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El raro diseño de la luna - Laura T.D - 26 - Fin

26

            Los bocetos fueron aceptados sin cambios, pero todavía tenía que revisar el currículum de veinte personas para seleccionar a su nuevo asistente. Mar estaba descartando de tajo aquellos resúmenes de vida profesional desordenados o con muy mala presentación. Teniendo tantas posibilidades de ordenar sus datos, información y referencias (unas trescientas formas o más), le parecía inaceptable que los aspirantes a trabajar en la empresa, no se tomaran la molestia de pensar en el orden y la buena y creativa presentación.

            Suspiró y después se llevó las manos al cabello para alborotarlo un poco y luego alisarlo, porque aún estaba en horario de oficina. Sin embargo, no sería por mucho. Mar ansiaba que dieran las cuatro de la tarde para salir disparada a repasar una vez más (y eso que ya lo había hecho por la mañana), el orden de la exposición de sus dibujos, collages y diseños.
            La inauguración sería a las seis. Ana, la dueña de la galería de artistas urbanos independientes, era muy puntual y no admitiría retrasos. Se lo había recordado a Sara y a su mamá muchas veces, “seis en punto”, les dijo. Era un buen horario, Matilde tendría tiempo suficiente para dejar a su papá descansando de la terapia que tomaba ya únicamente dos veces por semana. Desde aquel accidente cerebro-vascular habían tenido que pasar por casi dos años de altibajos, sin embargo, ahora todo parecía favorable, su papá hablaba con fluidez, recordaba todo, tenía buen humor y hasta volvía a hablar sobre patos mientras abrazaba a su esposa. Sólo quedaba trabajar los lapsos en los que parecía perderse en una nube de fantasía llena de luces blancas. Pero si seguía como hasta ahora, su papá se recobraría totalmente durante los próximos meses.
            Por otro lado, Sara terminaba su jornada a las cinco de la tarde. Realmente había sido un acierto que buscara otro trabajo, bueno, quizá un poco tardío porque finalmente había tenido que dejar el departamento que antes rentaba con Iván, sin embargo, unas horas más de trabajo y un departamento más modesto, bien valían la libertad que le ofrecía la soltería.
            Mar estiró la espalda. Aquella noche en el bar, hacía un par de semanas,  Sara le había declarado sus intenciones lesbianas con ella después de casi diez años de anhelarlo. Sin embargo, mientras escuchaba a su mejor amiga declarar su devoción, Mar se dio cuenta de que probablemente a esas alturas de su vida ya no deseaba estar con Sara de esa manera. No se inventó una excusa, aunque fue su primer impulso; no quiso decirle que un romance entre ellas terminaría con su amistad, porque no era cierto, nada terminaría con su amistad. Optó entonces por decir la verdad, que había esperado tanto, que no supo en qué momento la espera y no sus sentimientos, se había convertido en lo más importante. “Ya estamos juntas, Sara. Ya somos compañeras”, le había dicho. Sara se había puesto roja de la cara y balbuceado algo como, “yo no hablaba en serio, ni siquiera me gustan las mujeres”, y Mar comprendió con eso, serenamente, que había tomado la mejor decisión.
            Aclaradas las cosas con su mejor amiga todo pareció más fácil, ya no sentía ese incómodo cosquilleo al pasar la noche en su casa, ni volvió a dejarse atraer por sus labios en un jugueteo tonto durante la juerga. La atracción por la imposibilidad que representaba Sara, había desaparecido. El amor, pensaba Mar, para ella, tenía que ser un poco más que anhelar platónicamente durante diez años. A veces pensaba en los sentimientos de Sara y se sentía culpable, pero si ella había podido superar su enamoramiento, Sara también sería capaz.
            ¿Mujeres?, nunca le habían faltado propuestas, pensó Mar, sonriendo, vanidosa. De hecho justamente había pensado en algunas insinuaciones fugaces de Ana. Habían pasado mucho tiempo juntas el último mes. Ana era una crítica de arte filosa, no tenía recato a la hora de puntualizar que sus trazos parecían sucios, desarticulados y entonces se sentaban a discutir y luego hablar durante horas sobre el arte, sobre la vida, sobre elefantes, sobre todo. Mar apreciaba esa nueva complicidad igualitaria, era algo nuevo.
            Con la idea de invitar a salir a Ana, Mar llegó a la galería y sonrió al ver que la dueña del lugar ordenaba enérgicamente al electricista/iluminador que los spots estuvieran perfectamente dirigidos.
            “¿Sí sabes que solo es una inauguración local? Creo que ni siquiera vendrán los de la televisión... no tienes por qué torturar a los trabajadores", dijo Mar, a modo de saludo.
            “Debo cuidar mi reputación. Si tus trabajos fallan, por lo menos que fallen bien iluminados”, dijo Ana, acercándose a saludar, luego se apresuró a decir: “…no es que crea que puedan fallar, tú eres una maldita estrella”
            Mar sonrió, primero tímida y luego con un poco de orgullo.
            “¿Qué te parece?”, preguntó Ana, abriendo los brazos teatralmente para referirse al montaje de la sala.
            Mar lanzó una mirada crítica. Aunque sencillo, el lugar parecía todo profesional, como un verdadero museo. Ana no esperó una respuesta para continuar.
            “Desde que vi todos los trabajos que querías exponer, supe que tenían que ser ordenados de esta manera, es como si al observarlos rodeando la sala fueran…”
            “Pequeñas galaxias…de muchos colores”, Mar pensó que no había sido consciente del efecto que sus trabajos podrían tener vistos de manera.
            “Sí, es como ver el universo de muchas maneras. No son mapas espaciales, ni hiperrealismo de fotografías de la NASA, pero tienen ese efecto como de hacerte sentir que puedes moverte entre uno y otro”. Ana se había quedado viendo un cuadro en particular. “Ese es mi favorito”
            También el mío, pensó Mar, pero no lo dijo porque, por extraño que parezca, no podía recordar todo sobre ese trabajo. Es decir, recordaba haber hecho el boceto, luego pintado, luego adherido otros trozos de sus diseños… pero no recordaba cómo había nacido la idea. Al centro del lienzo, oscuro casi en su totalidad, una esfera pequeña parecía brillar por la enorme cantidad de colores que había aplicado.
            “¿Quiénes vienen?”, dijo Ana, arrancándola de sus pensamientos.
            “Un montón de la gente del trabajo. Mi mamá, Sara, algunos compañeros de la universidad…”
            “Bien. Yo invité a muchas personas. Repartí volantes. Publiqué en redes. Espero que el vino alcance… ¿Lograste reconciliarte con ese tío tuyo que te está evitando?”
            “El otro día hablamos un poco, lo invité, pero Hugo todavía no quiere verme. Creo que no  se perdona lo del accidente. Hace mal, no fue su culpa, esas cosas pasan. Ni siquiera fue tan grave, solo pasé un día en el hospital. Desde entonces tampoco toca su motocicleta, no sé si la vendió. Antes nos llevábamos muy bien, ahora, todo es incómodo”
            “Algunas situaciones cambian a las personas”
            “Supongo”, dijo Mar, pero no estaba tan convencida.
            El recuerdo del accidente y los nervios de su exposición le provocaron a Mar comezón en la cicatriz del vientre. Comenzó a rascarse suavemente por encima de la blusa. También tenía una cicatriz similar en la pierna y otra en el hombro. No había alcanzado a explicarse cómo se había herido de esa manera por una caída de la moto. Una esperaría un golpe en la cabeza, en el cuello… quizá una pierna rota, pero no, a ella se le habían incrustado algunos trozos de metal (metales muy bien afilados, seguramente), en partes específicas de su anatomía. Mar y su suerte extraña.
            Ana fue a inspeccionar que los bocadillos y el vino estuvieran ordenados a su gusto y se alejó de Mar, manoteando.
            Mar volvió a contemplar su cuadro favorito. Dieron las seis y Matilde y Sara llegaron primeras, saludaron a Mar, emocionadas, cada una con un beso. Luego llegaron sus compañeros del trabajo y un puñado de desconocidos. Ana parecía una cabra saltarina recibiendo y hablando con los invitados hasta que una llamada insistente en su pantalla del celular, retuvo su atención.
            “Oye, Mar. ¿Qué te parecería ilustrar una novela gráfica basada en ese libro que acaba de salir de esa escritora rara…?”, le dijo Ana medio gritando, después de colgar. Mar logró distinguir algunos murmullos de admiración, Ana y sus estrategias de mercadotecnia… 
            Mar asintió, pero no había puesto verdadera atención. De pronto había sentido que el lugar se volvía ajeno a ella y las personas ahí reunidas eran absorbidas por ese ambiente. La poca luz de la sala y la iluminación de sus cuadros provocaban un efecto envolvente, los visitantes parecían ser parte del universo que no sabía Mar había creado. Se movían desordenadamente. O quizá guiados por un orden diferente, como cometas, como polvo cósmico.
            Mar se alejó de la sala. Salió de la galería y buscó un sitio oscuro y tranquilo. Encendió un cigarro y volteó hacia arriba. Tuvo una idea. Entrecerró los ojos y los rayos de luz de la luna se descompusieron en vetas de muchas tonalidades, ya recordaba un poco más sobre su cuadro. Así se mantuvo unos quince minutos. Era como si el brillo que inundaba sus ojos la mantuviera hechizada, quisiera vivir en ese brillo, pensó. Entonces escuchó un trueno lejano. La noche parecía clara, no había señales de tormenta. Un relámpago destelló, obligándola instintivamente a cerrar los ojos. Al abrirlos, recordó que la esperaban, si se demoraba más empezarían a preguntarse por su ausencia.Mar se encaminó de regreso y devuelta en la sala, en ese universo-artificio en el que todos se movían, Mar se movió también; después de todo, al final del movimiento, se encontraría con ella.

Fin.
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La Teta Feliz Historias y Relatos ® Laura T.DX - Derechos Reservados
© Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del autor.

18 comentarios:

  1. Y llegamos al final. Gracias a la Teta Historias por el espacio. Gracias a ustedes, que dieron su tiempo para leer. Los finales siempre me han parecido extraños, llegar al de esta historia fue mucho muy extraño. Quedo a sus órdenes en 0.la.belle.indifference@gmail.com

    Y volveré.
    Besos a todas.

    Laura.

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    Respuestas
    1. Falta el epilogo verdad???
      Dime que siiiii!!!!

      Luna tiene q regresar d una u otra formaaaaa!!!


      Regresa verdad??
      Moriré x.x


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    2. Laura porque no sigues esta preciosa historia dandonos el gustito del reencuentro entre Mar y Luna solo un capítulo mas con reencuentro entre esta genial parejita extra galáctica por favor y saber que paso con Nora por favor di que siiiiiiiiii Laura T.D un saludo inmenso como la galaxia de Luna para ti desde Chile Gladys Urzúa

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  2. Ay Laura regalame uno más y dime que Luna regresa a Mar porque así es el amor, es la fuerza más poderosa del universo. Liliana

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  3. Excelente final para esya bella historia... Muy inspiradora de verdad... Felicidades laura... Esperó leer nuevas historias tuyas pronto

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  4. Ame la historia, pero este final no me gusto nada, por lo que mi amor por esta historia disminuyó considerablemente u.u

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  5. Necesito el epílogo ya! Jejeje
    Por lo menos se reencontró con luna, o no? Que así lo entendí yo!

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  6. Siiiii necesitamos el epílogo por favor.

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  7. Autora que linda Historia y al final Luna regreso con su Mar .. espero leerte pronto por aquí.. Me encanto la historia

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  8. Wuao Mar la recordó y va a su encuentro
    Laura felicitaciones por tu historia
    espero que pronto nos regales otra y se te agrádese que hayas terminado la historia antes de mandar cada capítulo y a si nos regalaras todos los dias un capítulo a si la historia no perdió su continuidad muchas gracias Laura desde Chile hasta tu próxima historia espero sea muy prontooo
    Un abrazó
    Gladys Urzúa desde Chile

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  9. Me gustó la historia y ha sido especial y esta claro q la escritora tiene todo el derecho a darle el final q quiera pero no me gusto mucho el fin me hubiera gustado q fuera mas completo y despejara mas dudas mas detallista pero bueno fue muy bonita la historia. Muchas Gracias Laura y tb x la continuidad!! Carmen.

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  10. Debo decir que he disfrutado muchísimo con la historia, con tu derroche de imaginación, con tu forma de escribir , con la ansiedad que me creaba el final de cada capítulo y la alegría que me generaba encontrarme uno nuevo.
    Has sido todo un descubrimiento. Me declaro tu ferviente admiradora, Laura T.D. y espero volver a verte en breve por aquí.
    El final agridulce me encanta. Yo que soy tontorrona y pastelosa a la hora de escribir, admiro la valentía de cerrar una historia como se merece, como ya nos habías anunciado que iba a suceder. Luna observando y amando eternamente y Mar sintiendo en su corazón la sensación de lo que es el amor puro e incondicional. Mis felicitaciones.
    Un abrazo, Laura. Hasta pronto

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    1. Despistada, debo admitir que leía los comentarios buscando los tuyos. Me resulta increíble leer tu admiración hacia Laura (que por cierto, comparto al 100%. Sos una genia Laura!!), cuando vos también sos una gran escritora! Amo la manera de redactar de ambas.
      El final, es brillante. Que mejor que dejar a la imaginación de una el encuentro o no con Luna. Debo decir que se me hizo un nudo en el estómago cuando leí la caída del rayo. Por supuesto hubiése soñado con la descripción romántica del encuentro, pero... ¿qué mejor que cada una imaginárselo?
      Gracias por estas magníficas historias!!!
      Florencia de Argentina

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  11. Muy bonita la historia pero el final me ha dejado descolocada. Laura espero q escribas más historias.

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  12. Hola mil gracias x tu historia ... por el epilogo, yo espere a que todos los capitulos estubieran en la red baci baci sam

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  13. Gracias por la historia de no a al per un final en el universo sin espacio ni tiempo puede ser un reencuentro al amor es mas i tenso y rope barreras eso espero

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  14. Es en serio, no puedes dejar ahí la historia. Se necesita más. Por favor.
    Gracias por compartir la historia.

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