Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ

Pase lo que pase - Despistada - 11

Capítulo 11

      Sylvie seguía sin contestar a mis llamadas y decidí que no volvería a telefonearla. Cuando ella se encontrara bien, cuando tuviera las cosas claras, me buscaría, para bien o para mal. Supe por mi prima Kaitlyn que había vuelto a Quebec con su familia y que había comenzado a acudir a un psicólogo.

      Mientras, Niara llenaba mi vida. Me encantaba cuando saltaba a mis brazos cada vez que entraba en la habitación de su mamá a visitarla, me encantaba  sentir su mano agarrada a la mía mientras dormíamos, me encantaba escuchar su vocecita mientras desayunábamos. Las paredes de mi habitación estaban llenas de sus dibujos. Cuando tenía algo de tiempo libre (que era pocas veces, ya que tenía que trabajar muchísimas horas en el hospital) salíamos a dar un paseo en barco, a tomar helado o a montar en un tiovivo y su cara reflejaba una sonrisa que iluminaba el mundo. Se había convertido en el motivo principal de mi alegría y de mi felicidad en ese país tan alejado de la gente que me quería.


      Liya estaba evolucionando lenta, muy lentamente. Yo estaba francamente preocupada por su salud, pero ella parecía siempre serena y resignada. Miraba con ternura a su hija y a mí con infinito agradecimiento.  Aquella tarde, estaba terminando mi última ronda y solo pensaba en ir a recoger a Niara para darnos un paseo y jugar un rato en los columpios con ella antes de volver al barracón, cuando llegó el coordinador de la ONG.

Coordinador: Amaia, te necesito
Yo: ¿Qué pasa?
Coordinador: Hay un niño, un recién nacido, que necesita tu ayuda. Ha venido al mundo con una malformación grave en el corazón y necesita una intervención urgente
Yo: ¿Ahora? ¿Te encargas tú de recoger a Niara y llevarla a la casa?
Coordinador: Claro
Yo:¿Dónde está el paciente?
Coordinador: Está en una clínica privada no lejos de aquí. Te llevarán.
Yo: Vale, vamos

      Mi sorpresa fue mayúscula, cuando al salir del despacho me encontré a dos señores vestidos con uniforme que me acompañaron a un coche con escudos oficiales y me llevaron rodeada de una escolta policial, hasta la clínica donde debía operar. El niño estaba cianótico y no hubo tiempo para casi nada. En cuanto vi sus pruebas ordené que prepararan rápidamente el quirófano y comencé la operación rodeada de un gran grupo de doctores que seguían con gran disciplina mis órdenes. Cinco horas de quirófano sin descanso y dos paradas cardiorespiratorias después, conseguimos cerrar la operación con éxito.  Al salir del quirófano me dirigí a la habitación donde se encontraba la madre (hospitalizada también tras haberle practicado una cesarea). Era una mujer que rondaría la cuarentena, de porte distinguido. La acompañaba su marido, un hombre mayor, elegante.

Yo: Buenos días. Su hijo acaba de salir del quirófano. Ha sido una operación tremendamente complicada y las próximas horas serán determinantes.
Madre: ¿Pero está bien?
Yo: Hemos hecho todo lo que hemos podido. Pero soy moderadamente optimista
Padre: Nos dijeron que no sobreviviría, que era cuestión de horas que falleciera. No teníamos ningún médico cerca que tuviera la formación para intentar esa operación con mínimas garantías de éxito. Me hablaron de la presencia de médicos canadienses en el hospital público. Me dijeron que había una cardióloga buenísima… Gracias, doctora Lekue, muchísimas gracias. Nunca olvidaré lo que usted ha hecho por nosotros y por nuestro hijo. Haré que la acompañen a su casa
Yo: Gracias, pero prefiero quedarme aquí en la sala de reposo. Las próximas horas son críticas y es mejor que vigile de cerca, por si surgiera cualquier complicación
Madre: Gracias, muchas gracias. Es nuestro primer y único hijo. He tenido cuatro abortos anteriores y cuando habíamos perdido toda esperanza me quedé embarazada de nuevo. No quiero perder un hijo más. No puedo perder un hijo más
Yo: Haremos todo lo posible para que eso no pase

      Pasé el resto de la noche medio en vela vigilando al recién nacido, pero parecía que todo evolucionaba dentro de la más estricta normalidad. Este bebé no se moriría. Estaba segura. Así que seis horas después de haber terminado la intervención, di por concluido mi trabajo, me despedí de los padres y volví a mi casa. Bueno, me llevaron de nuevo. Esta vez sin escolta policial, pero de nuevo en un coche oficial. Deduje que él debía tratarse de un político de alto rango.

     Estaba cansadísima. Necesitaba darme una ducha, dormir un par de horas y darle un abrazo a Niara. Su sonrisa era un regalo. Cuando llegué al pabellón me extraño ver a Niara en casa. Nathan, el coordinador, estaba con ella sentado en la mesa de la cocina mientras la peque dibujaba en su libreta. Niara se lanzó hacia mí, me rodeó con sus bracitos y enterró su carita en mi cuello. Nathan se levantó y me miró con gesto grave

Yo: Hola. ¿Qué pasa? ¿Por qué no está Niara en el hospital con Liya como cada día?
Coordinador:  Ayer, dos horas después de que te fueras Liya sufrió un aneurisma en la aorta. Falleció instantáneamente
Yo: ¿Estaba la niña con ella? ¿La vio morir?
Coordinador: Estaba
Yo: Pobrecita mía(La estreché con fuerza y la besé en la frente) ¿Qué ha pasado con Liya?
Coordinador: Está en la morgue esperando a ver qué decides. Sé que la habías cogido mucho cariño
Yo: Claro. Yo me ocupo

      Contraté una compañía de decesos. Tenía claro que Liya tenía que ser enterrada en el cementerio de su aldea, junto a la tumba de Alika. Bajo la promesa de una buena gratificación, ellos se encargaron de todos los trámites, localizaron dónde descansaba Alika y dispusieron un pedazo de tierra a su lado para sepultar allí el cuerpo de Liya. Niara no había dicho una palabra en todo el día.

      Llamé al abogado. Era la tutora legal de Niara. Debía intentar como fuera que la pequeña no acabara en un orfanato. ¿Qué clase de vida le esperaría? No podía permitirlo. Pedí el día libre en el hospital y me reuní con el abogado, quien la única solución posible que veía era que la familia de su madre se hiciera cargo de la niña. Se puso en comunicación con ellos y se negaron a quedarse con  la pequeña (cosa que a mí en el fondo me alegró infinitamente; si habían repudiado a Liya por ser lesbiana, no tenía muy claro que fueran a tratar mejor a su hija).  La única vía que nos quedaba pues,  era que yo intentara adoptar a Niara, opción que  al abogado  le parecía más que improbable que fuera a suceder.  Mi matrimonio con Sylvie no solo no estaba reconocido en Tanzania, sino que era mejor ocultarlo. Así que solo era una mujer extranjera sola  que quería adoptar una niña tanzana. Misión casi imposible.

      Salí del despacho desolada y antes de volver a casa para estar con Niara, me pasé por la clínica a ver qué tal estaba el recién nacido que había operado la víspera. Qué mundo tan paradójico. Mientras la vida de Liya se me había escurrido de entre los dedos, mis manos habían hecho posible que otra vida se aferrara a este mundo. El bebé estaba bien, todo evolucionaba favorablemente. Así pues, me dirigí a casa. Niara no había vuelto a articular palabra desde que su madre falleciera.

      Los siguientes días transcurrieron en relativa calma. Yo seguía con mi trabajo en el hospital al que muchas veces me llevaba a Niara. El recién nacido evolucionaba perfectamente. Cuando estuviera un poco más recuperado de la operación debía practicarle otra, esta  mucho más sencilla, que le permitiera llevar luego una vida perfectamente normal. Habían pasado casi dos meses ya desde mi llegada a Tanzania. En un mes acabaría mi colaboración, pero ¿cómo iba a irme y dejar allí a Niara? 

      Practiqué la segunda operación al bebé y todo salió bien. A los cuatro días ya estaba en los brazos de su madre.  El tercer mes estaba a punto de concluir y yo no podía volverme a Canadá. Los de la ONG me facilitaron continuar mi estancia en el barracón en el que me alojaba, que pronto, con suerte, sería ocupado por otros médicos y hablaron tanto con mi hospital de Toronto como con el de Dar es Salaam en un caso para alargar mi excedencia y en el otro para anunciar la prolongación de mis servicios. Niara estaba mejor. La fortaleza de los niños es increíble. Aunque después de fallecer su madre tardó casi dos semanas en volver a hablar, ahora en ese aspecto estaba ya normal. Me preguntaba mucho por Liya. Yo les había sacado varias fotos con mi móvil mientras ella estaba en el hospital y con todas le hice un pequeño álbum que llevaba siempre con ella y ojeaba a todas horas. Los trámites de adopción no progresaban, pero al menos habíamos conseguido que no apartaran a la pequeña de mi lado. Yo no sabía qué haría sin ella. Me había quedado prendada totalmente de ella, de su sonrisa, de su olor, de su vocecita cantarina y del sonido de su risa.

      Tenía dos días libres y decidí acercarme con Niara a conocer la vecina isla de Zanzibar.  Dejamos nuestras cosas en el hotel donde había reservado y nos fuimos a dar un paseo. Estábamos descansando en una cafetería tomando ambas un batido de chocolate cuando en la misma entró alguien conocido para mí. El bebé que operé de urgencia hacía casi tres meses entraba dormidito en su cochecito,con su madre a la misma cafetería donde yo estaba. Ella enseguida me vio. Se dirigió hacia mí con una amplia sonrisa. Diría que traía escolta, porque un par de tiarrones trajeados y musculados entraron inmediatamente detrás de ella y se sentaron discretamente en una mesa cercana.

Mujer: Hola doctora Lekue
Yo: Hola (Me asomé al cochecito del bebé). Está dormidito. ¿qué tal se encuentra?
Mujer: Estupendamente doctora. Y gracias a usted. No crea que lo olvido
Yo: ¿Quiere sentarse con nosotras?
Mujer: Claro, gracias ¿Quién es esta preciosidad? (dijo dirigiéndose a Niara)

      La verdad es que mientras compartimos tiempo en el hospital cuando  ambas velábamos por su hijo, habíamos entablado una relación cercana, no de amistad exactamente, pero sí muy cordial.  Le conté a grandes rasgos la historia de la pequeña, cómo conocí a su madre, que había fallecido,  que yo  era la tutora legal de la la niña  y que ya no me imaginaba la vida sin Niara conmigo. Le dije que estaba intentando adoptarla y que me estaba dando contra un muro. La justicia tanzana me estaba poniendo muchas trabas y yo no entendía nada. Yo quería a la niña, quería ser su madre, podría darle una vida llena de amor y oportunidades y el país solo le ofrecía un orfanato y probablemente ser desgraciada de por vida. Los familiares de la pequeña habían renunciado a hacerse cargo de ella. No tenía a nadie más que a mí. Y yo deseaba vivamente que ambas permaneciéramos juntas.  La maquinaria judicial estaba pasando incluso por encima del propio bienestar de la niña, o así lo veía al menos yo.  Y no entendía nada.

Me escuchó atentamente y me dijo que hablaría con su marido y que ambos harían todo lo que pudieran y moverían todos los hilos y tocarían todas las puertas que pudieran para ayudarme. Me dijo que ambos se sentían en deuda conmigo y que si yo con mi esfuerzo y dedicación les había permitido tener a su hijo con ellos, harían todo lo posible para que yo también pudiera tener a mi hija conmigo. Le dí las gracias encarecidamente y salí de aquella cafetería con un nuevo rayo de esperanza en mi corazón.


      Lo que llevaba bloqueado y parado unos meses tardó apenas tres semanas en desbloquearse y echar a andar. El abogado me comunicó que sorpresivamente las trabas que existían para que yo pudiera adoptar a Niara estaban desapareciendo y que el proceso no iba solo fluido sino muchísimo más rápido de lo normal. Un mes después ya estaban en mis manos todos los papeles que certificaban que yo era legalmente la madre de Niara. Así que comencé a planificar mi salida de Tanzania. Lo primero sería hablar con mi familia y comunicarles la noticia. No les había hablado siquiera de la posibilidad de adoptar a Niara, porque no quería que vivieran el proceso con preocupación y con angustia. Así que lo primero que hice cuando recibí mis papeles fue ir a un estudio de fotografía, hacerle fotos, escribir cartas  y presentarles a todos los miembros de mi familia y a mis amigos a mi hija Niara. Cómo sonaba. Se me saltaban las lágrimas de alegría solo de pensarlo. Niara ya no solo era afectivamente parte de mi vida, lo era también legalmente. Era mi niña. Era mi hija. Oficialmente ya, Niara Lekue.
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La Teta Feliz Historias y Relatos ® Despistada - Derechos Reservados
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23 comentarios:

  1. Quee emocion ya es su hija oficial niara lekue cada capitulo mas atrapante y muchas gracias Despistada por subir capitulos seguidos un pregunta tengo curiosidad por conocerte de donde eres ??sorry pero no con plan de acoso ni nada gracias muchos besos Bye Rosana de Argentina

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    1. Soy española. Así que un abrazo muy fuerte para ti Rosana, desde este otro lado del océano

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    2. Gracia por responder despistada pero tengo que decirte que me derretis cuando me manda un abrazo fuerte jaja besitos linda byeee Rosana

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  2. Q triste pero al menos no se queda la niña sola
    No se como se lo tomara silvie cuando lo sepa creo q le va a costar aceptarla porque ella querría tener un hij@ y q lo haya adoptado amaia creo q le parecerá como una traición pero espero q no sea asi y q sea el principio de formar una familia

    M.S (galicia)

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    1. He tenido la suerte de viajar varias veces a Africa y lo cierto es que he podido observar que en general viven la muerte con menos fatalismo o menos histrionismo que, por ejemplo, aquí en Europa. Para ellos es una etapa más en el ciclo de la vida. Muchas mujeres asumen que perderán a alguno de los hijos que traigan al mundo. Desde luego no consideran la vida menos valiosa que nosotros, de eso estoy segura, pero en Europa esa naturalidad en la asunción de un hecho tan dramático es inconcebible. En fin, que me enrollo.
      Un abrazo y gracias por comentar.

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    2. La niña y Amaia ya son ahora una familia. Falta saber si la esposa se suma o no.
      Creía que ayer te había contestado también a ti, pero hoy veo que no lo hice. Mis disculpas.
      Un abrazo

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  3. ¡Uyy ! Que triste y a la vez emocionante hasta el alma todo cuesta en esta vida
    pero cuando se logra lo imposible es maravilloso Niara ahora tiene una Mamá
    que el destino le regalo mismo destino que a Amaia le iso el mejor regalo de la vida una hija que llenara parte de su vida
    El destino nos pone en el camino angeles para hacer cambios a nuestras vidas aqui a Amaia le aparecieron dos angelitos Naira y ese bebé que salvo
    Ahora mi Despistada solo falta que nuestra Sylvie ya haya salido de su estado de ánimo de no querer saber nada del mundo y vuelva a pensar en la mujer que se enamoro y que el amor nos pone pruebas y si es lo bastante fuerte y sincero volveremos al camino para volver a comenzar a caminar de la mano de la mujer que amamos
    Y pensar que los hijos no son hijos porque se llevan nueve meses o se paren los hijos son del alma es criarlos cuidarlos darles todo ese amor que como mujeres llevamos dentro seamos madres por la vendita naturaleza opor adopción que es un regalo preciado del corazón o somos mamas sustitutas como yo que tengo a acargo dos sobrinitas Y me dicen Mami
    Un capítulo emocionante Despistada hoy
    Desde aqui un abracito con cariño

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    1. Por desgracia, vemos a mujeres que se quedan embarazadas sin la menor consciencia y que traen hijos al mundo probablemente sin estar preparadas para atenderlos. El hecho físico de quedarse embarazada es sencillo. Sin embardo, toda la gente que conozco que ha adoptado ha tenido que pasar por un auténtico calvario, bueno, no sé si tanto, pero sencillo no ha sido, desde luego. Así que tengo claro que la maternidad, que ser madre de verdad, no reside en el hecho de haber tenido o no un ser humano creciendo en tu interior, si no sobre todo en el hecho de haberlo acompañado y guiado en su aventura en el exterior.
      Un beso, Gladis

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    2. Tiene mucha razón mi Despistada que hay mujeres que traen hijos sin tener la menor capacidad de amarlos cuidarlo y protegerlos habiendo hoy en dia anticonceptivos para evitar un embarazo no deseado
      Caso aparte es cuando es un embarazo por una violación ahí hay que tener un concepto de la vida según nuestra crianza o nuestra conciencia
      Y ahí se leda una opción de darlo en adopción o criarlo ahí también depende mucho de como somos como hemos sido criadas
      Y mi Despistada también tiene mucha razón en que cuesta un mundo adoptar en cualquier país y imagina que les cuesta mucho a una pareja heterosexual mas y imposible a una pareja de mujeres y tanto niño necesitando un hogar y cuidados educación y sobretodo sentirse amado y protegido
      Mi Despistada para mi es un gusto hablar con usted de los temas que usted
      expone en sus historia sus historias tienen eso habren un debate del comportamiento humano
      Un abrazó con cariño desde aqui mi Curicó Chile y un besitooooo

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    3. El gusto siempre es mio

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  4. muy bueno,buenisimo capitulo ,pero por favor dime como Niara es físicamente y esperando que Sylvie reaccione ahora que Amaia tiene una hija y esperando que Sylvie no la rechace por no ser de su vientre.

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    1. Pues Niara es una dulce niña tanzana de cuatro años, menuda y sonriente, que ha tenido la desgracia de perder a la persona que más la quería en el mundo. Afortunadamente, ha evitado un viaje al infierno asida de la mano de Amaia.
      Un abrazo y gracias por comentar

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  5. ...Dice el lenguaje popular que QUERER ES PODER, pues nuestra Dra. lo experimento... en Tanzania no solo encontró oxigeno para la crisis que tenia, si no que además se lleva un gran aliciente para continuar con su vida... ahora veremos que pasa a su regreso y sobre todo el reencuentro con Sylvie.... Despistada, un beso y fraternal abrazo... ah y Q.A.P....Atenea Palas!!!!

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    1. Amaia ha tenido su particular catarsis en Tanzania. A partir de ahora, pase lo que pase, nunca caminará sola. Madre, ha sonado que parece que estoy en Anfield en el campo del Liverpool. Pero a Amaia también le viene de perlas lo que cantan en este himno: " though your dreams be tossed and blown (...) you'll never walk alone". Pase lo que pase con Sylvie
      Un abrazo, Atenea Palas, ciudadana del mundo

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  6. Hola me gusta tu historia despistada.etes exelente escritora ysi bien dices.que supuestamente.no escribes largo bueno lo haces muy bien y bonito te felicito yte dire si .aimaia.se quede no con sylvie.que encuentre otra mujer.porque si uno sufre pero ella debio pensar de su mujer sino la valora.como ella hizo al alejarse no hubiera sufrido yhasta preocupandose.uno aveces es egousta.pero nada.ojala que vuelvan sino dale una mujer que se metesca.la dictora se lo metece.nada un salydo para ti.eres genial escribes con sentimiento eso nose te quite.por locas lectoras sino son romantica bueno muy mal porellas.dioa te bendiga sigue .esctibiendo.cuidate

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    1. Qué recuerdos al leer tu nick. Mi padre llamaba a mi madre "morena", era su código cariñoso. Y muy cierto, ya que mi madre era una morenaza espectacular (qué pena no haber salido a ella).
      Que conste que también me gustan las locas lectoras que no son románticas. Un poco de ácido entre tanto dulce me encanta. Nunca me han dicho nada irrespetuoso, cosa que agradezco enormemente. Pero acepto cualquier opinión, a favor o en contra.
      Si algo queda claro de Amaia en todo el relato es que es una buenísima persona. Desde mi punto de vista, como desde el tuyo, se merece lo mejor (ojalá en la vida real fuera tan obvio)
      Un abrazo y gracias por comentar

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  7. Hola despistada, capitulo muy completo y cerrando otra etapa. El tiempo cura todo y la vuelta de Amaia a su pais sin dudas la va situar en un panorama muy diferente a cuando se fue. El hecho de que Sylvie comenzara a visitar a un psicologo ya da esa pauta. Como bien dices el tema de la depresion es complejo y devastador para todos los que estan involucrados, directa o indirectamente. Es muy dificil estar en cualquiera de los dos lados y te puedo asegurar que cuando se cae en ella se pierden todos los parametros. El crack que se produce fragmenta todo de tal manera que reconstruir todo es un proceso largo y doloroso que pone en jaque todo el mundo de quien lo vive. Saludos y gracias,gracias y gracias por tocar estos temas.

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    1. Con los libros me pasaba como a ti, si me gustaban mucho iba a leer el final y luego el resto, con el tiempo y la edad he moderado esa ansiedad jajaja. En cuanto a Evelyne me sono a que no me las prestas ni un poquito jajaja.saludos

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    2. Qué bien lo has explicado todo, Verónica. No tengo más que añadir (sobre todo porque no se me ocurre nada mejor que decir) ni sobre las chicas ni sobre la enfermedad.
      Un abrazo. Y gracias a ti

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  8. Simplemente t amooooo
    Eres la mejor
    Besos desde venezuela

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    1. Graaaaacias.
      Un fuerte abrazo

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  9. Hola Despistada! Tienes la habilidad de llevarnos de una emocion a otra en un instante.Cuando creemos que lo hemos visto todo sucede algo peor Liya sufre una aneurisma y se va.Luego llega un bebe con una malformacion en el corazon y el teson de Amaia lo salva.Toda accion tiene una reaccion y la generosidad de Amaia rinde sus frutos poniendo a las personas correctas y el resultado es que Niara Lekue es su hija legalmemte.Yo me imagino a Niara de color ebano con la nariz,labios finos y la dentadura color nacar.Despues de estos dos capitulos tan fuertes espero que comienze a salir la luz.Sylvie esta con su familia en Quebec y viendo un sicologo y Amaia llegara con su hija Niara.Espero que Sylvie se encarine con Niara Lekue...

    Un abrazo carinoso

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    1. Es verdad que han sido unos cuantos capítulos bastante densos. Quitando el primer capítulo que también era bastante duro, el resto ha sido un derroche de dulce que habrá necesitado de un buen chute de insulina para no enfermar. Así que, a falta de insulina, la estancia en Tanzania, y las historias vividas no han sido fáciles. Pero Amaia vuelve muy bien acompañada de vuelta a Canadá. No queda mucho para saber cómo reaccionará Sylvie.
      Un abrao y gracias por comentar

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