Esperamos tu historia corta o larga... Enviar a Latetafeliz@gmail.com Por falta de tiempo, no corrijo las historias, solo las público. NO ME HAGO CARGO DE LOS HORRORES DE ORTOGRAFÍA... JJ

Una noche sin contrato 3 - Kam Zoe

Holaaaa, para empezar les mando un muy feliz año a todos y les deseo un 2017 lleno de éxitos, bendiciones y buena vibra en todo lo que se propongan continuar o comenzar.
Ahora, entrando en materia, después de muchas peticiones y con un poco de reticencia de mi parte al principio, finalmente logré darle forma a la tercera y última parte del presente  relato. Siempre les dije que la continuaría sólo si sentía que tenía una idea clara para darle un cierre, así que aquí está. No sé si llene las expectativas de todos, pero fue lo que la musa trajo consigo y decidí dejarla libre sin buscarle defectos, dejar que fuera ella quien dictara el rumbo de la historia, así que ahora sólo queda que la disfruten y esperar que cumpla con lo que en algún momento se hayan imaginado como final. 
No les quito más tiempo, cariños y abrazos para todos :-D
Kam

Una noche sin contrato 3. Todo de mí (Final)

Compartiendo besos y caricias tiernas y cariñosas, se encontraban Valeria y Julia acostadas en la cama de Valeria. Luego de conversar sobre el día y cenar juntas, dedicaron esas horas para compartir de esa manera. Habían descubierto días atrás una fascinación por aquella acción y eso las llevaba a desearlo con tantas ansias que cuando finalmente llegaba el momento, se entregaban a él sin reparo.


Valeria se acostaba y Julia se acurrucaba en su costado, pasando su brazo y pierna sobre ella, mientras que Valeria la abrazaba, acariciaba su brazo, su espalda y su cabello al tiempo que se daban besos juguetones con sus labios. 

- ¿Qué me hiciste? _ Preguntó Julia entre besos.
- ¿Yo? _ Respondió Valeria sonreída.
- Sí, tú. Me volviste lesbiana.
- Jajajajaja no ... ya lo eras, sólo que no lo sabías.
- ¿Ya lo era? _ Se separó un poco para poder mirarla con los ojos como plato - ¿A qué viene eso? Nunca antes me había gustado una mujer _ Agregó fingiendo indignación.
- Cualquier mujer no mi amor, yo. Siempre me hiciste ojitos _ Dijo con picardía.
- ¡Siii claro! _ Le dijo volteándole los ojos y volviendo a acostarse en su lugar.
- Admite que me hacías ojitos _ La instó.
- No
- Sí _ Afirmó divertida.
- Bueno ... a veces _ Admitió sonriendo también - Me daba celos no tener tu atención _ Confesó.
- Pero la tenías.
- No como tus chicas _ Le reprochó.
- No, ciertamente no ... porque tú la acaparabas toda.
- ¡Ja! No me digas _ Dijo sarcásticamente.
- Es la verdad. Cuando estaba contigo no tenía ojos para nadie más.
- ¡Ay por favor Val! _ Dijo levantándose para verla otra vez _ Si mirabas a cuanta chica pasaba.
- Pero no porque me gustaran o las prefiriera a ellas, lo hacía para distraer mi atención de ti.


Julia se quedó en blanco por un momento. 

- No entiendo _ Dijo un poco desconcertada.
- Siempre me gustaste Jul, desde el primer momento de conocerte. Me gustó tu manera de ser, tu forma irreverente de ver la vida, tu manera de intentar perturbar la psiquis de la gente, pero al mismo tiempo, esa vulnerabilidad que ocultas con esa irreverencia. Esa necesidad de cariño, de ser el centro de atención, pero no sólo porque disfrutas de ello, sino porque es tu manera de causar alguna reacción en las personas, buena o mala, pero que no te permita pasar desapercibida. Me gustó ese corazón de pollo que tienes disfrazado de hielo, que aunque te empeñas en racionalizar los sentimientos para quitarles relevancia, en el fondo, grita a soto voz que quiere volver a sentirse como aquella primera vez que amaste. Grita la necesidad de dejarlo a rienda suelta, pero donde el miedo a caer te lo impide. 


Julia escuchaba con atención cada palabra sin poder articular ninguna. Valeria siempre la había sabido leer más que cualquier otra persona, y no era la primera vez que lo hablaban, pero sí era la primera vez que podía ver ese brillo en sus ojos mientras la miraba al hablar. Por primera vez, podía ver mas allá del velo impenetrable que siempre veía en ellos.

- Siempre acaparaste mi atención Jul, pero el que fueses hetero y en una relación, me hacía dejar en el fondo del baúl esa atracción, por respeto a ti y a nuestra amistad. No quería correr el riesgo de perderte y sabía que si traspasaba los límites, tal vez nada volvería a ser como antes. 

Valeria acarició las mejillas de Jul con el torso de sus dedos al tiempo que la miraba intensamente.

- Conoces mi peor cara y sigues aquí ... conoces mis aciertos y mis errores. He sido un libro abierto contigo y aún así, sigues aquí como amiga ... y hoy como un futuro, que aunque sea  incierto, quiero vivirlo _ Se acercó a sus labios y la besó tiernamente - ¿Ahora lo ves? _ Ladeó la cabeza sonriendo - Siempre fuiste tú por encima de cualquiera, sólo que jamás pensé se haría realidad.
- No sé qué decir _ Susurró, pues aquellas palabras la tenían embriagada. Era una mezcla de sorpresa con emoción que no la dejaba pensar o hablar coherentemente.
- No tienes nada que decir bella, sólo siente mis palabras aquí _ Señaló sobre su corazón - Y permíteme estar más allá de tu cuerpo y lo tangible ... No lo racionalices, no te paralices por el qué pasará. Sólo dejémonos llevar y el tiempo dirá.
- Es lo que he hecho ¿no? Estoy aquí.
- Pero no te había dicho nada de esto o ¿sí?
- No _ Dijo entredientes.
- Era momento de que lo supieras. 


Se miraron por unos segundos antes de que Valeria enredara sus dedos en el cabello de Julia y continuara jugueteando con sus labios

- Quédate aquí Jul _ Beso - Deja afuera los temores y las dudas _ Más besos - No lo racionalices, no trates de darle una explicación lógica y quédate aquí y cree en esto _ Tomó la mano de Julia y la colocó sobre su corazón - ¿Lo sientes? _ Julia asintió sin abrir los ojos y respiró profundamente, pues fue la única acción que su cuerpo logró coordinar.

Valeria aprovechó ese instante para besarla y sellar ese momento de sinceridad y donde por primera vez, dejaba su corazón al descubierto.

Había pasado mucho tiempo negando lo que sentía por Julia, su código de amistad no le permitía dar rienda suelta a sus deseos, sus sentimientos y emociones, sólo procuraba estar allí para ella en todo momento.

Rodó con cuidado hasta quedar a un lado de Julia, pero sin dejar de rozar su cuerpo y poder acariciarla con la yema de sus dedos ... 

Acariciar su frente ... sus cejas ... su nariz ... sus mejillas ... 

Llegó hasta sus labios otra vez y allí no aguantó las ganas de besarlos nuevamente ... de rozarlos con sus labios, de sentirlos, acariciarlos y disfrutarlos ... delinearlos con su lengua y poder sentir su suavidad y su calidez. Le encantaba besarla. 

Valeria siempre se había adaptado bien a los gustos de sus acompañantes de turno y siempre había mantenido un límite en cuanto a las demostraciones de cariño. Era sólo sexo sin nexos, pero con Julia era diferente, no podía evitar ser cariñosa y delicada. Era una necesidad más fuerte que ella. Había sido algo sorpresivo que desde el primer encuentro que tuvieron, todos sus instintos y deseos se orientaron a hacer de aquella vivencia lo más especial posible, pero ahora, era algo natural. 
 
Por momentos pensaba que se había vuelto demasiado cursi en la intimidad ... o tal vez siempre había sido así, pero no había sentido la necesidad de serlo con nadie, excepto hasta ahora.

Quería consentirla, consentir su cuerpo, que sintiera un poco  más allá del simple toqueteo de piel ... en este momento, solo deseaba darle un poco de esa miel que le salía por los poros. 

Continuó su camino por su cuerpo, pero no sin antes hundir su rostro en el cuello de Julia y rozarlo con los labios y darle pequeños besos. Acariciarlo con su nariz, inhalar su olor y perderse en esa piel tersa y sensible. 

Bajar hasta su clavícula y dejar besos húmedos hasta su hombro ... y estando allí, comenzar a bajar sus dedos por todo su centro, dejando un camino de piel erizada a su paso.

Los ojos cerrados de Julia y sus labios entre abiertos, eran señal inequívoca de lo mucho que estaba disfrutando de aquellas caricias, lo cual llenó de alegría a Valeria por lograr aquella entrega en Julia. Había sido así desde el primer día, pero hoy era diferente, hoy las cosas no estaban tácitas entre ellas, hoy, Valeria había dicho todo aquello que no se había atrevido a exteriorizar y pretendía hacerlo también con hechos.
Llegó hasta su vientre y comenzó a rozarlo con la punta de sus dedos, continuó bajando hasta llegar el inicio de su monte de venus y una vez allí, acariciarlo ... jugar con esa piel cálida, jugar con el caminito de vellos que tenía en ese momento. 

- Me encanta esto _ Le susurró al oído.
- ¿Sí? _ Dijo con la respiración un poco acelerada.
- Sí ... porque puedo jugar con él... _ Dijo al tiempo que lo rozaba con la punta de sus uñas desde el extremo superior, hasta el extremo inferior que quedaba justo sobre el inicio de sus labios mayores - Y es el preámbulo a unos labios apetitosos _ Agregó al tiempo que continuaba el recorrido por cada uno de sus labios mayores y lo finalizaba pasando su dedo corazón por toda la unión de los labios hasta su hendidura inicial.


Este movimiento hizo jadear a Julia y mover su cadera buscando alivio.

- Que bueno que te guste _ Fue lo que atinó a decir luego de tomar una bocanada de aire para controlar el corrientazo que sintió recorrerla con aquella caricia.
- Sí ... es muy bueno _ Dijo antes de tomar el lóbulo de su oreja y succionarlo ligeramente.


Julia siseó con aquella acción y Valeria supo que debía continuar.

Se acomodó de manera tal que quedó apoyada en brazos y piernas sobre Julia. Una vez así, no dudó en tomar uno de los senos que tenía en frente con sus labios y comenzar a lamer con la punta de la lengua, ese pezón rosadito que tanto le gustaba. Lo rodeó con su lengua varias veces antes de parar justo sobre su pico e iniciar una caricia constante sobre él, moviendo su lengua ni muy rápido, ni muy lento provocando que poco a poco se fuera corrugando la piel y volviéndose dura y más sensible. Una vez así, paró el movimiento con su lengua y comenzó a presionarlo ligeramente con sus labios, haciendo que Julia, siseara una vez más pero esta vez, enredando sus dedos en el cabello de Valeria y pegándola más a su pecho. 

Luego de esto, Valeria lamió con más ganas ese pezón hasta medianamente saciarse de él, pues nunca lo haría, siempre querría más, sin embargo, en ese momento, su gemelo anhelaba atención, por lo que fue a su rescate, tomándolo por completo disfrutando de su ya evidente erección y regalándole minutos de exhaustiva atención.

Su necesidad le pedía ir más allá, así que después de besar ambos pezones, subió hasta su boca y la besó profundamente antes de comenzar a besar su abdomen rumbo al sur, dejando un camino de besos húmedos. Al llegar a su vientre, se dedicó a acariciar esa zona con sus labios y la punta de su nariz, recorriendo cada espacio de esa zona y dedicando unos minutos a juguetear con el hueso de la cadera que se asomaba de manera irresistible. Lo besó, lo mordisqueó y lo acarició. Le gustaba despertar esa anticipación en Julia al acariciarla allí.

- ¡Diooosss! Me gusta lo que haces, pero me desespera _ Dijo con evidente necesidad. Los movimientos de sus caderas así lo decían.

Valeria podía continuar con los juegos previos, pero sentía la misma necesidad de darle alivio a Julia. Necesitaba escucharla, sentirla y probarla, así que sin más preámbulos, bajó hasta su entrepierna haciendo que Julia se abriera de manera automática para ella, dejando a la vista su profusa excitación.

Esa intimidad brillante por su esencia, sonrosada por la excitación y a la espera de su atención.

La admiró por unos segundos; segundos donde la vio levantar la cabeza para saber por qué no iniciaba lo que tanto anhelaba, y cuando Valeria tuvo su atención, sin dejar de mirarla a los ojos, la tomó con su boca llenándola de esa calidez que solo así se logra sentir.

El gemido y el inmediato arquear del cuello de Julia, le dijo lo sensible que estaba y por supuesto, despertó aún más los sentidos de Valeria. Sin poderse controlar un minuto más, comenzó a lamer con hambre ese clítoris delicioso. Lo rodeó, lo lamió y lo succionó perdiéndose en su embriagador sabor y en la sinfonía de gemidos que Julia le ofrecía.

Era indudable lo mucho que disfrutaba al intimar con Julia, pero era igualmente cierto, que se conectaba con ella de una manera única, podía sentir el placer que le ofrecía a su amante y tan sólo ese hecho, le hinchaba el corazón de alegría. Era una sensación tan indescriptible para ella que se negaba a darle algún nombre de esos trillados, prefería dejarlo así. Puro, sencillo y sin etiquetas. Sin explicaciones rebuscadas y sin racionalizar las emociones que sentía.

Prefirió centrarse en la sensación de éxtasis que sentía al tenerla en su boca, al sentir como su centro buscaba de frotarse contra su boca, de la sensación exquisita que sentía al pasar su lengua entre sus labios menores y paladeaba su sabor más íntimo. Prefirió enfocarse en sentir cómo ese líquido caliente inundaba su lengua a medida que los movimientos se hacían más urgentes y que los gemidos subían mas de nivel, si era posible. Prefirió centrarse en lamer rápidamente ese clítoris hinchado que ya no podía más con esas caricias y que irremediablemente, la hizo explotar en un orgasmo intenso y delicioso que la dejó casi sin aliento.

Valeria pretendía darle respiro, pero sus instintos más básicos le impidieron hacerlo y sin dejarla pensar o asimilar lo que venía, la hizo flexionar y levantar las piernas dejando al descubierto su orificio anal que estaba empapado de su esencia. La boca se le hizo agua y sin poder contenerse un segundo más, hundió su cara en él, llenándolo de caricias húmedas con su lengua, tentándolo, provocándolo y produciendo contracciones involuntarias por la estimulación. Sabía que Julia disfrutaba muchísimo de esas caricias, así que no escatimaba en dedicarse a ello con la misma entrega y pasión con que trataba a su intimidad. 

Al sentir como ese pequeño orificio comenzaba a ceder a las embestidas de su lengua, supo que era el momento exacto para ir un poco más lejos. Se humedeció el pulgar en su boca y continuó estimulando el orificio pero esta vez, con la yema de su dedo. Cuando logró tenerlo totalmente humedecido, tomó el clítoris en su boca y comenzó a frotarlo nuevamente, sólo que esta vez, ya no eran caricias tan delicadas, pues la excitación del momento la llevó a ser un poco menos cuidadosa y más irracional. La respuesta de Julia no se hizo esperar, la combinación de caricias la hicieron descontrolarse otra vez y cuando sintió que Valeria hundía lentamente su dedo en ella, los gemidos se hicieron mucho más fuertes y el orgasmo inminente.

Logró contenerlo sólo unos pocos minutos después de sentirse dilatada y llena por ese dedo invasor que la tenía en la cima. Sentirlo entrar y salir la hizo llegar con la misma fuerza e intensidad que la primera vez, pero dejándola en un estado de laxitud total.

Valeria, también había llegado al éxtasis con sólo escuchar y ver el descontrol de Julia, era algo que la volvía loca y que la dejaba sin control alguno sobre su cuerpo y sus reacciones, así que también quedó con la respiración acelerada y el cuerpo vibrante del orgasmo. Sólo pudo ayudar a Julia a bajar las piernas y apoyar su cabeza en uno de sus muslos para recuperarse de su clímax.

Cuando finalmente logró coordinar sus movimientos, se movió hasta cubrir el cuerpo de Julia con el suyo y alcanzar sus labios entreabiertos y besarlos. Julia se abrazó a ella de inmediato respondiendo el beso con toda la pasión que sentía aún, porque aunque su cuerpo estaba satisfecho, su deseo por llevar a Valeria al mismo éxtasis la sobrepasaba. Quería y necesitaba hacerla llegar. Escucharla llegar. Sentirla llegar.

Abrazó con brazos y piernas a Valeria mientras dominaba el beso, mientras le robaba el aliento con sus ganas y su pasión. Arañaba su espalda con sus uñas provocando un delicioso siseo en Valeria, ese que tanto le gustaba provocar en ella y que la hacía volar con tan sólo escucharlo.

Aflojó el abrazo, pero sólo para separarse un poco y poder tomar entre sus manos los senos de Valeria y comenzar a masajearlos y a rozar sus pezones con sus pulgares. Había descubierto lo sensible que era en ellos y que con caricias suaves pero constantes, hacían que la temperatura de Valeria subiera a galope y sin control, así que se quedó acariciándolos al tiempo que no despegaba sus ojos del rostro y las expresiones de placer de Valeria. 

Sus jadeos, sus gemidos, su cuello extendido, toda una combinación perfecta de placer. 

Ante aquellas expresiones, Julia no pudo evitar tomar con su boca cada seno y lamerlo con delicadeza, pero al mismo tiempo, con todo el deseo que les provocaba. Jugar con el pezón con los labios y frotarlos con su lengua traviesa. Morderlos a penas, pero provocando un gemido profundo que el erizaba el cuerpo. 

Había muchas cosas diferentes entre intimar con un hombre y una mujer, pero en este caso, una de las diferencias que más le gustaba, era esa soltura al momento de expresar el placer y el disfrute. Esa entrega sin control que Valeria tenía cuando recibía sus caricias y eso, era algo a lo que se había vuelto adicta. Verla y sentirla sin control, era algo que le encantaba y la excitaba por igual.

Pero en ese momento, necesitaba tomarla con su boca, así que abandonó sus senos para adueñarse de su boca nuevamente y entre besos susurrarle "Te quiero en mi boca".

Aquellas palabras fueron como una explosión interna para Valeria, sintió que todo su interior se contrajo con la sola imagen mental de ello, así que no puso resistencia alguna cuando Julia la llevó a que se sentara sobre su cara, dejando a su merced su intimidad palpitante.

Julia aseguró la posición de Valeria, agarrándola por los glúteos justo antes de lamerla por completo. Justo antes de barrer toda su intimidad con su lengua. Un gemido mucho más intenso se adueñó del cuarto y retumbó en la mente de Julia. Un gemido que inevitablemente hizo que Julia apretara su agarre he hiciera de sus embestidas, algo imposible de controlar.

No hubo rincón de la intimidad de Valeria que no fuera explorada y torturada por aquella lengua deliciosa. No hubo terminación nerviosa que no despertara con aquellas caricias enloquecedoras. No hubo pensamiento coherente ante la manera en que aquella mujer, se apoderaba de ella y su entera voluntad. 
 
En otros tiempos, habría pensado que estaba perdida al sentirse así, sin embargo, su último hilo de cordura antes de perderse en un orgasmo explosivo, fue que si esa era su perdición, se entregaba sin reparo y sin pudor alguno.

Minutos más tarde, cuando ambas estaban más calmadas y sin el velo del deseo y la pasión cegándolas y sus cuerpos estaban entrelazados por un abrazo íntimo y cálido, Valeria encontró su voz para hablar nuevamente.

- ¿Te quedarás? _ Preguntó con la voz ronca.
- Sí. Ni loca me muevo de aquí _ Respondió abrazándose más a Valeria y con una sonrisa somnolienta.
- Me refiero a si te quedarás _ Repitió haciendo alusión a la conversación que habían sostenido antes de hacer el amor.
- No tengo opción _ Dijo luego de una pequeña pausa.
- Siempre la hay.


Por supuesto que Valeria deseaba que se quedara como hasta ahora lo había hecho, pero sabía que cuando Julia racionalizara todo lo que había sucedido hasta el momento, se asustaría y hasta quizás, dudaría en si ese había sido el camino más adecuado. No sólo se trataba de un cambio de vida, sino además, el riesgo que representaba confiar en ella después de conocer sus antiguas andanzas. Era una duda razonable y un temor entendible, pero para ella no era diferente. A pesar de que la atracción había existido desde que la conoció, la idea de no llenar las expectativas de Julia siempre había rondado su mente. Apartando el hecho de su heterosexualidad, cada vez que su imaginación volaba y pensaba en una relación más íntima que la de amistad, se preguntaba si lograría darle esa seguridad que tanto necesitaba. Seguridad en que aquello no era algo efímero. Seguridad en que sin importar el tiempo, las circunstancias o los obstáculos, ella siempre sería su puerto. Quería ser su hogar y su serenidad.

- No tengo opción _ Repitió - Mueves tantas cosas en mí que es imposible pensar en no quedarme. Sigo aterrada por lo abrumador de todo esto, pero ... no puedo dar media vuelta y hacer como si no existiera ... como si no existieras _ Se levantó para verla a los ojos - Sería imposible de hacer.

Valeria la miró en silencio unos segundos antes de hablar. 

- Entonces... ¿Te quedarás? _ Preguntó.
- Me quedaré _ Asintió.


Valeria sonrió de la manera más genuina posible, pues aunque la aventura apenas comenzaba, no había otro lugar u otros brazos en los que quisiera estar. 

Julia también sonrió, no solo por corresponder esa alegría, sino porque no podía ocultar que esa sonrisa la hipnotizaba y la contagiaba por igual. 

Julia se acurrucó de nuevo en los brazos de Valeria para dejarse llevar por el momento, sin embargo, un par de pensamientos la invadieron. Su familia y Mauricio.

Era algo que debía enfrentar y la verdad, era que no sabía cómo. Jamás pensó que algo así le sucedería y aunque sus padres eran muy mente abierta en cuanto a la homosexualidad, definitivamente era muy distinto ver la situación desde afuera, a ser protagonista.

Pero la pregunta era, ¿en realidad era lesbiana? ¿O lo era sólo con Valeria? ¿Había alguna diferencia? Le encantaba intimar con ella, si bien era cierto que distaba mucho de lo que había disfrutado hasta ahora, no podía negar que por primera vez se sentía tan conectada íntimamente con alguien. Valeria tenía razón, no se trataba de que fuese mejor o peor, simplemente era diferente y le encantaba lo que sentía.
Sí, era lesbiana, negarlo no cambiaría el hecho, así que lo mejor era aceptarlo, porque  asumirlo ya lo estaba haciendo o ¿no?

Mauricio... era otra tormenta que debía enfrentar. Había sido su compañero por 4 años y esta era la primera vez que le había sido infiel. El detalle era que Valeria le había volteado el mundo con sólo besarla y ahora, ya no se veía besando y tocando otros labios u otro cuerpo que no fuera el de ella, así que no había salida. Debía hablar con él y cancelar la boda.

Pero no en ese momento, ahí entre sus brazos sólo había espacio para ellas dos; de todo lo demás se ocuparía después. 


Tiempo después


Se acercaba el cumpleaños de Valeria y Julia le estaba preparando una reunión sorpresa en su casa. Con la excusa de querer darle un toque diferente a la casa, habían decidido pintarla. Sí, habían decidido, pues hacía unos cuantos meses que vivían juntas.

El cancelar la boda había sido toda una bomba, aunque no había dicho la razón fundamental de la ruptura de los planes, todos sospechaban que había una razón oculta, lo cual la llevó a un espiral de conversaciones y explicaciones incesantes hasta que ya no aguantó mas y lo dijo. Admitió la existencia de alguien mas y posteriormente, que era Valeria.

Mauricio, en contra de lo que se esperaba de él, simplemente le dijo que no quería verla o saber de ella nunca más. No hubo gritos, insultos o intentos de persuasión, sólo cerró el capítulo y no supo más de él.

Su mamá había sido otro caso. No dejaba de reprocharle y desestimar lo que sentía, al punto de llegar a concertarle citas a sus espaldas para hacerla reaccionar.

Al principio era manejable, pero con el tiempo las diferencias y discusiones la llevaron a irse de la casa y vivir con Valeria. Ésta estaba súper feliz con esa decisión, pero tenía la duda de si se quedaba porque era su decisión o porque no había tenido otra opción, era algo que debía descubrir.

Habían estado tres días pintando toda la casa con algunas amigas como ayudantes, pero ese día estaban sólo ellas rematando unos detalles especiales que Julia quería. No le gustaba ser igual a todo el mundo, así que había logrado hacer una especie de mural en la pared mas despejada de la sala y le estaba dando unos últimos toques para saciar su sed de perfeccionismo.

Valeria solo la observaba desde el sofá admirando su dedicación y por supuesto, ese cuerpo que le encantaba. 

Esos brazos, esas manos, ese cuello que la volvía loca, esa piel blanca y tersa que en contraste con la suya, parecía de porcelana.

Estaba enamorada, no había otra explicación para aquel embelesamiento que tenía; pero se sentía feliz con eso. Después de muchos años, finalmente podía decir que estaba enamorada otra vez y se sentía enormemente feliz. 

La convivencia había resultado extraordinaria. A pesar de las grandes diferencias que tenían respecto al orden, la limpieza y las costumbres diarias de cada una, se habían logrado acoplar perfectamente sin mayores problemas. Y en cuanto al sexo, no podía describirlo de otra manera más que perfecto. A pesar de que ambas habían tenido la duda de si esa euforia inicial se mantendría en el tiempo, la respuesta llegaba cada vez que intimaban. No se trataba de lo mucho o poco que hicieran, sino de la entrega que experimentaban en cada encuentro. 

Ese pensamiento hizo que un corrientazo recorriera su entrepierna y que la necesidad de conectarse con Julia se hiciera presente.

Julia siempre era bien dispuesta a hacer el amor, pero sabía que al estar tan concentrada, debía provocarla hasta excitarla tanto que se olvidara del mural, así que con una sonrisa maliciosa se dispuso a ello.

- Está quedando muy lindo vida.
- ¿En serio? _ Preguntó poco convencida. Solía ser muy perfeccionista, por lo que le costaba apreciar lo hermoso de su propio trabajo.
- Sí. Me gusta mucho. 


Terminó de dar unas pinceladas y se alejó para apreciarlo mejor. 

-No sé... Siento que le falta algo _ Dijo ladeando la cabeza - Estaba convencida al inicio pero ahora... 

Ese era el momento, así que se paró atrás suyo y la rodeó con sus brazos. 

- Puede que le falta algo.
- ¿Qué? ¿Dime? _ Preguntó ansiosa.
- A ti pintando desnuda _ Le susurró al oído.
- ¡Mi amooorrr! _ No pudo evitar sonreír - Estoy hablando en serio.
- Yo también _ Reiteró apretándola más hacia sí_ No sabes cuánto mejoraría el paisaje así.
- ¡Compórtate! _ Le dio una pequeña palmada en los brazos que la rodeaban e intentó soltarse del agarre sin dejar de sonreír.
- No puedo, tengo horas queriendo hacerte el amor _ Le susurró en un tono que no dejaba dudas de lo mucho que la deseaba. 


Julia era incapaz de no reaccionar ante aquella provocación y de inmediato sintió un corrientazo en su centro, pero aún así, intentó fingir indiferencia. 

- Tendrás que esperar porque quiero terminar. Recuerda que es para mañana. Tu cumpleaños.
- Con más razón, si es para mi cumple podría escoger el toque final ¿no te parece? _ Le refutó al tiempo que bajaba una de sus manos a su entrepierna y le daba un pequeño apretón. 


Julia jadeó al sentir aquello y cerró los ojos mientras respiraba profundo para controlar la excitación que la invadió.

- Val _ Protestó casi en susurro apoyándose en el cuerpo de Valeria. 

Quería controlarse, pero le era muy difícil. Una palabra o un roce y era capaz de encenderla de inmediato, así que simplemente dejó de luchar. Y es que a quién iba a  mentir, en realidad no quería luchar. 

- Está bien, tú ganas _ Gimió cuando Valeria volvió a presionar su intimidad. 

Al sentir la cabeza de Julia extenderse hacia atrás, Valeria aprovechó para apartarle el cabello de allí y besar esa blanca y provocativa zona. Besar ese cuello, sentir como se erizaba la piel y escuchar sus pequeños gemidos de placer, eran acciones que le encantaban, así que no dudó en colmar de besos húmedos y juguetones ese cuello sensible. 

Acariciar con labios y nariz, delinear la base de su oreja, el pabellón de la misma y raspar ligeramente con sus dientes, eran su principal objetivo en ese momento. 

Pero quería más y sin tela de por medio, así que abandonó la entrepierna de Julia pero solo para poder introducir la mano dentro de su short y ropa interior y encontrase con aquel pubis que tanto le gustaba. No tenía mucho margen de movimiento, pero aún así acarició su monte de Venus antes de bajar y alcanzar sus labios mayores. Estaban tan calientes que un pequeño gemido salió de sus labios justo sobre el oído de Julia, lo cual produjo una reacción en cadena haciéndola gemir a ella también. 

- No te imaginas lo mucho que me gusta tocarte Jul _ Le susurró al oído casi gimiendo. Julia jadeó al sentir el dedo corazón de Valeria recorrer casi toda su ranura.
- Si es tanto como me gusta a mí que lo hagas... me doy una idea _ Dijo entre respiraciones agitadas. 


Con lentitud pero constancia, Valeria comenzó a mover su dedo por aquella ranura hasta obtener lo que deseaba, una abundante humedad que sobresaliera de ellos. Eso le permitió humedecer ambos labios en su totalidad y así, hacer más sencillo la tarea de hundirse entre ellos. La fricción se hacía más fluida facilitando el objetivo de con cada paseo de arriba a abajo, ir hundiéndose en medio de aquella carne suave y  delicada.

Julia intentó abrir un poco las piernas, pero Valeria se lo impidió, pues quería justamente que sintiera la invasión de su dedo entre sus apretados labios. 

No le llevó mucho rozar el clítoris hinchado y sensible, lo notó no sólo en su tacto, sino en el siseo de Julia al sentirlo también, así que bajo un poco más para humedecer su dedo un poco más y volver a subir hasta aquel botón de placer que la esperaba. 

Mojarlo por completo con su propia esencia y moverlo de arriba a abajo sin apuro, fue llevando a Julia a un nivel de excitación y de entrega cada vez más alto. Enredando una de sus manos al cabello de Valeria, mientras que la otra la anclaba a la tierra agarrándose del cuerpo de ella, se abandonó a las caricias de su amante que tanto le gustaban. Se abandonó al placer de aquel tacto que había aprendido muy bien como excitarla, como descontrolarla y como hacerla explotar intensamente. 

Entre gemidos, jadeos, pequeños saltos cada vez que Valeria presionaba si clítoris, se fue  formando en el interior de Julia esa corriente que te contrae por completo y que te hace pedir y pedir más hasta que tu cuerpo ya no puede con tanta energía y te hace librarte con tanta fuerza que todo tu cuerpo se pierde en el puro placer del orgasmo. Placer que te hace corcovear de los espasmos y que en segundos, te quita toda fuerza y voluntad sobre tu cuerpo. Así terminó una Julia total y completamente apoyada al cuerpo de Valeria pues no tenía consciencia más allá del clímax.

Valeria por su parte, la sostenía con fuerza, pues en sus planes estaba continuar, así que la dejó que se recuperara por unos cuantos minutos antes de seguir con lo que tenía en mente.

Cuando la sintió más calmada, buscó su boca para darle besos tiernos, pero profundos, así como tanto le gustaba y entre besos, la hizo dar pequeños pasos hasta llevarla al espaldar del sofá, que en ese momento, estaba movido de su lugar, y lentamente la hizo apoyar las manos en el espaldar para luego despojarla de la franelilla que llevaba puesta e inclinarla hacia adelante.  

Con la punta de sus dedos comenzó a acariciar aquella espalda tersa y pecosa que tanto le fascinaba, así que se dedicó a recorrerla con la yema de sus dedos y luego, sin poder resistirse, también con sus labios al darle besos y caricias húmedas con ellos. 

- ¿Sabes cuánto me gusta tu espalda vida? _ Preguntó entre besos. 

Julia tardó en contestar, pues estaba tan ida con las caricias que le costó encontrar su voz para hacerlo. 

- Me... me lo haz comentado _ Siseó cuando sintió los labios de Valeria llegar hasta su nuca. La piel se le erizó e involuntariamente buscó de alejarse de aquella divina tortura. Pero Valeria se lo impidió pegando su centro del trasero de Julia y agarrándola por la cintura.
- No mi amor, no te escaparás de mí _ Le dijo al oído.
- Me tienes en tus manos _ Le respondió sonriendo, pues ni en sueños deseaba escaparse de esas manos que hacían maravillas en ella.
- No te muevas _ Le susurró.


Julia cerró los ojos para respirar profundamente y recomponer su autocontrol, estaba segura que lo necesitaría y aunque su imaginación le decía lo que venía, fue imposible no jadear al sentir la piel caliente del centro de Valeria pegado al suyo y los senos pegarse a su espalda. Era una sensación tan divina que sus piernas se tambalearon. 

- ¡Oh mi dios! _ Fue todo lo que pudo decir al tiempo que se agarraba con fuerza del espaldar del sofá. 

Valeria dejó su cuerpo inmóvil disfrutando de ese instante, sin embargo, sus manos no la imitaron y fueron directo a tomar ambos senos de Julia y comenzaron a masajearlos. A tocarlos con la yema de los dedos y acariciar sus pezones. Los sintió endurecerse rápidamente y a sentir como las caderas de Julia se presionaban contra ella. Era el momento. 

Valeria se irguió y una de sus manos acarició todo el centro de la espalda de Julia hasta llegar a su fin y continuó hasta tocar los labios mayores de Julia que estaban empapados. Una ráfaga de orgullo y satisfacción la invadió al tenerla así de lista para ella. Un sentimiento de posesión se adueñó de su ser y una necesidad de hacerla suya la nubló. 

No lo pensó y sin aviso o juegos previos, la penetró. Julia gritó de placer al sentir la invasión y solo atinó a abrirse un poco más de piernas para facilitar la acción. Necesitaba que Valeria la penetrara y la hiciera suya.

No hubo control alguno, en ese momento ambas, eran lujuria pura. Valeria penetrándola con vigor y Julia instándola con sus movimientos y fuertes gemidos. Se potenciaban entre sí y no hubo peros en dejarse llevar nuevamente, solo que esta vez, Valeria también se dejó llevar logrando acabar casi al tiempo que Julia. Necesitó solo de un pequeño roce a su clítoris para hacerlo y los espasmos los alivió pegando su intimidad a la de Julia.

Se quedaron muy juntas las dos, pues de alguna forma inexplicable, una era el soporte de la otra. A pesar de que sus piernas poco obedecían a la urgencia del apoyo. La fuerza de ambas las mantuvo en pie. 

- Te amo _ Le dijo Valeria a Julia por primera vez.
- ¿Qué? _ Julia abrió los ojos como plato. Escuchar esas palabras la dejaron en schok
- Te amo _ Le repitió abrazándola con fuerza.
- !Yo también a ti amor! _ Respondió de inmediato tomando entre las suyas las manos de Valeria y apoyando la cabeza en ella. 


Durante el tiempo que tenía viviendo con ella, había tenido el impulso de decirle "Te amo" en diversas ocasiones, pero se frenaba pensando que tal vez era muy pronto para decirlo; ahora que Valeria lo había dicho, tenía el corazón lleno de júbilo y con unas inmensas ganas de gritarlo al mundo. O bueno, tal vez no al mundo, pero sí a ella. 

- Te amo Valeria, ¡TE AMOOOOO! _ Gritó con una gran sonrisa en su rostro e intentando volverse para verla. 

Valeria la soltó para que pudiera voltearse y allí, mirándose a los ojos, se volvieron a decir "Te amo" y se besaron con todo ese amor que tenían contenido y que en ese momento, dejaban salir sin reparo. 

- ¿Te he dicho que me haces muy feliz? _ Le dijo Julia al tiempo que acariciaba su mejilla con el torso de la mano.
- No con palabras... _ Le respondió acunando su cara en la mano de Julia - Pero verte sonreír cada día, me hace saber que así es.
- Pero quiero que lo sepas de mi boca _ Tomó su rostro entre las manos y acercó su boca a la de ella - Me haces inmensamente feliz Valeria. Puede que no te lo diga, pero es así. No lo olvides.
- Tú tampoco olvides que tenerte aquí, ha sido lo mejor que me ha pasado. No olvides que eres mi alegría y mi luz día a día. No olvides que siempre daré gracias por aquella propuesta loca que nos trajo hasta aquí.


Se abrazaron con fuerza y alivio, pues ese pequeño momento, les daba el piso que tanto necesitaban y que las hacía tener la certeza de que aquella aventura de una noche, había sido el inicio del resto de sus vidas. 

Fin
https://www.youtube.com/watch?v=a_gkYEeleec
All of me – John Legend 
¿Qué haría yo sin tu boca inteligente?
Que me excita, y me da patadas a la vez
Tengo mi cabeza dando vueltas, no es broma,
No puedo detenerme
¿Qué te está pasando por esa mente maravillosa?
Estoy en un viaje mágico y místico
Y estoy tan mareado, que no sé qué fue lo que me hirió,
pero voy a estar bien

Mi cabeza está bajo el agua
Pero puedo respirar bien
Estás loca y yo lo estoy también

Porque todo lo que soy
Es todo lo que te encanta
Amo tus curvas y todas tus aristas
Todos tus perfectas imperfecciones
Dame todo de ti
Que yo voy a darte todo de mí para ti
Eres mi principio y mi fin
Incluso cuando pierdo, estoy ganando
Porque yo te doy todo de mi
Y tú me das todo de ti

¿Cuántas veces tengo que decirte
Que cuando lloras te ves hermosa?
El mundo está cayendo a tus pies,
Estoy pasando por cada estado de ánimo
Tú eres mi perdición, eres mi musa
Mi peor distracción, mi ritmo y mi blues
No puedo dejar de cantar,
Hay sonidos en mi cabeza de ti

Mi cabeza está bajo el agua
Pero puedo respirar bien
Estás loca y yo lo estoy también

Porque todo lo que soy
Es todo lo que te encanta
Amo tus curvas y todas tus aristas
Todos tus perfectas imperfecciones
Dame todo de ti
Que yo voy a darte todo de mí para ti
Eres mi principio y mi fin
Incluso cuando pierdo, estoy ganando
Porque yo te doy todo de mi
Y tú me das todo de ti

Las cartas están sobre la mesa,
Mostramos al mundo dos corazones
Que arriesgan todo, aunque sea difícil

Porque todo lo que soy
Es todo lo que te encanta
Amo tus curvas y todas tus aristas
Todos tus perfectas imperfecciones
Dame todo de ti
Que yo voy a darte todo de mí para ti
Eres mi principio y mi fin
Incluso cuando pierdo, estoy ganando
Porque yo te doy todo de mi
Y tú me das todo de ti

Te doy todo de mí
Si tú me das todo de ti


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La Teta Feliz Historias y Relatos ® Kam Zoe - Derechos Reservados
© Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo, por escrito, del autor.

7 comentarios:

  1. Que agradable y enorme sorpresa Kam, gracias por este final.Espero con ansias tu proxima historia

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  2. BRAVOOOOOOOOOOOOOOOOO QUEEEE FINNN WAUU ENMOCIONATE TIENO INTENSO Y EL AMOR TRIUNFO

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  3. Felicidades me encanto saludos!!

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  4. Me costó darle forma a este final, sin embargo, la inspiración llegó y permitió que la pluma fluyera libremente y sin restricciones, así que me alegra mucho saber que les ha gustado; al menos ahora, no es un final abierto.
    Saludos :-D

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  5. Excelente final, que bueno que la musa te visito nuevamente, y nos pudimos deleitar con esta maravillosa historia y su final, no esperábamos menos de ti, eres grande Kamzoe. Espero volver a leerte. Gracias.

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    1. Por supuesto que sí, cada vez que tenga na historia para compartir, por aquí la tendrán.

      Saludos :D

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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