Las campanadas de un reloj suenan nítidamente. Abro los ojos y miro el reloj colgado en la pared frente a la cama. Parece tener más de un siglo. Y esta afinado porque marca la hora exacta que comprobé con el horario de reloj que tengo en la muñeca de mi mano derecha.
Esta casa me da escalofrió, en todos los rincones donde miro hay cosas antigua. Como alguien como Natalia puede tener una casa así, al menos que sea una herencia por eso aun la mantenga, pero podría remodelarlo o al menos sacarle el aspecto terrorífico.
Son las seis de la mañana y no puedo dormir más, además está el hecho de intentar recordar lo que estaba soñando, se que era una fiesta donde había una mujer hermosa pero no puedo recordar más detalles.
Como los anteriores sueños que he tenido estos días, no puedo recordar nada y todo lo que sé es que había una mujer igual que los otros sueños.
Debo tomarme unos días de descanso de la oficina, de esta forma voy a poder relajar mi cabeza y no soñar tantas estupideces.
Voy hacerlo cuando encierre al senador Politari y a los que mando a vigilarme, pero tal como me dijo anoche Natalia, tengo que ser muy cuidadosa con estos tipos.
Me levanto para ejercitarme un poco, aunque es temprano y hoy no voy a los juzgados pero ya que no puedo dormir, voy aprovechar el haber madrugado en algo productivo para mí al menos.
Quién diría que en esta casa se tiene bastante cosas, en una habitación encontré dos maquinas de gimnasio una bicicleta y una cinta. En otra habitación, hay una televisión, un equipo de música, Cd, una play, una computadora, y una repisa con varios libros que marcaron historia de distintas épocas y distintos países ya que están escritos en idiomas que no conozco.
Seguramente ella viene aquí a ejercitarse por eso tiene ese cuerpo formidable.
Mejor dejo de pensar en ella y en su cuerpo y me preparo el desayuno.
La hora paso volando como si fuera un maratonista haciendo su recorrido.
Antes de ir a la oficina paso por los técnicos en informática que trabajan con los policías y algunas veces para mí.
Necesito que revisen la oficina y mi casa para saber si hay micrófonos o cámaras quien sabe.
- Hola muchachos ¿cómo están? necesito hablar con su jefe y en privado.
- Señorita Sarabia que placer tenerla por aquí, espero que no haya venido por asuntos policiacos.
- No Alberto, no estoy aquí por asuntos personales y necesito de tu ayuda.
- ¿Qué puedo hacer por ti?
- Necesito que vayas a mi oficina y a mi casa a buscar micrófonos o cámaras, y que te fijes si los teléfonos están pinchados y también la computadora si hay algún virus o algo, tu eres técnico sabrás que hacer, pero quiero que hagas esto todo disimuladamente.
- ¿Todo eso? ¿estás siendo amenazada? Lo hare como tu pides
- Si todo eso por ahora, no no estoy siendo amenazada todavía, pero me entere que estoy siendo vigilada. Algo más necesito un celular que no pueda ser rastreable.
- El celular lo puedo hacer, te daré uno de lo que tenemos aquí, así no podrán rastrearte. Tardare unos minutos en eso puedes esperar si quieres.
- Está bien espero, mientras te pongo al tanto de cómo iras a mi casa y a la oficina.
Estuve una hora más o menos con Alberto el jefe de los técnicos de informática, nos pusimos de acuerdo de que irá a casa como un pintor o un fumigador, eso para no poner en alerta a mis perseguidores y que piensen que me fui de casa estos días por esta razón.
En la oficina encontró varios micrófonos y un par de cámaras en mi escritorio. El teléfono de la oficina cambiamos de número y la computadora por ahora no tiene nada.
Después de saber que mi computadora no tiene nada, pude seguir haciendo mis papeles tranquila, especialmente el informe sobre la muerte del guardia, ahora que tenia los posibles móviles de su asesinato. En la fábrica no encontramos nada. En estos momentos esas armas pueden estar en otro lugar o ya deben estar en ventana en la calle, lo mismo que la droga.
El resto de la tarde la pase así haciendo informe y pasando todo a un Pen drive para no tener nada en la computadora.
Esta vez ella llego y no canto como me tiene acostumbrada, simplemente golpeo la puerta y espero a que la dejara entrar.
-¿Qué tal jefa?
-Acá terminado unos informes ¿tienes algo nuevo para mí?
-La verdad no mucho, es que me han estado siguiendo y no puedo hacer nada así.
-Si lo sé, pero estoy preparando un plan para encerrarlos a todos sin que se den cuenta y puedan hacer algo.
- Espero que lo que sea que estés tramando salga bien.
-Yo también espero que salga bien.
-Seguro saldrá todo bien.
-Eso espero. Y dime ¿Por qué no has cantado esta noche?
- ¿Quieres que cante?
- Si porque no. Sabes tu voz cuando cantas, me suena familiar como si la hubiera escuchado en algún lado aunque me pregunto de donde será porque nunca en mi vida te he visto o escuchado.
- De otra vida tal vez te suene familiar.
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