Capítulo
Dos.
Alejandra
veía como sus empleados comenzaban a recoger sus pertenencias personales para
retirarse a sus hogares, en cambio ella odiaba la idea de llegar a casa y
encontrar ese enorme lugar vacio; su esposo había tenido un viaje de negocios
de último momento el día anterior y tardaría tal vez dos días en regresar, su
hija había marcado ese mismo día más temprano para pedirle permiso de quedarse
en la casa del tío Jorge (hermano de su esposo).
Alejandra
se encontraba en el punto de su vida donde se había dado cuenta de cuan vacía
se sentía; antes cuando sus dos hijos eran más pequeños ocupaban todo su tiempo,
las obligaciones como esposa hacían que disimularan la soledad que
probablemente le embargaba desde siempre; pero ahora que sus hijos tomaban ya
su camino en la vida, notaba el hueco que existía en ella, no sabía en qué momento
de su vida se había olvidado de que ella también era una mujer no solamente
esposa y madre.
Sus
pensamientos provocaron que cerrara el local y condujera su auto de forma
robótica, hasta que se percato que se encontraba estacionando su vehículo fuera
del bar donde había estado hacia dos semanas atrás, apago el motor del auto
debatiendo con ella misma si era buena idea entrar al lugar o mejor marcharse a
casa con su soledad.
***
Andy
se sentía cansada habían sido las dos últimas semanas muy largas en las que
había dormido muy poco por el trabajo y la escuela, eso sin contar que estaba
presionada con las facturas que debían ser pagadas; el departamento que le
heredo su abuela al morir se encontraba muy bien ubicado en la ciudad, era de
las zonas de mayor plusvalía, pero eso también provocaba que los servicios
básicos fueran algo elevados, se había
estado negando desde siempre a buscar una compañera de piso para compartir
gastos pero ahora estaba en el punto en el que eso ya no era una opción si no
una obligación.
Renegando
de sus pocas opciones levanto la vista como si un imán invisible le llamara
para encontrarse con la agradable presencia de la Sra. Barraza que justo
entraba al bar elegantemente vestida como de costumbre, en esta ocasión traía
un pantalón de vestir caqui con una blusa color hueso con mangas tres cuartos
que destacaban su elegante figura, su cabello negro recogido en la nuca la
hacían verse aun más bella, su discreto maquillaje hacia lucir su hermoso
rostro; la Sra. Barraza parecía nunca ser consciente de la belleza que poseía y
de lo que provocaba al entrar algún lugar, su paso firme pero delicado, sus
movimientos elegantes y con gracia hacían que más de uno volteara el cuello
para seguir a la hermosa mujer. Para tener más de 40 años y haber concebido dos
hijos la mujer se encontraba en una forma física envidiable que muy
probablemente más de una jovencita desearía. Sin siquiera controlarlo Andy se
encontró con la boca entre abierta contemplando a la mujer que dirigía sus
pasos hacia la barra, cuando se dio cuenta que la Sra. Barraza la miraba y que
seguramente se había percatado de su escrutinio descarado bajo la vista avergonzada.
–Buenas tardes– se escucho la dulce voz
saludar cortésmente.
–Buenas
tardes, bienvenida, una muy agradable sorpresa su visita– contesto Andy sin
darse cuenta de la emoción de sus palabras.
Alejandra
tomo lugar en el rincón de siempre en la barra, ese lugar le gustaba mucho
porque justo atrás de ella se encontraba un muro que la protegía de la vista de
las demás personas en el lugar, afortunadamente por ser miércoles y temprano el
sitio aun estaba prácticamente vacío unas cuantas personas se encontraban en el
lugar y eso la hacía sentirse aun más cómoda.
Andy
contemplaba a la mujer frente a ella –Que le puedo ofrecer de beber a mi clienta
preferida–
Alejandra
sonrió a la joven que la observaba del otro lado de la barra –Eso le dices a
todos tus clientes ¿No?–
–No,
a ellos les digo que son los mejores clientes– acercándose más para hablarle en
un susurro a la otra mujer –Pero solo tú eres la preferida– terminando la frase
con un guiño de su ojo derecho
–Entonces
quiero beber lo de siempre, para no perder la costumbre–
–Trabajando
una copa de vino– Andy saco una copa del mueble que se encontraba a su espalda,
abrió una botella de vino italiano que sabía que era del agrado de la mujer que
la observaba detenidamente verter el líquido en la copa –Servida madame–
La
chica se fue al otro lado de la barra para atender a otro cliente y aun
camarero que se acercaba para hacerle un pedido, la joven era muy ágil y rápida
atendiendo las ordenes que le hacían, en menos de un minuto había atendido al
mesero con sus bebidas y serbia un tequila al hombre del otro lado mientras
intercambiaba unas cuantas palabras con él, a la vez que tomaba otro pedido de
un cliente mas que se acercaba,
Alejandra contemplaba a la chica hacer su trabajo mientras bebía de su
copa absorta en los movimientos de la joven.
Después
de atender y maldecir entre dientes por la repentina llegada de trabajo Andy regreso
al lugar donde estaba la bella mujer, tomo la botella de vino para verter más líquido
en la copa vacía sobre la barra –
¿Que pensamientos preocupan a esos lindos ojos verdes, esta tarde?– pregunto
mientras guardaba la botella de vino en su lugar bajo la barra.
–Recordaba
cómo era yo cuando tenía tu edad–
–Cuéntame
¿Cómo eras hace tres años?–
La
pregunta de Andy le provoco reír como hacía mucho tiempo no lo hacía –Ojala
fuese tres años atrás y no los casi 20 que han pasado desde entonces– dijo la
elegante mujer después de que su risa había cesado.
Andy
noto las pequeñas líneas de expresión que se marcaban en el hermoso rostro de
la mujer y el destello que iluminaba sus ojos por la risa –La vida se pasa
rápido ¿No es así?–
–Demasiado
rápido, en ocasiones se siente como si hubiese estado dormida toda mi vida y
apenas estuviera despertando–
Andy
le sonrió –Es mejor despertar tarde, que nunca despertar– dijo esto inclinando
su cuerpo hacia delante apoyando sus codos sobre la barra a la vez que descansaba
su barbilla en las palmas de sus manos dando toda su atención y concentración
hacia la mujer frente a ella con cara de genuina curiosidad.
Alejandra
vio el gesto de la joven e imito su postura quedando a escasos centímetros una
de la otra –En ocasiones estar dormido
puede ser bueno, no sientes lo que pasa alrededor, pero otras veces quisiera
mejor despertar y experimentar algo que me permita saber que sigo viva– su
sonrisa se entristeció y dio un ligero suspiro, las dos mujeres se quedaron en
la misma posición mirándose fijamente a los ojos olvidándose de lo que sucedía
a su alrededor. Alejandra contemplo la profundidad de la mirada que le dedicaba
la joven, abriéndose ante ella como si de un libro abierto se tratase y
reflejara el alma de la muchacha; Andy por su parte sentía la necesidad de
hacer desaparecer el atisbo de dolor que se reflejaban en los ojos verde
esmeralda, temía cambiar de posición por miedo de que si se movía buscaría
envolver a la otra mujer en sus brazos.
Perdidas
una en la otra no notaron cuando uno de los meseros pedía su atención para que
le sirvieran una bebida, el hombre al ver su escaso éxito golpeo la palma de la
mano sobre la madera pulida, el ruido saco de su universo paralelo a las dos
mujeres que se miraban ahora con una sonrisa de vergüenza.
–Huy
estoy trabajando– Dijo Andy mientras se alejaba para dirigirse a donde el
hombre esperaba con su charola. Alejandra llevo la copa de vino a sus labios
para ocultar su sonrojo y vergüenza por la escena.
El
trabajo en la barra comenzó de nuevo a surgir así que solo pudo regresar con su
guapa cliente una vez más a volver a llenar su copa por tercera vez en la noche
mientras trataba de concentrarse en los pedidos de los otros clientes, cuando
el transitar en la barra bajo una vez más regreso a donde unos poderosos ojos
verdes la observaban detenidamente, saco nuevamente la botella de vino cuando
sintió el tacto de una mano suave que detenía el movimiento –No soy buena
bebiendo, tres copas de vino son más que suficientes para mí– Alejandra inclino
su cabeza hacia la joven como si le fuese a decir un secreto –Amenos que tú
quieras embriagarme para obtener de mi los más obscuros secretos que
guardo–
Andy
sintió el aliento de la mujer estrellarse en su mejilla como si fuera fuego que
comenzara a extenderse por el resto de su cuerpo con una velocidad
impresionante, con su mano libre quito la botella de la mano que aun seguía
atrapada por la mujer de cabello obscuro y en un movimiento sutil giro su muñeca
para encontrarse con la mano que la mantenía cautiva y estrechar los delicados
dedos entre sus manos, giro su rostro para de nuevo encontrarse con unos ojos
verdes que estaban un poco más abiertos de lo normal y que le regalaban una
mirada intensa y nerviosa –Contigo nunca usaría el alcohol como arma para
descubrir tus intimidades, me agradaría mas si fueran secretos compartidos por
gusto– termino la frase con una sonrisa nerviosa dejando ir muy a su pesar la
mano de la otra mujer.
Alejandra
sintió una emoción pero también un miedo que comenzaba a invadirle, con muchos
nervios que se reflejaban en un temblor leve de sus manos abrió su cartera y
saco un billete doblado del cual no se fijo la denominación esperando que con
el alcanzara a cubrir lo que había consumido en ese tiempo, entrego el dinero a
la joven que la miraba fijamente, cuando ocurrió el intercambio sus dedos se
rozaron haciendo que un escalofrió recorriera toda su columna –Gracias por tu
compañía, debo regresar ya a casa–
Andy
le sonrió cálidamente –Un honor servirle madame, espero verle pronto por aquí–
dijo tratando de ignorar la sensación de calor que abrazaba su cuerpo; su
sorpresa fue mayúscula cuando la mujer madura se inclino sobre la barra y le
dio un beso en la mejilla como despedida, atónita por el acto Andy se quedo con
una gran sonrisa en el rostro viendo como Alejandra salía rápidamente del
lugar….
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autor.
me gusta la historia la narras muy bien y es fácil involucrarse, me parece interesante esperemos que pasa
ResponderEliminarAna
Mexico
es una historia bastante interesante, pinta para ser una de las mejores saludos desde mexico.
ResponderEliminarbuuhhh y yo q ya me estaba emocionando x la charla q tenian jajaja q apurada soy bueno esperemos el siguiente capi tal va!!! haha como siempre muy buena historia!
ResponderEliminarGia/Ecua
la verdad, me esta enganchando mucho tu historia black!! te agradezco el compartirla con nosotras!! espero el proximo con ansias, Gracias!
ResponderEliminarAna
Cordoba
ME GUSTA MUCHO LA HISTORIA ES MUY ENTRETENIDA ESPEREMOS QUE PASA.
ResponderEliminarLISA
Mmm...Me siento identificada con el personaje de Andy (en lo que respecta a trabajar en un bar y estudiar arquitectura, jaja)
ResponderEliminarLa verdad la historia promete bastante. Esperemos que cumpla las expectativas (?
Un Saludo.
Sam.
parece ser una gran historia.
ResponderEliminarLuna
es un placer volverte a leer Black Moon...tus historias siempre son geniales...está parece no ser la excepción
ResponderEliminarDanii de Costa Rica
"#$#"%#$%$tq!!
ResponderEliminarGaaaaaaaa... si yo fuera la pobre Andy, después de eso hubiera sufrido muerte cerebral.