los participantes de la boda, se la encuentra culpable.
Ante el cargo de intento de asesinato a la hija ilegitima de Zeth Deityan, Krysta Zyden, se la encuentra culpable.
Ante el cargo por intento de homicidio accidental y perjuicios a Asura Tredyan, tanto económicos como personales se la encuentra culpable.
Por esta razón se declaran 35 años de prisión a Freiya Tsukawa, con tentativa de acortar su pena por buen comportamiento y podrá solicitar libertad condicional a partir del 15avo año solo si demuestra los méritos suficientes, esta sentencia se cumplirá en la institución penal de Kioto para mujeres.
Sentí pena por ella y lamente que las circunstancias fueran de este modo, pero le estaré eternamente agradecida por no revelar la verdad sobre Asura. Asura por otro lado lloraba por ella y se abrazaba a mi hombro, entendí entonces que la culpa por todo jamás la abandonaría.
Adicional a esto, por la reincidencia en actividades violentas y la violación a su libertad bajo palabra Neithan Zyden será recluido nuevamente por lapso de dos años, sin derecho a libertad condicional y posteriormente tendrá que pagar 1 año de casa por cárcel hasta que purgue su pena. Esta sentencia será aplicada en cuanto restablezca su salud completamente.
Mire a mi tío y él estaba demasiado tranquilo, sospeche que se da por bien servido a pesar de lo que pasó. Pero pronto las palabras del juez sobre mí llamaron mi atención.
En resolución a los temas expuestos, Krysta Zyden deberá presentarse ante un juzgado de menores a causa de su incursión violenta en los hechos ocurridos y ante su presunta participación en las estafas realizadas por su padre Zeth Zyden con colaboración suya. Su custodia estará a cargo de las autoridades hasta que el juicio se lleve a cabo y se dicten los correctivos pertinentes.
Me levante de la silla sin poder creerlo, mire al suelo, que ahora comenzaba a humedecerse con mis propias lágrimas. La mano de Asura presiono sobre la mía. -No entiendo que quieren... mi vida ha sido terrible y ahora que parecía tener paz... ¿Resulta que van a juzgarme a mi también?-
-Tranquila... me asegurare de conseguir el mejor abogado...- Dijo mi Asura en cuanto me separaron de ella. Fui llevada a un orfanato temporalmente. Allí me encerré en el cuarto y pase largas horas contemplando el ventanal.
La Teta Feliz Historias y Relatos ® Cristasilf - Derechos Reservados
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Que capitulo tan infartante, a ratos me quede sin respirar, espero con muchas ansias y desesperacion el siguiente capituo. Atte. Maria- mex
ResponderEliminarque triste...casi muero del dolo :'(
ResponderEliminarpero lo bueno que asura i krysta siguen vivas,fiuf! se agradece por el capítulo linda i a la espera del siguiente.
Rogelia B
Amo esta historia.. ME ENCANTA !!! ... Katherine
ResponderEliminarEs tan perfecta la historia :') No descansare hasta leer el final... Continua pronto
ResponderEliminarVale (Colombia)
Me encanto, me encanto, por un momento pensé que había muerto, y lloré (soy muy chillona) please, suban el nuevo capítulo <3
ResponderEliminarDonde esta el cap 18 ? La historia no estaba completa? No quiero pensar q es asi, me tarde mucho en leerla porque dude que la bajaran completa y mira... :s
ResponderEliminarQue capitulo mas emosionante, me encanta. Te felicito, estoy atrapada completamente. Ale (Colmbia)
ResponderEliminarOmg como siempre. me dejas cada vez. con mas ganas de seguir leyendo.
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