-¡Vanessa!
La escuché llamarme pero no me detuve. Salí
disparada de allí sin mirar atrás. Solo quería llegar a casa, meterme en mi
cama y dormir hasta que todo fuera todo un mal sueño al despertar. Pero era tan
real… aún podía escuchar nuestras voces y respiraciones… algo me transportaba a
esa noche, algo tan fuerte que parecía que lo revivía. Huí igual que esa noche
hacia dos años ya. Solo que esta vez no podía escapar en realidad.
((Aquella noche tuve más suerte… O más miedo…))
Recuerdo las luces de colores improvisadas que había
ayudado a montar a mi amiga para su fiesta. Sería una gran noche pero nunca
imaginé qué tan grande. Y así estaba yo envuelta en mi mundo del baile, donde
todo daba igual, donde el tiempo se detenía y las luces eran más rápidas como
flashes, otra dimensión donde todo era posible. Para ese entonces tenía un
novio bastante bueno la verdad. Pero le faltaba un poco más de sangre en las
venas según yo. Eran muy comunes esas fiestas en casa de quien sea, estaba de
moda el llamado " perreo " que para mí no era más que una ofensa al
acto de bailar. Mi novio pensaba totalmente distinto, el pobrecito pensaba que
eso me excitaba, aún me pregunto en qué momento le di ese pensar pero recordé
que era normal en esa época.
La fiesta estaba increíble, me estaba divirtiendo
como nunca y había tomado bastante con demasiado. Pero no me importaban muchas
cosas en ese entonces. Comenzó a sonar la canción "Nadie como tú" de
Wisin y Yandel, sin razón ni motivo me encantaba así que le dije a mi novio que
lo esperaba en el baño. Sí, así de sencilla era yo. Esa canción me excitaba
sobremanera. Pasé entre la multitud, el camino al baño se me hizo eterno con
tantos cuerpos pegados de por medio, al fin lo tenía y toqué, al notar que
nadie contestó aunque dudo que escucharan, entré y estaba vacío por suerte,
cerré la puerta y esperé. Y esperé… y esperé.
Cuando por fin me estaba rindiendo y todo mi fuego
se estaba apagando junto con el inevitable final de la canción que se escuchaba
perfectamente ahí dentro, llegó. No esperé su excusa de por qué había tardado
tanto, en cuanto cerró la puerta y se dio la vuelta lo tomé por el rostro y lo besé. En esa
oscuridad el tiempo se detuvo. Entonces noté algo extraño al instante de que su
nariz rozara la mía, me fascinaba, eso era lo normal pero no así, tan
diferente. Sus labios tan suaves como nunca antes, su respiración, su saliva era
tan dulce… me excité como nunca antes… Y entonces traté de meter mi lengua en
su boca encontrándome con un desdén salido de la nada.
-¿Pero qué…?- balbuceó.
Salí corriendo sin pensármelo dos veces, no pude ni
hablar, todo a mí alrededor era solo ruido y obstáculos que me impedían salir
de esa casa.
((Y había pensado que escaparía de ese error.))
Esa noche llegué a casa con un montón de
pensamientos en mi cabeza. No sabía a quién había besado pero lo peor era que
lo único que había hecho fue salir
corriendo porque lo que sentí no era normal para mí, yo era la que tenía el control
de las cosas siempre y ese momento no fue el caso común.
Los días pasaron y un mal día el grupo de amigos y
amigas nos reunimos. Todos hablaron sobre la fiesta pasada, que había sido "una
pasada”… y que la tierra me tragara.
Entre todos había tres chicos que no conocía y no
paraba de preguntarme cuál de ellos era el que había besado esa noche. Era consciente
de que podría traer repercusiones mas entre cuentos y chistes, nada relevante,
nadie había mencionado nada que me indicara que alguien sabía lo que había
hecho. Tal vez había sido un chico que no era cercano.
-Pero fue increíble… - Comentaba un primo de una de
las chicas, entonces me miró- Vanessa, desapareciste de la nada esa noche…
-Cierto amor ¿Te fuiste con el otro?- mi novio
siempre tan gracioso.
-No me sentía bien- Me limité a decir. Al día
siguiente me había dado cuenta de que mi novio ni me había escuchado cuando lo
cite al baño.
-Bueno, pues que mal que te fuiste… Porque a mi
amiga Daylis la llevé a la fiesta y le pasó algo increíble- dijo Chanel muy
seria- ¡Alguien la besó en el baño!- dijo con una sonrisa maliciosa y ojos
brillosos. Chanel era la mejor amiga de la dueña de la fiesta. Siempre me
pareció una persona muy problemática. Y eso que yo era muy alocada mas cuando
llegaba ella se paraban las aguas.
Enseguida la acusada se notó entre el grupo. Era una
chica común. Alta, de buena apariencia, pelo recogido pero parecía ser largo.
-¿Tenias que decirlo?- le reclamó muy seria a Chanel.
-Pero no es nada malo- objetó Chanel con su sonrisa
inmutable- podría estar aquí el afortunado- dijo mirando a todos alrededor.
-¿Y te gustó?- le preguntó mi novio a la chica.
Desde ese momento comencé a pensar en la manera más sutil de romper con él.
Aunque no lo hice sino hasta muy tarde ya.
-¿Podemos dejar el tema?- se quejó la acusada.
- Ay, eres una aguada…- la regañó Chanel.
-Ni siquiera sé quien es… No tiene caso- dijo muy
seria.
Y ahí estaba yo como cuando están resolviendo un
crimen del cual se es culpable y se ruega que un teletubi gigante caiga del
cielo y diga que viene a conquistar el planeta.
((Ya en el presente. Mi hermana estaba en casa
jugando con Xanval, su gata. Era como viajar en el tiempo.))
-¡Vanessa!- saltó
sobre mí creyendo que había traído algo para ella como siempre su amor
expresado incondicionalmente.
La realidad me arropaba y me pesaba como plomo.
Porque seguía recordando. Recordaba esa vez que la vi por primera vez y solo
podía pensar en ese beso, y verla, escucharla, sus ojos marrones tan bellos. Y
mis autoregaños por estar viéndola de esa manera. No me entendía ni a mí misma,
me sentía incómoda y extraña. Tanto, que durante mucho tiempo la traté con
desdén porque ya estaba en nuestro circulo social y su presencia me perturbaba
sobremanera sin darme tregua. Hasta que una tarde todo cambió y de pronto la
conocí mejor. Nadie imaginaria que cinco meses después de ese beso anónimo nos
convertiríamos en mejores amigas. En la actualidad no me imagino sin su
compañía. No había vuelto a pensar en esa noche porque ya no importaba, habían
pasado dos años, ella nunca lo supo, ni siquiera investigó, jamás habló sobre
tener curiosidad de saber, al ser amigas los chicos eran un tema sin
importancia. Porque ese día de debate aunque bromearon con el hecho de que fuera
una mujer la del beso anónimo nadie tenía pruebas de nada solo conjeturas.
Ya en mi cama, una vez más me veía entre la espada y
la pared o mejor dicho, en esta ocasión estaba ardiendo en las llamas sin darme
cuenta porque no tenía idea de cómo escapar a esto. No sabía qué le diría, o
qué esperaba ella que le dijera… porque bebimos esa noche. Eso no pudo ser
verdadero, solo efecto del alcohol nada más. Nunca en mi vida había estado con
una mujer, no tenía idea de cómo llegamos a eso. ¡Dios! No podía sacarme de la
cabeza esos sonidos. Mi cama ¡Mi cama! Y por qué tenía que pasarnos a nosotras
delante de ellas. Chanel no nos dejaría en paz con sus burlas.
-¡Vanessa!
Mi hermana me sacó de mi ensimismamiento.
-¿Qué pasa?- le grité desde mi habitación.
-¡Daylis, te busca!
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La Teta Feliz Historias y Relatos ® Vall Lynch - Derechos Reservados
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Sigue así Vall, me encantaron las referencias y el suspenso.
ResponderEliminarCuando no subiste una continuación de esta historia me sentí muy triste, porque la verdad me encanto, así que muchas gracias por retomarla.
ResponderEliminarMuy buen capitulo y espero anciosamente el siguiente capitulo.
Saludos... Ahhh y no olvides negación :*