Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ

Negación - Vall Lynch - 14

14.

Se suponía que todo estaba bien, estaba dando lo mejor de mí.No me di cuenta cuando las cosas se me empezaron a desmoronar pero las palabras de mi madre serían solo el inicio.

Mi novia de vez en cuando iba a buscarme al trabajo y salíamos o íbamos a dormir a su casa ya que en la mía no podíamos darnos ese lujo, pensaba que así no tendría que lidiar con mi madre y sus reclamos pero me equivoqué sobre manera. Una noche llegué del trabajo y me sentó en la cocina, mala señal, siempre tomaba ese lugar para regaños y recriminar algo, me preguntó dónde había estado en los últimos días, procedió con el sermón de que ya que trabajaba debía ser más responsable y dormir mejor, organizarme bien, que tenía ojeras, las cuales yo no había notadopero después de todo lo que había pasado aprendí a mantener la boca cerrada y no contestar. Continúo diciéndome que llevaba un desorden con mis dormidas fuera de casa, que no debía actuar así como si fuera una sin hogar. Que estaba mal el dormir en casa de ajena tan seguido. Todo para no decir con palabras claras que no aprobaba que durmiera en casa de mi novia. En ese momento decidí que aunque no debía contestar sí podía intentar dialogar.
-Mamá… No sé qué es lo que quieres que haga, estoy tratando de hacer las cosas bien, no te obligo a que seas partícipe de mis decisiones- le dije en el mejor tono posible.
-No estás entendiendo, hija, en todo este tiempo sigues pensando que reprocho tu decisión de estar con ella…- en este momento estábamos sentadas una frente a la otra y tomó mis manos suspirando- Lo que yo no logro aceptar es que quieras hacer lo que te plazca sin mirar las consecuencias. ¿Está mal de mi parte prohibirles que duerman juntas bajo mi techo? ¿Me has preguntado cómo me siento al saber que te vas a su casa a hacer lo que yo te prohíbo aquí? Actúas como si todas mis quejas fueran porque ella es una mujer y tú también…- bajó la mirada, sabía que eso le afectaba en muchas formas aunque no quisiera admitírmelo–Sin embargo, sin darte cuenta tomas eso como excusa para justificar el irte a pasar la noche en su casa, te agarras de algo sin base ni fundamento porque si fuera ese mi problema entonces… ¿Me estás diciendo que estaría bien si fuera con él? ¿Te permití alguna vez dormir en la misma cama con él?
-No- algo tenía que contestarle.
-Pretendes que te celebre todo lo que haces, que te conseguiste un empleo no te hace madura, no te hace tan diferente si sigues con los mismos pensamientos y con la misma actitud rebelde.
-Mamá…
-Mientras vivas bajo mi techo no te permitiré ningún tipo de falta de respeto ni a mí persona, ni a esta familia, ni a esta casa. ¿Quieres que ella vuelva acá de visita? Puede hacerlo pero bajo mis reglas. ¿Quieres tener algo con ella? Háblalo conmigo y con tu padre.
-¿Estás hablando en serio?- pregunté pensando que era un sueño.
-Claro que sí. Ustedes dieron por sentado que las habíamos exiliado o algo así, sin embargo, es que no nos han dado ni el tiempo ni la oportunidad para asimilar todo esto…- apretó mis manos –Eres mi hija, que seas feliz es lo único que me da paz. Y ella… Hace mucho tiempo que ya forma parte de la familia. Pero…- dijo provocando que mi sonrisa se disipara levemente –Tienes que hacerte cargo de tus decisiones, necesito que me demuestres que estás segura de lo que haces, de que es lo que en verdad quieres porque actúas como si no supieras las consecuencias que conlleva lo que empezaste. Fuera de esta casa hay un mundo, hay personas que no son tu familia y no se tomaran el tiempo de entender. Desde que terminaste con él, su madre no me dirige la palabra… Era natural que por lo menos a ella él le hubiera dicho la verdad de su ruptura- me dolió mucho lo que dijo porque sabía la bonita amistad que habían forjado nuestras familias.
Había estado tan concentrada en todo lo mío, de acá para allá, con mil cosas por hacer y solo pensando en pasar tiempo con ella, me había olvidado de los posibles daños colaterales que había provocado, en lo único que pensaba era en conservar mi trabajo y no descuidar mis estudios ya que el trabajo no era solo para obtener una especie de libertad sino también lograr esa independencia que tanto anhelaba pero mi madre tenía razón en todo, como siempre, la independencia me la ganaría al madurar y pensar como adulta de una buena vez por todas.
Admitía que me ponía feliz el haber hablado con mi madre. Después de todas las cosas que habían pasado nuestra relación había decaído bastante, apenas nos veíamos los fines de semana como mucho, en los cuales yo hacía ciertos oficios y me encerraba en mi habitación a estudiar y descansar. Mi hermana menor ya había comenzado a sospechar lo mío pero no parecía molestarle, era muy joven aún, sólo sabía preguntarme por mi novia como cuando era solo mi amiga, en parte eso me daba cierto alivio, saber que su cariño no había cambiado. Por otro lado mi padre, me había dado más apoyo que nunca, lo amaba tanto, ya le había pagado lo que me prestó para el primer mes, de ahí procedí a calcular muy bien mis gastos, así ya no tuve que pedirle más pero aún me ayudaba conalgunos gastos de la universidad ya que tampoco era como si yo tuviera un sueldo de lujo. En verdad sin él no sé qué hubiera sido de mí. Me decía todos los días lo orgulloso que estaba, de que aun trabajando continuara mis estudios, que nunca dejara que ninguna cifra monetaria me llenara los ojos. No podía quejarme de mis padres, me habían dado tanto y aún seguían haciéndolo.
Al día siguiente de la conversación con mi madre estaba en el trabajo un poco agobiada, mi jefe y los demás estaban muy inquietos, no paraban de pedirme llamadas, haz esto y aquello, ve allí y allá… A veces sentía que no daba para el trabajo, mi jefe en especial tenía un carácter un poco agrio y soltaba ciertos… Boches… Como dicen en mi país. Y era uno de esos días, en los que nadie quería entrar a su oficina y pretendían que yo hiciera uso de mi hechicería para convencerlo de cosas que nada tenían que ver con mis intereses. Me lo había ganado por andar haciendo favores, solo trataba de hacer mi trabajo lo mejor posible pero las personas cuando les damos un dedo se cogen el brazo completo. Soporté el día lo mejor que pude y respiré profundo cuando ella apareció, estaba tan hermosa como siempre, su cabello estaba de salón y su vestuario era bastante formal,al parecer tuvo alguna actividad en el trabajo, cada vez que la veía todo mi pesar se esfumaba, hasta que noté que uno de mis compañeros de trabajo estaba hablando con ella y me señalaban, ella me miró como siempre lo hacía, con ese brillo en sus ojos y su sonrisa que bajaba todas mis defensas, un sobresalto me invadió, tal vez ella le había dicho que éramos pareja… No, ella no podía hacer algo así. No sabíamos qué podría provocar eso en mi ambiente laboral. De pronto me encontré muy preocupada y asustada mientras la veía caminar hasta mí con mi compañero a su lado.
-¡Hola, quise darte una sorpresa!- me dijo muy emocionada.
-Oye, que mala compañera eres- dijo él mirando a mi novia de la cabeza a los pies- No me presentaste a tu amiga- volvió a mirarme con una sonrisa maliciosa.
-Bueno, pues ya la conoces- me limité a decir y sonreír educadamente rogando que no se me notara tanto la hipocresía.
Todo surgió de manera natural y sin complicaciones, una conversación cotidiana sin nada sobresaliente, cuando mi compañero decidió por fin soltarnos procedí a recoger mis cosas.
-¿Me puedes explicar qué fue todo eso?- era ella que estaba detrás de mí. No me di cuenta cuando rodeó el escritorio. Sentía su mano sobre mi hombro. Me di la vuelta para mirarla.
-No pasa nada ¿Podemos irnos ya?- dije esto dejando de mirarla para prestar mi atención de que no se me olvidaba nada.
Ella no dijo nada, solo comenzamos a caminar hacia la salida, sentí cómo el aire regresaba a mis pulmones cuando cruzamos la puerta y estuvimos fuera. Estábamos a punto de cruzar la calle cuando ella sujetó mi brazo y me hiso girarme.
-¿Te pasa algo?- tenia cara de preocupación.
-No. Claro que no- le aseguré.
-Pues no lo parece.
-Estás alucinando- le dije sonriente- vamos que tengo algo que contarte que nos favorece a ambas.
Estaba muy entusiasmada por contarle sobre la conversación que había tenido con mi madre. Pero ella seguía seria.
-Discúlpame si soy insistente pero hace un momento no parecías tan alegre y ahora… Salimos y de pronto te volvió el color al rostro.
-Está bien- le dije con suspiro cansino.
-Cuéntame lo que te pasa- dijo tomando mi mano libre y apretándola suavemente. Instintivamente miré de un lado para otro como si buscara una cámara escondida o algo así.
-¿De qué hablabas con mi compañero de trabajo?- solté como si fuera una acusación.
-¿Estás celosa o algo?- dijo sonriendo.
-No es eso- se borró su sonrisa al instante por mi tono y expresión tan serios.
-¿Y qué es entonces?- me preguntó con el ceño un poco fruncido en señal de confusión total.
-Nada…- dije retractándome de haber actuado como tonta pero ella continuó con esa mirada inquisidora como diciéndome que sabía que no estaba siéndole honesta además continuaba sin soltar mi mano y por alguna razón ya me estaba incomodando.
-Creo que ya es hora de que hablemos- me dijo en tono serio, ese que tanto odiaba y que sin piedad me agobiaba como nada en este mundo.
-¿A qué te refieres?- le pregunté con un nudo en la garganta.
-Dime una cosa… Por curiosidad ¿Qué pensaste que hablé con ese hombre?- su cara estaba tan seria que me rompía.
-Yo…
-Por favor- dijo acercándose provocando que yo diera un paso atrás involuntariamente.
Me miró con cara de sorpresa pasando a enfado.
-Ah, disculpa… Yo solo…
Mi balbuceo no ayudo mucho que digamos. Volví a mirar para todos lados. Luego volví mi mirada hasta ella que seguía atenta a mis acciones, bajé la vista como por vergüenza mientras me recogía el pelo tras una oreja.
-Por lo menos podrías tener el valor de decirlo con palabras- su voz me hizo alzar la vista.
-Perdóname, no sé qué me pasó- le aseguré.
-Querrás decir lo que te viene pasando hace días- objetó.
-¿Cómo?
-Escucha, no sé qué crees que haces pero yo sí lo sé, te noto incómoda… ¿Es porque estamos frente a tu trabajo o simplemente porque estamos en público?
-No lo sé, yo solo…- las palabras me habían abandonado. Me sentía como una niña de cuatro años que no tenía idea de cómo explicar que había roto el carísimo jarrón que estaba en la sala.
-Bien, ya que no quieres hablar lo haré yo- anunció captando toda mi atención al soltar mi mano- No te he presionado de ninguna forma para que me demuestres nada, de si me quieres o no porque sé que me quieres pero estás actuando muy raro últimamente y me estoy preocupando, cada vez que estamos en público te comportas justo como ahora, no me dejas acercarme a ti, como si yo tuviera algo malo encima, vas a mi casa de vez en cuando, pasas la noche conmigo… Varias veces ya… Y mis padres aún creen que seguimos siendo solo amigas. Mis padres saben que me gustan las mujeres- me sobresalté un poco cuando lo dijo así tan naturalmente y eso la enfadó más- ¿Ves? Mírate. Mis padres te adoran, ellos no te trataran mal o te echaran de la casa y tú ni siquiera puedes hablar del tema.
-Estamos en frente de mi trabajo- le dije en tono suave.
-Solo te estoy expresando lo que pienso, ni siquiera he alzado la voz- me dijo mucho más seria de lo que ya estaba.
-Pero es lo único que te falta- dije alzando yo la mía- Estás reprochándome mientras me dices que quieres que hable, pues hablaré- anuncié colocándome una mano en el pecho- Yo he renunciado a todo por ti, ¿No sabes o no te acuerdas de todo lo que he tenido que pasar? No sabes los problemas que le he causado a mi familia, mi madre se pasó semanas sin hablarme, mi hermana me miraba como si me tuviera lástima… He tenido que hacerme cargo de mis decisiones, he buscado este trabajo- dije señalando inconscientemente hacia el edificio.
-¿Crees que no lo sé? Yo he estado ahí ¿Cómo crees que me he sentido al no poder dirigirle la palabra a tus padres? Al no poder poner un pie en tu casa, deben pensar que soy lo peor que te pudo pasar pero peor me siento cuando salimos y quieres ir al cine porque sabes que ahí nadie está mirando a nadie. Y el idiota de tu ex no me ha dado una golpiza porque no quiere caer preso pero ganas no le faltan, ¡Si vieras cómo me mira cuando nos cruzamos en la universidad o en el barrio!
-¡Deja de decir esas cosas! Yo quería decirte que hablé con mi madre y que puedes ir a la casa, que hablaremos para que acepten…
-¿Qué importa que lo acepten si tú misma no lo puedes ni decir? No seremos la familia feliz otra vez por si eso es lo que piensas que pasará.
-Dijiste que no me estabas presionando pero lo haces justo ahora.
-No. solo te estoy abriendo los ojos. Todo eso del trabajo y hacerte cargo de tus cosas son solo para ti, mira cómo te pusiste cuando me viste hablar con ese hombre, ¿Crees que le dije que somos pareja?Yo nunca haría algo así sin tu consentimiento, te he dicho todo esto para que arreglemos las cosas porque yo no estaré contigo de esta manera- ambas nos quedamos mudas unos segundos, no tenía idea de cuánto podía dolerme escucharla decir algo así. Ella continuó pero más calmada- Yo no quiero que te sientas cómoda conmigo sólo cuando estemos entre cuatro paredes… Ni me dijiste si les diremos a mis padres y aun así… ¿Qué será de nosotros en la vida fuera de nuestras familias? Si no te lo decía ahora esto seguiría lastimándome.
-Tú también me lastimas por si no lo sabías- le dije mirándola con dolor.
Hice un recuento mental sobre los últimos dos meses y sí, había hecho todo lo que ella me reclamaba, solo que en estos últimos días me había preocupado más de lo normal el tema, especialmente en mi trabajo. En ese momento me di cuenta de que todo el que pasaba cerca de nosotros nos miraba, por suerte nadie de mi trabajo había salido, supongo que nuestras voces no traspasaban las puertas de cristal. Y al parecer no había nadie en recepción ya que yo había terminado. Volví mi atención a ella, no me estaba mirando. Le mantuve mi mirada fija hasta que por fin me miró.
-No quería que diéramos un espectáculo en plena acera… Sólo necesito dejar de sentir que de alguna manera estás arrepentida de…
-No lo estoy- le aseguré sin dejarla terminar- Pero por lo menos en mi trabajo no puedo sentirme cómoda.
-Yo respeto tu trabajo, estoy hablando de la forma en que me tratas en público. Sé que no es fácil para ti, que has renunciado a mucho pero yo también estoy renunciando a mucho por ti, no es nada fácil para mí, tú y yo éramos solo amigas y de pronto nos pasa esto, se suponía que a ti te gustaban los hombres, nunca habías estado con una mujer… Todos los días me pregunto si llegará un momento en el que me dirás que te arrepientes de todo.
-No estoy arrepentida de nada, te lo juro- dije acercándome a ella, ya nos estábamos lastimando demasiado.
-¿Estás segura? Porque con las cosas que haces demuestras lo contrario. Si mis dudas son acertadas yo seré la única que lo pierda todo porque yo sí estoy segura de lo que siento por ti.

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La Teta Feliz Historias y Relatos ® Vall Lynch - Derechos Reservados
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2 comentarios:

  1. Muy intenso el capitulo, me da gusto que sigas con la historia

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  2. Hola.. se suponia q todo iba bien y continuarias con la historia. Por fa mas capitulos. Saludos

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