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Travesuras de Cupido - Chris - 34

“Capítulo 34”
Valeria: por fin te encuentro
Arianna: --sonríe-- solo quería tomar un poco de aire, el ambiente se puso un poco tenso, lo siento
Valeria: tranquila, imagino que Lis y tu tienen asuntos por resolver, solo ten un poco de paciencia

Nunca Digas Adiós - Cristalsif - 24

Capítulo 24

La verdad de Kiyohime II

Muy a mi pesar llegada la madrugada, debí abandonar a mi amor en aquel lecho que fuera testigo de nuestra entrega sincera, porque fui suya y ella mía. Sonreí... eso nadie podría arrebatármelo. Dejé una pequeña nota en el buró junto a las copas que no bebimos, cubrí su cuerpo con las sabanas, tomé mis ropas, deposité un beso en su frente y me marché como una sombra en la noche. Tenía que volver antes de que notasen la ausencia de mi caballo y de mi persona, ingresé en mi cuarto y antes de que la servidumbre llamara a mi puerta, me aseé para no dejar huellas tangibles de mi encuentro amoroso.

Danza entre Lobos - Cristalsif - 24

Capítulo 24

Ecos

Cuando subió de nuevo a su cuarto, no encontró a Shizuru por ninguna parte, no estaba en la cama recientemente cambiada y perfectamente tendida, ni en la tina que se delataba haber sido usada, pero estaba impecable. Natsuki se apresuró a vestir sus ropas, no sin antes vendar de rauda forma los cortes cerrados para no manchar de nuevo la tela su camisa. No le importaron las medias que no se veían, ni las botas con el apuro -¿A dónde pudo haber ido?- Pretendió salir del cuarto a buscarla, pero volvió sus pasos atrás, habiendo olvidado algo importante… ello le llevó a apreciar otro detalle, algo que no había pensado. –Un jarrón... que significa tanto para ser roto por su mano- Deslizó los dedos sobre la madera caoba, aun con las manos vendadas. –Otra vez... ¡Otra vez ese maldito olor!- Golpeó sin piedad de sí misma hasta tarjar la madera, rompiendo accidentalmente algunos de los frascos y perfumes que Shizuru tenía dispuestos sobre la mesa de ajuar. Natsuki sintió alivio al notar que la desagradable esencia de la servil se evaporaba del ambiente, observó con una sonrisa los otros frascos...

Qué estoy sintiendo? - M.G.M - 6

6
Sus labios se deslizaban lentos y suaves sobre los míos, sus manos se alojaron con delicadeza en mi cintura.
Me quede quieta, congelada, mientras mis labios se movían en automático, ni siquiera la conozco bien, no sé nada de ella, y sin embargo aún no la he apartado, al contrario lo estoy disfrutando de cierta forma.
-Espera- dije apartándome de ella- nos podrían ver y no es lindo, el exhibicionismo no es lo mío.

La cazadora - Zukkik-Jess - 7

CAPITULO 7
  
-         Príncipe, ya estamos a solo un kilometro de distancia de llegar al castillo Rosenborg – dijo el conductor  mientras los caballos tiraban del carruaje a una velocidad moderada por las rusticas vías de piedra de esa localidad en Copenhague.
Recordaba vagamente como después de partir se desato una fuerte tormenta que lo obligo a él y a su sequito de escoltas a permanecer refugiados en la casa de unos campesinos que fueron bien recompensados después de haberlos mantenido protegidos del frio y calientes dentro de su hogar.

Me quede sin nada - Luisa

“Me quedé sin nada, Me quedé sin ti”.

            Así como la crónica de una muerte anunciada, así terminó lo nuestro. Ahora considero Abril como el mes más terrible y doloroso de mi vida, envidio al ave fénix que puede resurgir de sus cenizas. 

Tiempo de confesiones - Angelove

Hay algunos que descuidan la familia. Otros simplemente la ignoran. Otros la malinterpretan. Los más, la soportan. Claudia estaba en este último grupo. Como cada verano tocaba celebrar el cumpleaños de su madre, se reunirían todos, la matriarca soplaría las velas y ahí terminaría la celebración, después desaparecerían. Ella, sin embargo, se quedaría allí parte la época estival. Un par de playas y una obra inacabada eran su excusa. Cuando todos se hubieran marchado podría disfrutar de la casa, las playas y la soledad a sus anchas. De momento se conformaba con poder refugiarse en su habitación. Así que no se percató de quien había llegado, mucho menos de quien lo había hecho en primer lugar.

Nunca Digas Adiós - Cristalsif - 23

Capítulo 23

La verdad de Kiyohime

Los versos de tus labios fueron como besos
Besos secretos que acariciaron al alma mía,
Fueron suspirados tus cándidos sonrojos
Sonrojos que arderían en mi lúcida fantasía

Danza entre Lobos - Cristalsif - 23

Capítulo 23

Silencio IV

Sintió detenerse los latidos en su pecho, la brillante sonrisa en sus labios secos se apagó tan rápido como pudo verlo con sus orbes esmeralda, así cada recuerdo rompiéndose en mil pedazos, deslizándose entre sus dedos la rosa roja hasta yacer inerte sobre el suelo, flaqueando la fuerza que le abandonaba con un mustio respiro y una silenciosa lágrima cayendo por su barbilla, como si lavara la suciedad de polvo y moho sobre su mejilla. Las heridas se hicieron nada en comparación con la cruel espina que se clavó en su corazón, una densa capa de hielo recubrió nuevamente el frágil sentimiento que se aferraba con las uñas a los momentos, insuficiente resultaba cualquier argumento, así... solo así, el inconmensurable dolor se convirtió en decepción y tristeza. Estaba tal vez fuera de ese mundo, quizás siempre estuvo fuera de su mundo, un lugar donde la hermosa castaña de Tsu, yacía atrapada entre los brazos de otra igualmente bella mujer y ahora sus labios yacían junto a los suyos, era de alguien más la caricia que ella añoraba en las noches de su largo éxodo por el bosque de Fukka. –Shizuru...- Su voz rota hizo un eco en el silencio un momento antes de que la puerta se hubiese cerrado.

Qué estoy sintiendo? - M.G.M - 5

5
La carretera hacia el rancho de mi tía  era muy pacifica, los autos eran escasos, se podía ver un cielo claro, limpio, sin contaminación, los campos de sembradío adornaban el paisaje, pequeñas comunidades a los lados de la carretera, animales de granja, era muy diferente a lo que estaba acostumbrada a ver en la ciudad.
Salimos de casa a las seis de la mañana, y llegamos al rancho a las nueve de la mañana.

La cazadora - Zukkik-Jess - 6

CAPITULO 6
Liv permaneció inmóvil admirando el rostro de Alison, cuando la tormenta de la noche dio paso a la más gloriosa mañana. Después de la primera vez que hicieron el amor Liv tomó las mantas que tenía en su bolso y se acurrucaron bajo ellas a unos pasos de la chimenea y volvieron a hacer el amor, más lento, aumentando sus sentidos y la pasión se apodero de ellas hasta casi el amanecer.

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